jueves, 28 de abril de 2011

lo que la prensa nunca difundió en el pontificado de Juan Pablo II

 lo que la prensa nunca difundió en el pontificado de Juan Pablo II


El trabajo de Juan Pablo II para la custodia del depósito de la fe y la preservación de la disciplina eclesiástica
Autor: Lucrecia Rego de Planas | Fuente: Vatican.va / Varios
Durante el pontificado de Juan Pablo II, los medios hicieron una gran difusión de sus viajes apostólicos y diplomáticos y de sus hermosas fotografías con niños, ancianos, enfermos, gobernantes y personas con trajes folclóricos.

Pero hubo una parte muy importante en el pontificado de Juan Pablo II que los medios dejaron en la más completa obscuridad. No le hicieron la más mínima promoción, no sé si por ignorancia u omisión voluntaria. Es el «lado obscuro» del pontificado de Juan Pablo II, no porque sea tenebroso, sino porque se quedó en la obscuridad de los archivos vaticanos.

Por esta razón, y porque hay muchas personas convencidas de que Juan Pablo II se dedicó a viajar y descuidó el interior de la Iglesia, quise hacer una lista (de ninguna manera exhaustiva) de algunas cosas que, año por año, se hicieron durante el pontificado de Juan Pablo II para defender la fe y disciplina dentro de la Iglesia.


1979
· Enero. Puebla. Juan Pablo II condena la «Teología de la Liberación», herejía de corte marxista que confunde la liberación política, económica y social, con la salvación en Jesucristo.

· Febrero. La Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF) amonesta al P. Bernard Häring, sacerdote redentorista, por su oposición abierta a las enseñanzas de la Humanae Vitae.

· La CDF amonesta al dominico francés Jacques Pohier y le prohíbe presidir asambleas litúrgicas y enseñar públicamente, por su visión ambigua y engañosa acerca de Dios y la Eucaristía.

· En USA, reitera a la representante de las religiosas estadounidenses la enseñanza de la Iglesia con respecto al sacerdocio femenino.

· Octubre. Les recuerda a las religiosas, la importancia de usar de manifestar su consagración también externamente, mediante el uso de un hábito religioso sencillo y adecuado.

· Diciembre. La CDF amonesta al teólogo holandés Edward Schillebeekx por sus proposiciones ambiguas en materia cristológico que él se niega a rectificar.

· El 15 de diciembre, la CDF declara que "El profesor Hans Küng [suizo-alemán] ha dañado en sus escritos, la integridad de la verdad de la fe católica, y por lo tanto ya no puede ser considerado un teólogo católico y no puede, como tal, llevar a cabo la tarea de enseñar".


1980

· Enero. El Papa corrige, en Holanda, algunas ambigüedades y exageraciones del llamado “Consejo pastoral de los Países bajos” en cuanto a la Eucaristía, la confesión, el sacerdocio, la catequesis y el ecumenismo.

· Octubre 14. La CDF re-establece, en una Carta Circular, las normas para la dispensa del celibato sacerdotal y la reducción al estado laical de sacerdotes que dejan el ministerio.

· Noviembre 20. La CDF vuelve a amonestar al P. Edward Schillebeekx, haciéndole ver que no ha rectificado sus ambigüedades cristológicas.


1981

· Febrero 17. La CDF interviene para corregir los errores difundidos en la “Declaración de la Conferencia de Obispos de Alemania” con respecto a la afiliación de católicos a organizaciones masónicas y ratificando la pena de excomunión a los mismos.

· 6 de Octubre. El Card. Casaroli (secretario de Estado) entrega una carta del Papa al P. Pedro Arrupe, general de los jesuitas, informándole que no es aceptado el nombramiento del P. O´Keefe y que en su lugar nombra a un delegado de su confianza, el P. Paolo Dezza s.j. para gobernar a la Compañía de Jesús y socorrerla en el discernimiento, para que, dejando las desviaciones, regrese al seguimiento de su carisma original. Los jesuitas de Francia aceptaron bien la intervención del Papa, pero en el resto del mundo los jesuitas se rebelaron, ocasionando una merma de más del 25% de los miembros de la orden.

· Noviembre. En la exhortación apostólica Familiaris Consortio, confirma las enseñanzas de la Humanae Vitae con respecto a la inmoralidad de la anticoncepción y ratifica que los divorciados vueltos a casar no pueden tener acceso a la Eucaristía, a menos que decidan vivir como hermanos.


1982

· Marzo 27. La CDF interviene para corregir ambigüedades y lagunas en materia de ecumenismo, que habían quedado plasmadas en el Informe Final de la Conferencia Internacional Anglicana-Católica Romana.

· Junio 29. El Papa escribe a los obispos de Nicaragua para condenar la llamada “Iglesia Popular”, ligada a las comunidades de base y fuertemente impregnada por la Teología de la Liberación.

· Agosto 23. Erige la Prelatura personal de la Santa Cruz y Opus Dei.


1983

· Enero 25. Promulga el nuevo Código de Derecho Canónico, impregnado de una renovada misericordia disciplinaria.

· Marzo. Managua. Reprueba públicamente al P. Ernesto Cardenal quien se ha afiliado al gobierno sandinista (feroz régimen socialista). Resiste impávido los gritos de «las madres de la revolución» durante la misa y, valientemente, reitera su firme condena a la Iglesia popular y al falso ecumenismo de los cristianos que se comprometen en el proceso revolucionario.

· La CDF consigue que Sor Agnes Mary Mansour abandone la congregación de las Hermanas de la Misericordia debido a su activismo en pro del aborto. Será el primero de una larga serie de abandonos de religiosas atrapadas por el espíritu modernista.

· Envía al Arz. de Washington, en su representación, a hacer una visita apostólica a Mons. Raymond Hunthausen, arzobispo de Seattle, para verificar su errónea posición ante el desarme y la evasión fiscal.

· Noviembre 26. La CDF, debido a algunas interpretaciones malintencionadas del nuevo Código de Derecho Canónico, que ya no contiene la palabra “masonería”, responde confirmando que la fe católica y la masonería son incompatibles y que los cristianos que pertenezcan a logias masónicas están en pecado grave y excomulgados.


1984

· La CDF revisa la obra del teólogo de la liberación peruano Gustavo Gutiérrez por estar fuertemente influenciada por el marxismo.

· Junio 13. La CDF pide, una vez más, a Edward Schillebeeckx su adhesión a la doctrina católica del sacerdocio.

· Agosto 6. Con la Instrucción Pastoral Libertatis Nuntius la CDF condena una vez más La Teología de la Liberación de corte marxista.

· Septiembre 7. La CDF convoca al teólogo de la liberación brasileño, Leonardo Boff, para llamarle la atención por su adhesión a la ideología marxista.

· Los obispos peruanos son convocados a Roma para hablar de los daños de la Teología de la Liberación.

· Diciembre. El general de los jesuitas, el P. Peter Hans Kolvenbach, expulsa de la orden al P. Fernando Cardenal (hermano de Ernesto) por participar en el gobierno socialista nicaragüense como ministro de educación.

· Diciembre 2. Con la exhortación apostólica Reconciliatio et paenitentia el Papa recuerda la praxis correcta del Sacramento de la Penitencia y condena absolutamente el abuso de la confesión comunitaria como medio ordinario para confesarse.


1985

· La CDF llama al P. Gyorgy Bulany, sacerdote húngaro, miembro de las comunidades de base, para reprenderlo por su postura como partidario de la objeción de conciencia al servicio militar, que él considera algo malo en sí. Los escritos del P. Bulany ya habían sido vetados por la CDF.

· Marzo 11. La CDF publica una notificación para decir que Las opciones del P. Leonardo Boff en su libro "Iglesia, Carisma y Poder" están tan errados que pueden poner en peligro la sana doctrina de la fe.

· Algunas congregaciones católicas, fieles a la ortodoxia cristiana, reportan a la CDF algunas desviaciones de los Carmelitas Descalzos.

· El polémico obispo brasileño, Dom Helder Cámara, es reemplazado por Mons. Cardoso Sobrinho, quien tuvo que hacer una profunda reestructuración de la diócesis enfrentándose a rebeliones por parte de maestros, sacerdotes y religiosas fuertemente influenciados por la teología de la liberación.

· Abril 9 al 13. Congreso de Loreto de la Iglesia italiana. La intervención del Papa marca el inicio de un camino de renovación profunda en la iglesia de Italia, para adecuarla a la necesidad de una Nueva Evangelización.


1986

· Marzo 22. La CDF publica la Instrucción «Libertatis Conscientia su Libertà cristiana e liberazione» como una nueva alerta a la influencia marxista de la Teología de la Liberación en la pastoral.

· Septiembre 15. La CDF emite una Notificación avisando que la concepción del ministerio sacerdotal mostrada por el profesor Schillebeeckx está en desacuerdo con la enseñanza de la Iglesia.

· Julio 25. La CDF declara al teólogo estadounidense, Charles Curran, como "no apto para enseñar la teología católica" por su postura crítica ante la Humanae Vitae y por ser simpatizante de "la legitimidad de la disidencia".

· El Arz. de Seattle, Mons. El P. Raymond Hunhausen escribe una carta a sus sacerdotes avisándoles que renuncia a su poder pastoral diocesano, por indicación de la Santa Sede, por su visión errónea de la liturgia, la formación del clero, los sacerdotes que han dejado el ministerio y otras cuestiones morales.

· Octubre 1o. Sale a la luz la valiente Carta Pastoral Homosexualitatis problema que pone de relieve que la inclinación homosexual es objetivamente desordenada y que de ninguna manera puede ser moralmente aceptable el ejercicio de la sexualidad entre personas del mismo sexo. Esta carta desencadenó una violenta campaña de denigración hacia el Card. Ratzinger.


1987

· El abad de la basílica de San Pablo extramuros, el P. Giusseppe Nardin, es llamado a dimitir y retirarse a un lugar de oración como resultado de las observaciones sobre su colaboración con el antiguo abad, Giovanni Franzoni, fundador de la Comunidad de base de San Pablo, afiliado al partido comunista.

· La CDF pide a Mons. Mattew Clark, de la diócesis de Rochester, que retire el imprimatur a un muy desviado manual sobre educación sexual para padres de familia.

· Abril. El Card. Joseph Tomko, prefecto del dicasterio para la Evangelización de los pueblos, pide al padre comboniano Alex Zanotelli que renuncie a la dirección de la revista Nigrizia. El P. Zanottelli le había dado a la revista una tendencia fuertemente socialista y ya no quedaban en ella rastros de su carácter misionero de origen.

· La Congregación para los religiosos corrige a la Orden de los Capuchinos de algunas interpretaciones erróneas del Concilio Vaticano II acerca de una supuesta "igualdad de oportunidades" para los sacerdotes seculares y los religiosos.


1988

· Por orden de la CDF, fueron retirados de la enseñanza universitaria los padres jesuitas José María Castillo y Juan Antonio Estrada. También el claretiano Benjamín Forcano es retirado de la dirección del periódico "Misión Abierta" por sus desviaciones y alejamiento de la recta doctrina.

· Junio 2. La Congregación para el Culto divino reafirma que de ninguna manera es aceptable que se celebre el Sacrificio Eucarístico en ausencia de un sacerdote válidamente ordenado.

· Junio 28. Con la Constitución Apostólica Pastor Bonus el Santo Padre hace una reorganización completa de la Sede Apostólica de Roma, dándole un nuevo impulso.

· Julio 1o. La CDF publica la "Profesión de Fe" y "El juramento de fidelidad" recordando el deber de obedecer, en conciencia, a todo el contenido transmitido por el Magisterio ordinario y universal de la Iglesia, a la verdad sobre la doctrina que resguarda al fe y las costumbres, a las enseñanzas del Papa y del colegio episcopal cuando ejercita su Magisterio auténtico.

· Julio 1o. La Congregación para los obispos publica el decreto Dominus Marcellus Lefebvre en el que comunica el castigo de excomunión por cisma al arzobispo tradicionalista junto con sus seguidores.

· Julio 2. El Papa publica el Motu Proprio Ecclesia Dei hablando de Lefebvre y de la necesidad de iluminar la continuidad que debe existir entre el Concilio y la Tradición.

· Agosto 15. En la carta apostólica Mulieris dignitatem, el Papa reafirma el dogma de la ordenación sacerdotal reservada a los hombres.

· El Nuncio Apostólico en Brasil, Mons. Carlo Furno, entrega una carta a Mons. Pedro Casldáliga, obispo de San Félix, amonestándolo por su simpatía hacia la teología de la liberación y limitando sus competencias pastorales. El obispo, con ropa de guerrillero, se niega a recibir la carta.


1989

· Enero 6. 163 teólogos y teólogas de habla alemana firman la "Declaración de Colonia" en la que cuestionan el deber de obedecer a la Sede apostólica en algunas verdades fundamentales de la fe, las enseñanzas de la Humanae Vitae y pidiendo que los obispos sean elegidos de manera democrática, por votación popular. El Santo Padre responde punto por punto a los rebeldes rechazando cada una de sus propuestas.

· La Santa Sede veta la publicación y difusión del libro que contiene las actas del "Congreso de moralistas católicos" llevado a cabo en Roma en abril del 88. El libro contiene un informe redactado por el P. Bernard Häring, ya amonestado por la CDF debido a su oposición a las enseñanzas de la Humanae Vitae.

· Por intervención directa de la Congregación para la Educación Católica, la Universidad Lateranense retira de la cátedra de Ecumenismo al profesor Don Luigi Sartori por ser uno de los promotores de las ideas rebeldes de la "Declaración de Colonia".

· Marzo. El P. Eugenio Melandri, javeriano, deja, después de diez años, la dirección de la revista "Misión hoy" por petición del Card Tomko, prefecto de la Congregación para la Evangelización de los pueblos, por haber adquirido la revista un enfoque totalmente político y socialista.

· Se le pide al jesuita Paul Valadier, director de "Estudes" que dimita de su cargo. Valadier fue uno de los 157 teólogos franceses que firmaron una carta apoyando a los teólogos rebeldes de la "Declaración de Colonia".

· Noviembre. En la víspera de la Asamblea anual de la Conferencia de Obispos de USA, a CDF cancela de la agenda la discusión de un texto ambiguo que trataba de "La responsabilidad del teólogo en la Iglesia".

· Don Vittorio Cristelli, director del semanario diocesano "Vita trentina" es obligado a dimitir de su cargo por haber publicado en el semanario la carta en la cual 63 teólogos italianos manifiestan su adhesión a las ideas rebeldes de la "Declaración de Colonia".

· La Congregación para la Educación Católica clausura, en Brasil, el Seminario del Nordeste y el Instituto Teológico de Raficce, ambos fundados por Don Helder Cámara, por las enseñanzas poco fiables que ahí se imparten.

· La Secretaría de Estado declara que ni la JOC (Juventud Obrera Cristiana)ni la JOCI (Juventud Obrera Cristiana Internacional) son reconocidas como interlocutores legítimos de la Santa Sede. Esto se debió a la descarada politización de parte de ambos organismos.

· La Congregación para los Institutos religiosos se coordina con la CLAR (Conferencia Latinoamericana de Religiosos) para encontrar al manera de preservar a los Institutos de la influencia de la Teología de la Liberación.

· Septiembre 19. La CDF publica la Instrucción "I fedeli chiamati" recordando la obligación de una profesión pública de la fe de todos los que han sido llamados a ejercer un oficio en nombre de la Iglesia.


1990

· Mayo 24. La CDF publica la Instrucción "Donum Veritatis" sobre la vocación eclesial del teólogo con la intención de resolver malentendidos y ambigüedades difundidas a raíz de las diversas manifestaciones recientes de los teólogos rebeldes.

· La Congregación para al Educación Católica pone el veto a la Facultad de Teología de la Universidad de Friburgo por haber otorgado el grado honoris causa al obispo de Milwaukee, Rembert Weakland, reconocido por sus interpretaciones erróneas del Concilio Vaticano II.


1991

· La Sede apostólica remueve de su cargo al obispo mexicano de Oaxaca, Mons. Bartolomé Carrasco Briseño, comprometido con algunos grupos extremistas de la Teología de la Liberación.

· La Santa Sede encomienda a la Conferencia Latinoamericana de Religiosos que haga una verificación en todos los Institutos de la infiltración que hay en ellos de las ideas de la Teología de la liberación.

· Se inicia la revisión del contenido de la Biblia Estampada de Ediciones Paulinas, Brasil, por haber estado apoyada por algunos teólogos de la liberación.

· Visita y acompañamiento a "Vozes" la pubicación católica más antigua del Brasil que tiene como director al franciscano Leonardo Boff. El religioso, coherente con sus ideas revolucionarias, prefiere dejar la revista y la orden franciscana al año siguiente, antes de retractarse de sus errores.

· Por indicación de la Congregación para la educación católica. el Card. Aloiso Lorscheider, arzobispo de Fortaleza, exige la renuncia de tres curas casados que enseñaban en el Instituto Teológico y Pastoral de la ciudad brasileña.

· La Santa Sede prohíbe la enseñanza al sacerdote psicoanalista tedesco Eugen Drewermann, cuya obra está plenamente viciada por las tesis anti-científicas del psicoanálisis, así como de críticas injustificadas al celibato sacerdotal y la organización eclesiástica. Poco después también es vetado para la predicación. En concordancia con su forma secularizada de pensar, el teólogo rebelde deja el sacerdocio en marzo.


1992

· Enero 31. La CDF condena una obra del teólogo moralista canadiense André Guindon, en el tema de la sexualidad, por contener graves disonancias, no sólo con las enseñanzas recientes del Magisterio, sino con toda la doctrina tradicional de al Iglesia.

· La Orden de los dominicos expulsa al P. Mattew Fox, quien ya había sido reprendido por la CDF por su rebeldía ante las enseñanzas de Cristo respecto a la moral sexual.

· La Santa Sede declara "fuera de lugar" (que no se discutirá más) la propuesta de Mons. Rembert Weakland, arzobispo de Milwaukee, de ordenar sacerdotes a hombres casados en caso de extrema necesidad.

· Mayo 28. Con la Carta "Communionis Notio" la CDF re propone la doctrina católica frente algunas exageraciones en el tema de la colegialidad episcopal.

· La Santa Sede sugiere una revisión del Nihil Obstat a la obra del sacerdote dominico Phillipe Denis, de la Facultad de Teología de Estrasburgo, por presentar en ella argumentos falsos en contra del Opus Dei.


1993

· Abril 22. La oficina de prensa del vaticano da a conocer la declaración final del Congreso para la Familia, organizado por Mons. López Trujillo. En ella se reafirma que la anticoncepción corrompe la intimidad conyugal y que la comunidad cristiana debe oponerse a la legalización del divorcio.

· Julio 10. Tres obispos alemanes, entre ellos el Card. Karl Lehman, firman una carta conjunta en la que declaran que si un divorciado vuelto a casar sabe, en conciencia que su anterior matrimonio está irremediablemente destruido, entonces puede acercarse a la Eucaristía. La CDF publica una carta negando la legalidad de esta afirmación.

· Octubre 22. El Papa reafirma enérgicamente la ley del celibato sacerdotal para la Iglesia latina. "Debemos atrevernos a permanecer célibes y nunca rendirnos".

· Octubre 28. El Nuncio apostólico en México, Girolamo Prigione, anuncia la posible remoción de Mons. Samuel Ruiz de la Diócesis de San Cristóbal de las Casas por sus ideas revolucionarias viciadas por la Teología de la Liberación y su franca rebeldía ante las amonestaciones anteriores.


1994

· En enero de 1994, se nombra a Dino Boffo, público defensor de la fidelidad a la recta doctrina, director del diario "Avvenire" de la Conferencia episcopal italiana. Se le atribuye la designación directamente al Cardenal Ruini.

· El 20 de diciembre, la Congregación para la Doctrina de la Fe publica la carta circular “A due Anni”, destinada a los presidentes de las Conferencias episcopales y a los responsables del “trabajo de síntesis” del Catecismo de la Iglesia Católica, debido a algunas traducciones al inglés que usaron un lenguaje demasiado secularizado en cuanto a la concepción de la mujer, tergiversando la verdadera doctrina.

· El 22 de mayo, con la Carta Apostólica “Ordinatio Sacerdotalis”, el Santo Padre “en virtud de su ministerio de confirmar a los hermanos” declara que “la Iglesia no tiene de ningún modo la facultad de conferir a la mujer la ordenación sacerdotal y que esta enseñanza debe ser considerada como definitiva por todos los fieles”.

· El 14 de septiembre, la CDF, en la “Carta a los obispos de la Iglesia Católica sobre la recepción de la Sagrada Comunión de los divorciados vueltos a casar” confirma la imposibilidad de dar la comunión a los católicos divorciados y vueltos a casar.
·Noviembre. El Card. Pio Laghi sugiere la cancelación de una conferencia en Roma del teólogo de la Liberación, Gustavo Gutiérrez.


1995

· La Congregación para los obispos pide la renuncia de Mons. Jacques Gaillot, obispo de Evreux (Francia) quien provocaba una gran confusión entre los fieles con su ministerio secularizado y politizado.

· Por indicación directa del sustituto del Secretario del Estado Vaticano, Mons. Giovanni Batista Re y del prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, el cardenal Jozef Tomko, el misionero comboniano Renato Kizito Sesana es removido de su cargo como editor de la revista keniana "Gente Nueva", que se ha convertido en una publicación desprovista, por completo, de cualquier propósito misionero.

· 25 de marzo. En la encíclica Evangelium Vitae, el Santo Padre llama "democracia totalitaria" a los parlamentos que aprueban leyes que permiten “la interrupción voluntaria del embarazo” (el aborto).

· La Congregación para la Doctrina de la Fe recomienda y obtiene de la Superiora de la Congregación de las Hermanas de Nuestra Señora, la orden para enviar por dos años a Europa, para estudiar buena teología, a la monja brasileña Ivone Gebara, seducida por las teorías de corte feminista.

· Mons. Samuel Ruiz , teórico de la iglesia indígena, distinta a la Iglesia de Jesucristo, permanece en su puesto, pero es flanqueado por un obispo coadjutor con derecho a sucesión, Mons. Raúl Vera López. Tristemente, más adelante, Mons. Vera caerá en los mismos errores que Mons. Ruiz.

· En San Salvador, Mons. Arturo Rivera y Damas, fallecido en 1995, inmediato sucesor y amigo de Mons. Romero (símbolo de la Iglesia latinoamericana de la liberación), es reemplazado desde Roma por un obispo con una línea totalmente diferente: Mons. Fernando Sáenz Lacalle, de origen español, miembro del Opus Dei.


1996

· Con un editorial en L´Osservatore Romano, la Santa Sede condena la opinión de 16 teólogos moralistas de lengua alemana que habían contradicho a la Encíclica Veritatis Splendor, en las cuestiones fundamentales de la doctrina moral. El editorial reafirmó el valor del magisterio papal y la obediencia debida al mismo.


1997

· 2 de enero. La CDF excomulga, con una comunicación fechada el 2 de enero, al teólogo Tissa Balasuriya, debido a que con su teorías descalza en puntos esenciales a la fe cristiana. El teólogo será rehabilitado, después de un "mea culpa" en 1998.

· 11 de febrero. El Card. Ruini obtiene del Papa un decreto con la intención de tener una mayor vigilancia sobre la Sociedad de San Pablo, especialmente sobre su casa editorial. El Papa Juan Pablo II nombró a Mons. Antonio Buoncristiani delegado apostólico de la Sociedad de San Pablo, con el encargo de ejercer todas las funciones del Superior General y del Superior Provincial. En el decreto se especifica que su autoridad se extiende sobre las revistas "Vida Pastoral", "Famiglia Cristiana" y "Jesús" y sobre las ediciones S. Pablo, por considerar su línea editorial demasiado liberal en asuntos de moral sexual y familiar. En una carta enviada al superior de los paulinos, Silvio Pignoti, el Santo Padre explica que ha tenido que tomar esta dolorosa decisión, largamente reflexionada, por la delicada situación que turba hoy la comunión y la armonía de la familia paulina y por la no poca perplejidad provocada por algunos contenidos de sus publicaciones. Algunos religiosos paulinos se habían negado a asumir la Dirección de D. Stefan.

· Después de la visita apostólica a los seminarios de los jesuitas en México, realizada en 1995 por Mons. Javier Lozano Barragán y habiendo interesado el asunto a Mons. Pio Laghi, prefecto de la Congregación para la Educación Católica, la Santa Sede decide clausurar el Instituto Interreligioso y el Centro de estudios católicos de la Ciudad de México, ambos dependientes de la Conferencia de Institutos Religiosos de México (CIRM), así como el Instituto Teológico del Colegio Máximo de Cristo Rey y su anexo, el Centro de Reflexión Teológica, manejados por la Compañía de Jesús. El Card. Laghi explica que la razón de las clausuras es la gran confusión y controversia que han difundido en innumerables instituciones debido a su opción por la Teología de la Liberación.

· Con estas y otras medidas, es desmantelada la obra pastoral disidente de Mons. Méndez Arceo, ex obispo de Cuernavaca.

· Mons. Tarcisio Bertoni, secretario de la CDF, envía una carta llamando la atención a la Conferencia de religiosos de Colombia, por las serias desviaciones encontradas en el informe del Primer Encuentro Nacional de la Vida Religiosa, llevado a cabo en Bogotá en abril del ´96 y publicado en la revista Vinculum por la Conferencia de religiosos colombianos. El informe contiene un estilo pertinaz, agresivo y crítico en contra de la jerarquía eclesiástica y pretende elaborar una teología de la Vida religiosa prescindiendo de un estudio serio de la Sagrada Escritura, de la Tradición y del Magisterio.

· Con una Instrucción interdicasterial, firmada el 15 de agosto por los responsables de varios dicasterios de la Curia Romana, la Santa Sede restablece el justo límite de la colaboración de los laicos en el ministerio sacerdotal.

· El 20 de septiembre, Mons. Jorge Medina Estévez, pro prefecto de la Congregación para el Culto divino, escribió a Mons. Anthony Pilla, presidente de la Conferencia Episcopal Estadounidense, para comunicarle que la traducción inglesa de los libros litúrgicos, aprobada por los obispos de USA, no expresa correctamente el sentido del texto latino y no esta exenta de problemas doctrinales. Ocho cardenales estadounidenses se encuentran en Roma con Mons. Medina Estévez y con el Card. Ratzinger con este motivo.

· El movimiento «Somos Iglesia» lleva a Roma 2.5 millones de firmas de católicos de varios países que piden una serie de reformas (posibilidad equivalente para hombres y mujeres de acceder al sacerdocio, celibato opcional para los sacerdotes, participación de toda la Iglesia local para la elección de sus pastores y comunión de los divorciados vueltos a casar. Todas las petición es fueron ignoradas por Juan Pablo II quien dijo "La Iglesia no es una democracia".

· Tres sacerdotes coreanos, el P. John Sye Kong-seok, el P. Paul Cheong Yang-mo (ambos profesores de la Universidad Sogang de Seul, manejada por los jesuitas) y el P. Edouard Ri Je-min (profesor de la Universidad Católica Kwangiu y editor de Skinghak Chonmang) son sancionados por la Conferencia Episcopal de Corea del Sur y retirados del derecho de publicacion, por sus ideas no conformes a la doctrina católica, en particular en los temas relativos al sacerdocio femenino, al celibato sacerdotal, a la evangelización y la inculturación. El origen de esta sanción es una carta que escribe el Card. Joseph Tomko, prefecto de la Congregación para la evangelización de los Pueblos, a la Conf. Episcopal.


1998

· La CDF reabre de nuevo la verificación de la teología del peruano Gustavo Gutiérrez, teólogo de la liberación que ha estado ocasionando conflictos en América Latina, al menos desde 1983.

· La CDF hace algunas observaciones al libro El poder papal. Una propuesta de cambio para el catolicismo del Tercer Milenio, del teólogo australiano Paul Collins.

Tristemente Collins abandona el sacerdocio en 2001, declarando su conformidad con las herejías escritas en su libro.

· La Congregación para el Clero, presidida por el Card. Darío Castrillón Hoyos, sugiere al obispo inglés, Mons. Peter Smith, el retiro de un texto de religión para la escuela secundaria por promover las ideas de la Teología de la Liberación

· 24 de junio. La CDF publica una notificación declarando que la obra del jesuita indio Anthony De Mello contiene posiciones incompatibles con la fe cristiana.

Tristemente, los libros de De Mello siguen estando presentes en muchas librerías católicas.

· Con el Motu Proprio Ad Tuendam fidem, Juan Pablo II hace aún mas clara la aplicación de la Profesión de Fe de 1989. La carta es acompañada de una densa Nota Doctrinal Ilustrativa de la CDF que ilustra como cualquier teólogo debe explícitamente empeñarse en acoger firmemente todas las verdades proclamadas en modo definitivo por el Magisterio, sin necesidad de una explicita definición del dogma. En tal categoría, explica la carta, entra la enseñanza papal sobre la ordenación sacerdotal, reservada exclusivamente para los hombres.

· 21 de mayo. Con el Motu proprio Apostolos suos, el Papa clarifica la naturaleza y la competencia de las Conferencias Episcopales. El documento da razón, en caso de disconformidad, de la naturaleza pastoral y no propiamente doctrinal de la Conferencia.

· La CDF requiere y obtiene la prohibición para la enseñanza del teólogo Jacques Dupuis en la Pontificia Universidad Gregoriana, debido a su libro "Hacia una teología cristiana del pluralismo religioso". La condena es publicada el 24 de enero del 2001 en una notificación que establece que en el libro del jesuita existen ambigüedades y dificultades notables en importantes puntos doctrinales que pueden llevar al lector a opiniones erróneas o peligrosas.

· La congregación para la educación católica, cuyo presidente es el Card. Pio Laghi, retira de la cátedra de Filosofía del Derecho de la Universidad Católica del Sagrado Corazón de Milán al Prof. Luigi Lombardi Vallauri que había difundido imprudentemente sus bizarras tesis acerca del Infierno, del pecado original, de la autoridad del magisterio y de la moral sexual.

· En Perú, para sustituir al Card. jesuita Augusto. Vargas Alzamora, quien había sido primado de la Iglesia católica en Lima durante nueve años, es llamado un miembro del Opus Dei, el Card. Juan Luis Cipriani, a pesar de la fuerte presión mediática ocasionada por algunos clérigos. El Arzobispo, quien había estado al frente de la Arquidiócesis de Ayacucho durante diez años, era famoso por la firme caridad pastoral en contra de los seguidores de la teología marxista de la liberación y su condena absoluta hacia el terrorismo socialista.


1999

· Suspendido a divinis el cura estadounidense Jim Callan por “lesa obediencia”.

· El 12 de marzo, la presidenta de La Acción Católica Italiana, Paola Bignardi, en una entrevista para el diario Avvenire, rectifica las declaraciones que había hecho al periódico socialista L´Unita, acerca de las llamadas "parejas de hecho".

· El 6 de abril, la CDF corrige numerosas "propuestas de cambio" formalizadas en una especie de Sínodo llamado "Dialogo por Austria" en particular en cuanto a la anticoncepción, la comunión de divorciados vueltos a casar y los clérigos casados.

· El 18 de septiembre, la Secretaria de Estado y la CDF ordenan el retiro de los consultorios católicos del sistema estatal de Alemania, en los cuales, por ley, toda mujer que quisiera abortar debería obtener un certificado de tal consejería.

· Domingo 27 de junio, la Sacra Rota Romana ordena el embargo y prohíbe la traducción de un ignominioso folleto titulado " Lo que el viento se llevo en el Vaticano". El portavoz y coautor confeso del panfleto, Mons. Luigi Marinelli, es convocado al dicasterio y es abierto, para el, un proceso de suspensión a Divinis.

· La CDF prohíbe permanentemente, a la hermana Jeanninne Gramick y al P. Robert Nugent (los dos, religiosos estadounidenses) cualquier actividad pastoral en favor de las personas homosexuales, porque los dos, desde el inicio de su actividad pastoral en 1977, no han condenado la malicia intrínseca de los actos homosexuales y en repetidas ocasiones han puesto en discusión elementos centrales de la enseñanza de la Iglesia en la materia.


2000

· El 14 de enero, en una carta dirigida al presidente de la Comisión Internacional para la liturgia en lengua inglesa, Mons. Maurice Taylor, el secretario de la Congregación para el culto divino y la disciplina de los sacramentos, Mons. Francesco Pio Tamburrino, exige retirar todas las copias del Libro Litúrgico de los Salmos traducido al ingles, por contener errores doctrinales graves y dañinos para la fe.

· En el curso del año, la Conferencia episcopal de Estados Unidos aprueba, con 223 votos a favor y 31 en contra, la aplicación de la Constitución Apostólica Ex Corde Ecclesia (Juan Pablo II, 15 de Agosto 1990), en la cual el Santo Padre pidió adoptar medidas para reafirmar la identidad de la Universidad católica y para que los maestros deban tener referencias del obispo para poder enseñar en dichas instituciones. Los obispos americanos dispusieron, entonces, que en los estatutos de las universidades católicas que dependan de la jerarquía eclesiástica, de institutos religiosos o de otra persona jurídica, deberán ser aprobados por la autoridad eclesiástica competente; que el Consejo de Administración deberá estar formado, en su mayoría, por católicos comprometidos con la Iglesia; que la universidad debe vigilar el reclutamiento de profesores católicos, de modo que el cuerpo docente quede formado, en su mayoría, por personas que den testimonio de su fe. Además, para aquellos docentes que enseñen disciplinas teológicas, deberá existir un permiso expreso del obispo.

· Todas estas medidas habían sido propuestas por el Card. Ratzinger el año anterior en un ciclo de conferencias en las cuales el prefecto de la CDF había puesto en guardia, para no ceder a la modernidad, a los católicos que participan en las universidades.

· En México, la Sede Apostólica transfiere al obispo Raúl Vera López a la diócesis de Saltillo. Mons. Vera había sido mandado antes, en el ´95, como obispo coadjutor a la diócesis de San Cristóbal de las Casas, para recibir la sucesión de D. Samuel Ruiz, debido a los problemas con la teología india, pero sucedió un torbellino de incidentes, unidos a la presión mediática, que confundieron al obispo coadjutor y se vio la necesidad de asignarle otro destino menos turbulento. Tristemente D. Raúl Vera ha seguido dando, desde Saltillo, muestras publicas de disidencia, principalmente en su apoyo a las uniones homosexuales y a las exhibiciones del orgullo gay, yendo en contra de las enseñanzas de la Iglesia.

· En junio del 2000, durante el encuentro en S. Paulo, con el tema "El SIDA y los desafíos para la Iglesia en Brasil", se le atribuye al obispo de Goiás, Mons. Eugene Rixen, la frase: "entre el preservativo y la expansión del SIDA, nos vemos obligados a elegir el mal menor".

· El presidente del pontificio consejo para la pastoral de la salud, Mons. Lozano Barragán, sugiere y obtiene, de la Conferencia Episcopal Brasileña la difusión de una nota aclaratoria, en la cual se afirma que el uso del preservativo, bajo cualquier circunstancia, es contrario a la doctrina de Cristo.

· La Santa Sede presionó al Gobierno italiano para que impidiera la celebración del llamado orgullo gay y, en particular, porque las autoridades impidieran la gran manifestación de los activistas homosexuales, que maliciosamente difunden ideas que provocan confusión y sufrimiento entre la categoría de personas que falsamente pretenden representar. Al día siguiente, en el Ángelus, el Papa expresó su amargura por el insulto al Gran Jubileo del año 2000 y por la ofensa a los valores cristianos de una ciudad tan querida por los corazones de los católicos en todo el mundo.

· 6 de Agosto. Con la declaración Dominus Iesus, la CDF reafirma la unicidad salvífica de Cristo, reclamando, implícitamente, la ortodoxia de la llamada teología asiática.

· Mons. Claudio Hummes es nombrado sucesor del controvertido cardenal brasileño Paulo Evaristo Arns, exponente de punta de la Teología de la Liberación. El nombramiento del obispo, cercano al movimiento carismático y nombrado apenas dos años antes como obispo de Fortaleza, con la orden explicita de la Santa Sede de reorganizar la diócesis, desencadena una fuerte presión mediática, manejada por eclesiásticos, quienes exigían que se nombrara como obispo a uno de los obispos adjutores de Arns, el obispo de Mariana y ex presidente de la Conferencia Episcopal Brasileña, Mons. Luciano Mendes De Almeida.

· 28 de julio. La Congregación para el Culto Divino publicó una "Instrucción general del Misal Romano" que funge como Introducción a la nueva versión del Misal. En ella se recuerda, de frente a algunos casos de abuso, que los laicos no pueden acercarse al altar antes de que el celebrante haya sido comunicado; no pueden poner en la patena las hostias consagradas; que deben recibir la patena de manos del sacerdote y no tomarla directamente del altar; que el sacerdote no puede dejar el altar para darles la señal de la paz a los fieles.

· Septiembre 2000. Deja de publicarse la revista "Segno Siete" de la Acción Católica Italiana, que en varias ocasiones había expresado posiciones divergentes a la enseñanza de la Iglesia en temas políticos, eclesiales y morales.

· 30 de Noviembre. La CDF, con una notificación, obliga la retractación del teólogo austriaco Reinhard Messner, quien había sostenido que en caso de conflicto, es siempre la tradición la que debe ser corregida por la Escritura y no la Escritura, la que debe ser interpretada a la luz de una tradición sucesiva (o de una decisión magisterial).


2001

· 22 de febrero. La CDF, con una Notificación, obliga al teólogo redentorista español P. Marciano Vidal a retractarse de sus puntos de vista sobre la anticoncepción, el aborto, la homosexualidad, que no son los de Cristo.

· La CDF inicia una investigación a las teorías del P. jesuita Roger Haight, de cuyos escritos surgen criterios cristológicos ambiguos.

· La Santa Sede prohíbe a sor Joan Chittister, teóloga benedictina estadounidense, participar en junio, en Dublín, a la Conferencia de la red mundial para la ordenación de las mujeres. Pero ella no obedece la orden del Papa.

· Con una Notificación (17 de septiembre) los cardenales Ratzinger, Medina Estévez y Darío Castrillón Hoyos (prefecto de la Congregación por el Clero) niegan la posibilidad de ordenación a la mujer-diácono. El documento se interpreta, por algunos, como una referencia indirecta es hacia Mons. Samuel Ruiz, que en la diócesis mexicana de San Cristóbal de las Casas había ordenado alrededor de cuatrocientos diáconos casados, acompañados al altar, en la ceremonia de ordenación, por sus mujeres, que no habían sido consagradas.

· En la exhortación apostólica Ecclesia in Oceanía, el Papa aclara a los obispos de Oceanía, sus dudas, presentadas en el Sínodo de 1998, acerca de la actitud hacia los divorciados vueltos a casar El 25 de diciembre, el Santo Padre acoge de nuevo a la plena comunión con la Iglesia a los sacerdotes brasileños que se habían vuelto pseudo tradicionalistas y que, debido al clima imperante en la iglesia brasileña, habían llevado con ellos a toda la diócesis de Campos. Estos sacerdotes habían sido excomulgados por ser “secuaces” del obispo cismático Marcel Lefebvre, quien había ordenado obispos de manera ilícita. Una vez confirmada la plena comunión, el Papa nombra obispo de la diócesis a Mons. Licinio Rangel, quien había hecho la petición de reconciliación y le autoriza celebrar la misa de acuerdo al misal de Pío V. Fue un gesto de gran significado ecuménico, que algunos medios interpretaron como un intento de reforzar el diálogo con las iglesias orientales.

· El fraile menor franciscano suizo Josef Imbach, docente de teología fundamental en la Pontificia Facultad de teología de San Buenaventura de Roma es obligado a dejar su cargo a causa de los comentarios de la CDF a un libro escrito por él en el que pone en discusión la historicidad de los eventos milagrosos contados en el Nuevo Testamento. Con un Monitum del 5 de julio el Card. Ratzinger anuncia la excomunión (a menos que hubiera un arrepentimiento - que no hubo - antes del 22 de julio), de siete mujeres que el 29 de julio, en un buque que navegaba el Danubio entre Austria y Alemania, se habían hecho ordenar por un obispo argentino ya excomulgado.

· Un comunicado (17 de octubre) de la Comisión Teológica Internacional, presidida por el cardenal Ratzinger sostiene que razones teológicas e históricas impiden la ordenación de mujeres diaconisas. Algunos medios de la disidencia intraeclesial, interpretan este comunicado como una referencia a las declaraciones confusas de algunos cardenales, como Carlo María Martini, el ex arzobispo de Florencia, Silvano Piovanelli y el alemán Karl Lehmann, obispo de Maguncia.

· El 22 de Noviembre, el abad de Montevergine, P. Giovanni Tarcisio Nazzaro, emite, contra el P. Vitaliano Della Sala - un controvertido sacerdote de 39 años, señalado por su actividad como partidario de los socialistas, de los comunistas y de los “anti-globalización”- un decreto (precedido por dos amonestaciones canónicas en el año 2000 y 2001) en el que se le comunica la remoción de sus funciones como párroco de la parroquia de San Giacomo a Sant´Angelo a Scala (Avellino, Nápoles). En el comunicado, fuertemente apoyado por la Santa Sede, el P. Nazzaro implora al sacerdote rebelde a cesar su público disenso del Magisterio de los pastores y de la Sede Apostólica, a interrumpir la frecuencia de sus visitas a centros y asociaciones que se distinguen por la difusión de ideas contrarias a la doctrina de la Iglesia y le invita a arrepentirse de haber descuidado sus deberes parroquiales. El cura se rebela y reacciona clausurando la entrada de la iglesia parroquial y procede a boicotear las iniciativas del nuevo párroco.


2002

. El 8 de diciembre de 2002, el Consejo Pontificio por la Familia, con el prólogo del prefecto del dicasterio, el cardenal Alfonso López Trujillo, presenta “Lexicón. Temas ambiguos y discutibles sobre familia, vida y cuestiones éticas”, un tomo en el cual expresa y argumenta con autoridad y eficacia, la doctrina propuesta por el Magisterio del Papa, sobre todos los problemas discutidos al interior de la Iglesia por la red de teólogos rebeldes (contracepción, divorcios, homosexualidad, relaciones entre principios éticos cristianos y legislación civil).

· 16 de mayo. El cardenal Medina Estévez, prefecto de la Congregación por el Culto Divino, en una carta del 16 de mayo sostiene que es “absolutamente no aconsejable”, “imprudente” y “arriesgada” la ordenación sacerdotal de homosexuales.


2003

· La Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica comunica (15 de enero) a los Superiores y a las Superioras generales que la CDF pidió excluir a los transexuales de la vida consagrada.

· 25 de enero. Con un decreto de la CDF , emanado “por el Sumo Pontífice Juan Pablo II, con suprema y final decisión sin alguna posibilidad de apelación” - don Franco Barbero de la Comunidad de Base de Pinerolo es suspendido del estado clerical. Lamentablemente el sacerdote, a pesar de repetidas advertencias de su obispo, había repetida y públicamente bendecido “matrimonios” de homosexuales y había predicado una rebelión generalizada contra la Iglesia de Cristo en particular entre la Comunidad Sediciente “de base”. Tristemente, la condena no consigue el efecto deseado dentro de la comunidad de base.

· En la "Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos", en la audiencia celebrada el miércoles, el Papa reafirma que sólo el primado de Pedro es el garante de la unidad.

· La CDF propone y obtiene, de la Conferencia Episcopal Española, un comunicado en el que se informa que las tesis acerca de Jesucristo contenidas en un libro del teólogo Juan José Tamayo, contienen graves errores doctrinales.

· Ratzinger confirma la excomunión a las mujeres-sacerdotes ordenadas en Austria.

· 3 de junio. El cardenal Ratzinger, con las “Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales”, les pide a los parlamentarios católicos que impidan de cualquier manera la aprobación de leyes que admitan cualquier equiparación entre matrimonio y unión de personas del mismo sexo.

· 17 de abril Con la encíclica Ecclesia de Eucharistia, el Papa reafirma la doctrina de la “transubstanciación” formulada por el Concilio de Trento y prohíbe toda “intercomunión” -la participación de los protestantes a la comunión durante la Santa Misa, y de los católicos a la cena de los protestantes- con las iglesias originadas en la revuelta protestante. La encíclica reitera que los católicos divorciados y vueltos a casar no pueden acercarse a la Eucaristía; y lamenta los abusos que, desde el post-Concilio, se hacen en materia litúrgica.

· 24 de mayo. En nombre del Papa, el Card. Castrillón Hoyos, celebra, en la Basílica de Santa María la Mayor, la Santa Misa bajo el rito de San Pio V, para la comunidad “tradicionalista” que permanece fiel a la Sede Apostólica.
4 de junio. Es suspendido a divinis el P. Bernard Kroll, que con ocasión del primer Kirchentag ecuménico de la historia, había celebrado, el 31 de mayo, ante más de 2500 personas, una especie de misa con pastores protestantes, distribuyendo la comunión a fieles luteranos y tomando el pan y el vino de la cena evangélica de la iglesia protestante de Getsemaní, situada en Berlín.

· Junio. El Pontificio Consejo para la familia es denunciado por los exponentes radicales-liberales italianos por haber publicado el Lexicón, términos controvertidos de la familia, de la vida y cuestiones de bioética (EDB) en el que aparece justificada, tanto a la luz de la razón, como de los textos del Magisterio, la desaprobación de la homosexualidad.

· El 7 de octubre, Mons. Keith Patrick O´Brien de Edimburgo, Escocia, a punto de recibir el nombramiento cardenalicio y haciéndose objeto de numerosas calumnias en la prensa, recitó una solemne profesión de fe en la que reitera el celibato sacerdotal obligatorio, la inmoralidad de los actos homosexuales y la plena adhesión al Magisterio de la Iglesia sobre la anticoncepción.

· El 19 de octubre el nuncio vaticano para Venezuela, Mons. André Dupuy, condena el régimen socialista de Hugo Chávez en una intervención en el periódico “El Nacional” y definiendo como una tragedia humana la situación por la cual atraviesa el país.

· También el 19 de octubre, los cardenales Martino y Herranz, señalan que estamos de frente a una ola de fundamentalismo laicista que trata de hacer del laicismo (no de la laicidad) la religión del estado, con el peligro de instaurar una forma de totalitarismo laico.

· El 22 de noviembre del 2003, sale a la luz un escrito del Papa por el centenario del Motu Proprio Sobre las preocupaciones en la música sacra. El Pontífice habla de la necesidad de purificar las expresiones de estilo “innovadoras” que no van en consonancia con la solemnidad y grandeza del acto que se celebra. Nos dice que se deben respetar criterios específicos tales como la búsqueda de expresiones musicales que respondan a la necesaria participación de toda la asamblea en la celebración y que eviten, al mismo tiempo, cualquier concesión a la frivolidad o superficialidad. Ratifica al canto gregoriano como el modelo supremo de la música sacra.

· El 4 de diciembre, se publica la carta apostólica Spiritus et Sponsa, del Papa Juan Pablo II, por el XL Aniversario de la Constitución conciliar sobre la liturgia. En ella se recuerda la seriedad necesaria de los ritos litúrgicos y advierte que no respetar las normas litúrgicas conduce a abusos graves, que oscurecen la verdad del misterio y crean confusión y tensión en el Pueblo de Dios. El Papa pide también que sea cultivada en el interior de las comunidades la experiencia del silencio, excelente forma de participación activa en la liturgia recomendada por el Concilio.


2004

· El 25 de marzo la Congregación para el Culto Divino Educación publica la instrucción “Redemptionis Sacramentum", un documento sobre algunas cosas que deben observarse y evitar acerca de la Santísima Eucaristía. Los fieles que vean estos abusos están autorizados para denunciarlos al obispo o la Santa Sede.

· El 31 de mayo, la Congregación para la Doctrina de la Fe publicó la Carta a los Obispos de la Iglesia Católica sobre la colaboración del hombre y la mujer en la Iglesia y el mundo en la que, entre otras cosas, confirmó la diferencia entre los sexos y refutó la teoría de género, la base teórica de la legitimidad de las llamadas "uniones homosexuales".

· 20 de junio. El P. Fabrizio Longhi es removido de la parroquia de María Santísima Asunta en Rignano Garganico (Diócesis de San Severo), quien, en la noche del 24 de diciembre, había confiado la tarea de dar la homilía a Pasquale Quaranta, periodista y miembro militante del movimiento gay. • Julio. Fuentes periodísticas revelan la existencia de una carta dirigida al Arz. de Washington, Mons. Theodore McCarrik, y al presidente de la Conf. Episcopal, Mons. Wilton Gregory, que contiene la prohibición total de la Congregación para la Doctrina de la Fe para dar la comunión a políticos católicos estadounidenses que apoyan el aborto.

· En Septiembre, en la diócesis vasca de Deusto-San Ignacio, en Bilbao, es removido y destituido el sacerdote Aitor Urresti, vinculado con el movimiento “Somos Iglesia”. D. Aitor fue el autor de los errores en materia moral, propios de ese movimiento, sobre la conducta privada y pública de las personas homosexuales.

· El 7 de octubre, al concluir el año especial dedicado al Santo Rosario, el Santo Padre señala el Año de la Eucaristía. En la carta apostólica Mane nobiscum Domine, el Papa, regresa al centro del drama de todo su pontificado: ¡Un gran misterio, la Eucaristía! Misterio que ante todo debe ser bien celebrado. La Santa Misa es el centro de la vida cristiana, y en todas las comunidades debe ser celebrada con dignidad, de acuerdo con las reglas establecidas". Reclama el énfasis que debe darse a los momentos de silencio, tanto en la celebración como en la adoración eucarística. Es necesario que la manera de tratar a la Eucaristía de parte de los ministros y los fieles se caracterice por un profundo respeto.


2005

· El 9 de enero, el Nuncio Apostólico en Brasil, Mons. Lorenzo Baldisseri , pide a Dom Pedro Casaldáliga, popular obispo "de base" y guerrillero en São Félix do Araguaia en Brasil, que abandone la ciudad antes de la llegada de su sucesor.

· El 10 de enero, en el mensaje al Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede, el Papa antepone a todos los demás problemas de la humanidad, incluso el hambre, "el desafío de la vida." Enlistando los factores que componen una "cultura de la muerte": el aborto, la inseminación artificial, la clonación, la eutanasia, las uniones homosexuales y las uniones de hecho, el Papa afirma que "el Estado tiene como tarea principal precisamente la protección y promoción de la vida humana."

· El 13 de enero, el Santo Padre recibió y felicitó al presidente de la Región de Lazio, Francesco Storace, miembro honorable de la derecha política italiana, y expresó su "profunda satisfacción por la aprobación del Estatuto de la Región Lazio, que hace hincapié en el papel de Roma como el centro del catolicismo, reconoce explícitamente la primacía de la persona y el valor fundamental de la vida. Asimismo, reconoce los derechos de la familia como sociedad natural fundada sobre el matrimonio y se propone apoyarla en el cumplimiento de su función social.

· El 24 de enero, recibió a los obispos españoles en visita ad limina, el Papa denuncia el contexto social se está convirtiendo en una mentalidad inspirada en el laicismo, ideología que lleva gradualmente, más o menos conscientemente, la restricción de la libertad para fomentar la ignorancia o el desprecio de lo religioso, relegando la fe a la esfera de lo privado y oponiéndose a su expresión pública.

· El 7 de febrero, la Congregación para la Doctrina de la Fe da aviso de la condena del libro Jesús Símbolo de Dios, escrito por el padre Roger Haight, SJ, que implica la negación de la misión salvífica universal de Jesucristo y, por tanto, de la misión de la Iglesia de anunciar y comunicar el don Cristo como el Salvador de todos los hombres.

· El 21 de febrero, en un mensaje a la Academia Pontificia para la Vida, el Santo Padre reitera firmemente la condena del aborto, la inseminación artificial, la eutanasia y señala que "la salud no es un bien absoluto"

· El 22 de febrero, es suspendido a divinis, por seis meses, don Vitaliano Della Sala, sacerdote italiano de la parroquia de San Angelo una Scala, por participar en eventos junto con comunistas y anti-globalización.

lunes, 25 de abril de 2011

La mentira de la explosión demográfica

La mentira de la explosión demográfica

En la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), del 11 al 15 de abril se efectuó la 44 Sesión de la Comisión sobre Población y Desarrollo (Commission on Population and Development, CPD). Este año el tema fue "Fertilidad, Salud Reproductiva y Desarrollo".
Es común que en las sesiones que se efectúan en esta Conferencia anual, la salud reproductiva se equipare a "derechos reproductivos" y, como consecuencia, esto abre las puertas a los activistas contrarios a la vida y a la familia.
El documento base que se prepara previo a la Conferencia contiene múltiples referencias a los "servicios de salud reproductiva" (que en lenguaje de ONU significa aborto), referencias a derechos sexuales y reproductivos como derechos humanos, y un lenguaje que permite enseñar su versión de lo que es "educación sexual" y sexualidad humana a los niños de todo el mundo.
La participación de varios países latinoamericanos en esta ocasión fue para alinearse con las consignas y estándares marcados por la CPD: Varios países se unieron en el denominado grupo "LatAm" integrado por los representantes de México, Argentina, Brasil, Costa Rica, Cuba, República Dominicana, Guatemala, Perú y Uruguay.
Con objeto de estar al nivel de esta conferencia, decisivamente propusieron la inclusión de los "derechos sexuales" en las legislaciones nacionales, pese a que este término ha sido rechazado hasta hoy en la ONU para incorporar el aborto.
La píldora abortiva del día siguiente y la aceptación de términos tales como "salud reproductiva", "derechos reproductivos", "derechos sexuales", "maternidad insegura", que implican la inclusión del aborto legal, fueron reconocidos por este grupo de países.
Hablando de demografía, parece que en Latinoamérica, las propuestas anti vida son lo de hoy, el mensaje es que "nos sobran niños", que ya no queremos que nazcan más; que hay que controlar el crecimiento de la población a como dé lugar, con cualquier pretexto, llámese "erradicación de la pobreza" o "violencia contra la mujer", etcétera, aunque las cifras digan contundentemente lo contrario.
Para más claridad, consultando a un experto, cito: Manuel Ordorica, demógrafo del Colegio de México declaró este mes de abril que "México habrá perdido a la última generación en la que la cantidad de personas productivas es mayor que la de personas económicamente dependientes".
Indicó, además, que la pérdida de la generación productiva más grande de la historia del país se debe principalmente al envejecimiento de la población, lo que provocará que haya más personas mayores de 65 años y, por lo tanto, requieran más apoyo del que pueden dar.
Afirmó que el problema no radica solamente en que el bono demográfico se vaya a acabar, sino lo que la sociedad está haciendo con esta generación de jóvenes a quienes no se les da oportunidades de estudio ni empleo.
Yo pregunto: ¿Se les da a los jóvenes orientación sobre las múltiples ventajas de formar su propia familia, de tener hijos sanos y con ellos mismos como modelos de vida? O por el contrario, ¿se fomenta el "uso del condón" desde edades tempranas, se facilitan los abortos legales y la píldora del día siguiente y se les cierran las puertas del ámbito laboral? ¿Por qué se mencionan como problemas demográficos la "disminución de parejas casadas y el retraso de la paternidad"?
El demógrafo Ordorica prosiguió: "Las defunciones violentas tienen un mayor número en grupos de edades jóvenes, son personas que no están accediendo ni a educación ni a empleo. (…) Vemos el aumento de la población en edades avanzadas, pero la pregunta es: ¿A quién atendemos, a los jóvenes o a los viejos? ¿Damos una salida digna a los viejos con una jubilación o les damos la entrada a los jóvenes?".
Y continuó: "Yo creo que debe ser a los jóvenes, porque van a mantener a los viejos, quienes podrán apoyar a las personas de edad avanzada". Pregunta: ¿Y si no hay más jóvenes o hay insuficientes por el "control de población" al que nos impulsan políticas y conferencias tales como la CPD, con la aprobación de países latinoamericanos?
En el reciente Censo de Población y Vivienda del Instituto Nacional de Estadística y Geografía de México (INEGI), la estructura por edad muestra claramente que cada vez hay menos personas menores de 15 años y que hay un claro descenso de fecundidad.
Ordorica hizo una advertencia final: "Tampoco el envejecimiento va a cambiar mucho, en los próximos 40 años la población mayor de 60 años se va a multiplicar por cuatro, lo que va a obligar a generar esquemas de pensiones y jubilaciones para evitar una catástrofe financiera".
En la CPD no pierden tiempo tratando de manipular el documento final usando la táctica intimidatoria de una "explosión poblacional" para justificar demandas de aumento de fondos para "family planning commodities" o productos de planificación familiar, que se integra fácilmente a su agenda abortista.
Pero en ese ámbito internacional no hay referencia alguna con respecto a las verdaderas necesidades familiares: dotación de agua limpia, de condiciones de salubridad, de medicinas y servicios de salud modernos, de enfermeras especializadas en partos o de atención pre y pos natal para reducción de la mortalidad materna.
Además, se ignora la necesidad de referencia al cada vez más dramático hecho del "decremento poblacional" en los países desarrollados. En el documento preparatorio de la Conferencia solamente hay una mención de las bajas tasas de fertilidad y por lo menos 16 referencias a los "servicios de salud reproductiva y sexuales" y sus similares.
Pero las cifras no mienten aunque se les ignore:
  • Para 2020, por primera vez, la tasa de fertilidad global va a estar por debajo de la tasa de reemplazo global del 2.1. Es decir, el número de hijos que cada pareja debería tener para reemplazarlos a ellos mismos.
  • Hoy, aproximadamente el 44 por ciento de la población mundial vive en países con fertilidad de sub-reemplazo.
  • En una tasa de fertilidad de 1.4, un país pierde un tercio de su población en cada generación. Actualmente 17 países europeos tienen tasas de fertilidad de 1.4 o menos.
En cuanto al futuro de Europa, los niveles de fertilidad imponen una sostenida disminución poblacional. "A niveles sostenidos actuales, la población europea puede disminuir a la mitad para el año 2110" (Report of the Secretary General, World Demographic Trends, UN CPD 2011).
Pero ningún país conoce mejor los peligros de la disminución demográfica que Rusia. Con una tasa de fertilidad que ha bajado hasta el 1.35, han comenzado a ser testigos de lo que significa perder grandes cantidades de población para estar en franco deterioro demográfico.
"Sin exageración, el problema central de la Rusia contemporánea es la demografía, (de ahí) el fortalecimiento de la familia y el (reto) de aumentar la tasa de nacimientos".
En el salón de Conferencias de Naciones Unidas se escucha: "Es perjudicial no tener las fuentes de planificación familiar… ¿por qué hay resistencia a la necesidad de planificación familiar?", preguntó el delegado de EU.
Y a continuación, con una voz tenue, la delegada de un pequeño país, St. Lucía cuestiona: "¿Cómo podemos hacer para que aumente nuestra tasa de fertilidad? Se nos dijo que necesitábamos reducirla y ahora tenemos una población envejecida".
En un panel de ONU, cuyos anfitriones fueron la Santa Sede, Malta y Honduras, que llevó por título "Desarrollo Humano Seguro: Matrimonio, Familia, Comunidad", una representante estadounidense reprendió a la Santa Sede por no ser "comprensivos" en su temática, sobre todo para abarcar la "planificación familiar y el aborto".
El reclamo del delegado ignora la realidad demográfica de los países en desarrollo que necesitan tasas más altas de fertilidad, no sólo para el desarrollo, sino para su sobrevivencia.
La CPD y ONU continúan pidiendo, sin embargo, donación de dinero a las naciones para "servicios de planificación familiar" y para lo que ellos llaman "productos", como: condones, píldoras e inyecciones para prevenir el embarazo.
Al respecto, la representante de Concerned Women of America dijo que esto es incongruente, ya que ella ha visitado muchas clínicas en África y los doctores le han mostrado los gabinetes médicos vacíos de medicinas básicas tales como penicilina, pero llenos de condones. Ella ha escuchado sus reclamos: "Se da tanta atención a la planificación familiar, que drena y aparta los recursos de lo que desesperadamente es necesario", le comentaron los médicos.
Finalmente el Arzobispo Francis Chullikatt de la Misión de la Santa Sede, advirtió: "Los programas internacionales de asistencia económica dirigidos a financiar campañas de esterilización y anticoncepción constituyen afrentas a la dignidad de la persona, de la familia y de la comunidad humana".
Para gran parte del mundo que ya experimenta disminución poblacional, el debate en ONU sobre necesidades de fertilidad debería centrarse en el desarrollo de soluciones para el porqué de la baja de nacimientos y el inexorable envejecimiento poblacional, no del "crecimiento poblacional".
Como dijo el señor Putin: "La solución recae en el fortalecimiento de la familia".

miércoles, 6 de abril de 2011

CARTA DE PILATO A CÉSAR


Relación de Pilato (Anaphora)
Relación del gobernador Pilato acerca de Nuestro Señor Jesucristo, enviada a César Augusto a Roma
En aquellos días que siguieron a la crucifixión de Nuestro Señor Jesucristo, en tiempo de Poncio Pilato, gobernador de Palestina y de Fenicia, se compusieron en Jerusalén estas memorias que refieren lo que hicieron los judíos contra el Señor. Pilato, pues, juntamente con su correspondencia particular, envió estas memorias al César, residente en Roma, después de escribir así:
«Al excelentísimo, piadosísimo, divinísimo y terriblísimo César Augusto, el gobernador de la provincia oriental, Pilato.
I. Excelencia: La relación que voy a haceros es causa de que me sienta cohibido por el temor y por el temblor. Pues habéis de saber que en esta provincia que gobierno, única entre las ciudades en cuanto al nombre de Jerusalén, el pueblo en masa de los judíos me entregó un hombre llamado Jesús, acusándole de muchos crímenes que no pudieron demostrar con la afluencia de las razones. Había entre ellos una facción enemiga suya porque Jesús les decía que el sábado no era día de descanso ni fiesta de guardar. Él, en efecto, obró muchas curaciones en tal día: devolvió la vista a los ciegos y la facultad de andar a los cojos; resucitó a los muertos; limpió a los leprosos; curó a los paralíticos, incapaces en absoluto de tener impulso corporal ni erección de nervios, sino sólo voz y articulaciones, dándoles fuerzas para andar y correr. Y extirpaba la enfermedad con sola su palabra. Otra nueva acción más portentosa, deconocida entre nuestros dioses: resucitó a un muerto de cuatro días con sólo dirigirle su palabra; y es de notar que el muerto tenía ya la sangre corrompida y estaba putrefacto a causa de los gusanos salidos de su cuerpo y depedía un hedor de perro. Viéndole, pues, yacente como estaba en el sepulcro, le mandó que echara a correr; y él, como si no tuviera lo más mínimo de cadáver, sino más bien como un esposo que sale de la cámara nupcial, así salió del sepulcro, rebosante de perfume.
II. Y a unos extranjeros, endemoniados a todas luces, que tenían su domicilio en los desiertos y comían sus propias carnes, portándose como bestias y reptiles, incluso a ellos les hizo honrados ciudadanos, les volvió cuerdos con su palabra y les preparó para ser sabios, poderosos y gloriosos, comensales de todos los que odiaban los espíritus inmundos y perniciosos que habitaban anteriormente en ellos, a quienes arrojó a lo profundo del mar.
III. Había, además, otro que tenía la mano seca. Mejor dicho, no sólo su mano, sino la mitad entera de su cuerpo estaba petrificada, de manera que no tenía figura de varón ni dilatación de músculos. E incluso a éste le curó con una palabra y le dejó sano.
IV. Y había otra mujer hemorroísa, cuyas articulaciones y venas estaban agotadas por el flujo de sangre, que no llevaba ya consigo ni cuerpo humano siquiera, que se asemejaba a un cadáver y que, finalmente, se había quedado sin voz. Tal era su gravedad, que ningún médico del territorio encontró manera de curarla y ni esperanza siquiera de vida le quedaba. Mas una vez que Jesús pasaba en secreto por allí, tomó fuerzas de la sombra de éste y tocó por detrás la orla de su vestido; inmediatamente sintió que una fuerza henchía su orquedades y, como si jamás hubiera estado enferma, empezó a correr ágilmente camino de su ciudad, Cafarnaúm, estando a punto de igualar la marcha de seis jornadas.
V. Y esto que acabo de relatar con toda circunspección, lo hizo Jesús en día de sábado. Obró, además, otros milagros mayores que éstos, de manera que he llegado a pensar que los portentos suyos son mayores que los que hacen los dioses venerados por nosotros.
VI. Este es, pues, aquel a quien Herodes, y Arquelao, y Filipo, Anás y Caifás, me entregaron en connivencia con todo el pueblo, haciéndome mucha fuerza para que lo juzgara. Y así, aun sin haber encontrado a su cargo causa alguna de delitos o malas acciones, mandé que le crucificaran después de someterle a la flagelación.
VII. Y mientras le crucificaban, sobrevinieron unas tinieblas que cubrieron toda la tierra, quedando obscurecido el sol a mediodía y apareciendo las estrellas, en las que no había resplandor; la luna cesó de brillar, como si estuviera teñida en sangre, y el mundo de los infiernos quedó absorvido; incluso lo que era llamado santuario desapareció, a la caída de éstos, de la vista de los mismos judíos; finalmente, por el eco de los truenos repetidos, se produjo una hendidura en la tierra.
VIII. Y, cuando todavía cundía este pánico, aparecieron algunos muertos que habían resucitado, como atestiguaron los mismos judíos, y dijeron ser Abrahán, Isaac, Jacob, los doce patriarcas, Moisés y Job, las primicias de los muertos, como ellos dicen, que fallecieron hace tres mil quinientos años. Y muchísimos de ellos, a los que yo pude ver también aparecidos corporalmente, se lamentaban a su vez a causa de los judíos: por la prevaricación que estaban cometiendo, por su perdición y por la de su ley.
IX. Duró el miedo del terremoto a partir de la hora sexta del viernes hasta la hora nona. Y, al llegar la tarde del primer día de la semana, se oyó un eco procedente del cielo, mientras éste adquiría un resplandor siete veces más vivo que todos los días. Y a la hora tercia de la noche apareció incluso el sol brillando más que nunca y embelleciendo todo el firmamento. Y de la misma manera que los relámpagos sobrevienen de repente en el invierno, así apareceiron súbitamente unos varones, excelsos por su vestidura y por su gloria, que daban voces semejantes al fragor de un enorme trueno, diciendo: «Jesús, el que fue crucificado acaba de resucitar. Levantaos del abismo los que estáis presos en los subterráneos del infierno». Y la hendidura de la tierra era tal, que parecía no había fondo, sino que dejaba ver los mismos fundamentos de la tierra, entre los gritos de los que estaban en el cielo y paseaban corporalmente en medio de los muertos que acababan de resucitar. Y aquel que dio vida a los muertos y encadenó al infierno decía: «Dad este encargo a mis discípulos: Él va delante de vosotros a Galilea; allí podréis verle».
X. Por toda aquella noche no cesó la luz de brillar. Y muchos de los judíos perecieron absorvidos por la hendidura de la tierra, de manera que al día siguiente no compareció gran parte de los que habían estado en contra de Jesús. Otros veían apariciones de resucitados, a quienes ninguno de nosotros había visto. Y en Jerusalén mismo no quedó ni una sola sinagoga de los judíos, pues todas desapareieron en aquel derrumbamiento.
XI. Así, pues, fuera de mí por aquel pánico y cohibido por un temblor horrible en extremo, he hecho a vuestra excelencia la relación escrita de lo que mis ojos vieron en aquellos momentos. Y, poniendo además en orden lo que hicieron los judíos contra Jesús, lo he remitido a vuestra divinidad, ¡oh Señor!»
 
Fuente: Los Evangelios Apócrifos, por Aurelio De Santos Otero, BAC

lunes, 22 de noviembre de 2010

LUCES Y SOBRAS DE LA IGLESIA

LUCES Y SOMBRAS DE LA IGLESIA

INTRODUCCIÓN


Este libro quiere ser una respuesta a algunos temas polémicos, que siempre suelen sacarse a la luz, cuando se quiere denigrar

a la Iglesia por sus errores del pasado. Evidentemente, los hombres de la Iglesia, a lo largo de su historia bimilenaria, han

cometido errores y pecados, pero éstos, sin querer justificarlos, hay que comprenderlos dentro del contexto de su época y de

la mentalidad de aquellos tiempos, para no magnificar las cosas y no acusar a la Iglesia de sanguinaria, oscurantista,

retrógrada o cosas parecidas.

La Iglesia, ha dicho alguien, es sancta et meretrix, santa y pecadora. Está compuesta de personas humanas con sus

deficiencias. Incluso, ha habido Papas pecadores; pero, a pesar de las sombras del pasado, su luz sigue brillando como nunca

y sigue iluminando las sendas del mundo con los rayos de la sabiduría y de la verdad. La Iglesia católica es la Iglesia

fundada por Cristo, y Él prometió que nunca será destruida por las fuerzas del mal (Mt 16, 18). Ha pasado muchos momentos

difíciles, en los que parecía que iba a sucumbir ante el crecimiento de las herejías o ante el poder de los reyes o ante la

creciente incredulidad de los fieles. Pero siempre ha salido a flote y siempre estará presente en el mundo para guiarlo por

el camino de la paz y de la verdad.

Este escrito quiere ser una pequeña aportación para conocer mejor a nuestra Iglesia católica y amarla como se ama a una

Madre, con todos sus defectos y virtudes, y saber defenderla de aquellos que la ofenden y quisieran su desaparición. La

Iglesia, con sus luces y sombras, con sus santos y pecadores, es la Iglesia de Cristo.

Ojalá que todos los católicos estén plenamente convencidos de la verdad de nuestra fe y sepan compartirla con los demás como

buenos misioneros del reino de Dios. Les dedico este libro a todos los que buscan la verdad con sinceridad.



1.- LA INQUISICIÓN


El tema de la Inquisición es un tema recurrente, cuando se quiere manchar el prestigio de la Iglesia. Se habla de que la

Iglesia católica ha sido intolerante y sanguinaria, matando a miles de personas por el único pecado de no tener la misma fe.

Se habla de las torturas y de las hogueras de la Inquisición y se inflan los datos y se inventan tormentos, que sólo

existieron en la imaginación de sus enemigos. Hay, ciertamente, una leyenda negra que trata de presentarnos a la Iglesia como

una institución despiadada, donde los sacerdotes mataban sin compasión a los herejes y a las brujas. Pero nada más lejos de

la verdad.

Por eso, vamos a estudiar la historia en su verdadera dimensión para que la verdad hable por sí misma. Para ello nos

serviremos de los últimos estudios sobre la Inquisición, dados a conocer a través de las Actas del Simposio internacional

sobre la Inquisición, tenido en el Vaticano del 29 al 31 de octubre de 1998. Estas Actas presentan los estudios de treinta

especialistas de todo el mundo, de distintas creencias, con investigaciones sacadas de los archivos vaticanos de la

Congregación del Santo Oficio (antigua Inquisición) y de los archivos inquisitoriales españoles y portugueses o de otros

países. Estas Actas han sido publicadas para conocimiento de todo el mundo el año 2003 por la Editorial Vaticana. El profesor

Agostino Borromeo, profesor de historia en varias universidades, ha sido el encargado de editar esta obra, que fue comenzada

por iniciativa del Papa, que quería separar los mitos y leyendas de la realidad. Ahora ya se conoce la historia, nadie podrá

decir, a partir de ahora, que no sabía, a no ser que acepte ser un ignorante de la historia.


INQUISICIÓN MEDIEVAL

Los herejes cátaros o albigenses eran considerados enemigos del Estado y de la Iglesia, como si fueran criminales públicos o

terroristas, que se oponían al orden establecido. Decían que los espíritus eran creados directamente por Dios, mientras que

el mundo y todo lo material había sido creado por el diablo. Cristo, según ellos, no había podido ser hombre ni nacer de la

Virgen María, pues eso hubiera significado nacer pecador, pues la carne era creada por el demonio. Los creyentes, para

salvarse, debían ser puros ( cátaro significa puro) y debían vivir pobremente y renunciar al mundo y a las relaciones

sexuales que eran malas. Por eso, rechazaban el matrimonio, pues el procrear era colaborar con Satanás. Para ellos, era

preferible fornicar, que tener relaciones con la misma esposa. Además, invitaban al suicidio individual, dejándose morir de

hambre o asfixiarse, después de haber recibido de los jefes de la secta lo que ellos llamaban consolamentum, o dispensa de

todos los pecados, para ir directamente al cielo. Según ellos, no valía la pena vivir en esta tierra pecadora, obra del

diablo. Y ridiculizaban a los ricos y a los eclesiásticos, que vivían con lujos y comodidades.

Pero el problema no quedaba en tener ideas diferentes. Apoyados por algunos nobles, que se oponían a la Iglesia y al rey,

empezaron a destruir iglesias, matar sacerdotes y profanar objetos religiosos. Incluso, mataron al delegado papal, Pedro de

Castelnau en 1203. La predicación pacífica para convertirlos, llevada a cabo por el obispo español Diego de Osma y de santo

Domingo de Guzmán con predicadores dominicos y cistercienses, que llevaban una vida pobre y ejemplar, no dio muchos

resultados. Por eso, el Papa Inocencio III, en 1209, decretó una Cruzada contra ellos, que se habían hecho fuertes en algunas

ciudades del Languedoc (Francia) como Narbonne, Toulouse, Carcassonne, Beziers y otras. Todos ellos fueron vencidos por las

armas, aunque los cruzados actuaron, en muchas ocasiones, con crueldad.

Sin embargo, no desaparecieron y permanecieron muchos focos organizados en diferentes lugares. Y, no solamente de cátaros,

sino también de valdenses, josefinos, patarinos, arnaldistas y otros herejes. Los reyes eran despiadados con ellos, les

confiscaban los bienes, los metían en prisión, los privaban de cargos públicos e, incluso, muchas veces, los llevaban a la

hoguera.

Para evitar abusos y errores, en 1231, el Papa Gregorio IX organizó la Inquisición. Nombró delegados papales como

inquisidores que visitaran los distintos lugares del sur de Francia para que, en unión con los obispos locales, pudieran

determinar con imparcialidad quiénes eran realmente herejes y entregarlos a la justicia civil. Primero, se les concedía un

tiempo de gracia de unos 30 ó 40 días para que pudieran presentarse espontáneamente. Después, se pedía la colaboración de los

ciudadanos para denunciarlos y se les sometía a juicio. En 1252, el Papa Inocencio IV, de acuerdo con las costumbres de la

época, publicó la bula Ad extirpanda, con la que aceptaba que se pudiera usar la tortura para sacar la información a los reos

como hacían los tribunales civiles.

Al principio, no había normas claras y, para evitar abusos, el Papa, en 1262, ordenó que, cuando había tortura, debían

asistir los inquisidores para controlar a los empleados civiles que la ejecutaban. La tortura era solamente un medio para

conseguir información, no un castigo. De modo que, si el asunto era claro, no había lugar para realizarla. No obstante, todas

las informaciones, conseguidas bajo el tormento, no podían ser tenidas por válidas hasta que no se confirmaran por otros

medios.

Además, había normas claras para que no hubiera derramamiento de sangre ni mutilación como en los tribunales civiles. Y el

tiempo era limitado a una hora; mientras que en los tribunales civiles el tiempo era ilimitado. En cuanto a este punto,

digamos también que los tribunales de la Inquisición no inventaron ningún tormento ni instrumento nuevo. Asistía un médico

para vigilar la salud del reo y en todo eran mucho más benignos que los tribunales civiles.

Los inquisidores tenían como misión detectar a los herejes y conseguir su reconciliación con la Iglesia y, sólo en caso de

contumacia, entregarlos a las autoridades civiles. Si los hubieran entregado directamente a los tribunales civiles, hubieran

estado sujetos a muchos errores y abusos, y quizás a venganzas políticas, sin tener la posibilidad de eximirse de los

castigos con el arrepentimiento.

Por otra parte, como dicen los especialistas: Hay que recalcar que el empleo de la tortura, en esta época, es más bien rara

y el principal medio de coerción es la prisión . Y esto, porque el Papa Clemente V había determinado en 1311 que los

inquisidores no podían imponer la tortura sin el consentimiento del obispo del lugar, lo que la hacía más difícil. De ahí que

es digno de resaltar que en los fragmentos del proceso inquisitorial, que han llegado hasta nosotros, las alusiones a la

tortura sean raras .
Hubo abusos, pero, en general, se puede decir que se actuó con honradez y ecuanimidad, pues los inquisidores eran personas

honestas. Según los especialistas: De los procesos que se van publicando y también de biografías de inquisidores que van

apareciendo, se puede constatar que éstos eran, en general, personas con una formación jurídica elevada y que sus actuaciones

fueron muy mayoritariamente conformes a derecho, aunque hubiese sin duda abusos. Muchos de estos inquisidores escribieron

tratados de derecho inquisitorial de primer orden .

El derecho inquisitorial es un derecho privilegiado, como bien ha escrito el profesor Enrique Gacto, ya que contiene

sanciones más benignas que las del derecho penal ordinario o secular, en el que el delito de herejía es reprimido

inapelablemente con la pena de muerte. En cambio, el reo de herejía, rescatado por la jurisdicción inquisitorial, tiene

abierta una vía que le permite escapar a esta sanción máxima y, en efecto, la evita, siempre que confiese y manifieste su

arrepentimiento de forma suficiente .

Y ¿cuántos murieron por la Inquisición medieval en el sur de Francia? Según el registro del inquisidor Bernard Gui, la

Inquisición de Toulouse entre 1308 y 1323 envió a la muerte a 41 personas (de ellos 30 cátaros). No son, pues, miles y miles

como algunos alegremente hacen creer sin fundamento histórico .

En Inglaterra, donde nunca hubo Inquisición, en el siglo XIII, los cátaros eran arrestados y marcados con fuego al rojo vivo

y sus casas destruidas y confiscados todos sus bienes como primera medida. Y desaparecieron en pocos años.

Desde mediados del siglo XIV y durante el siglo XV, fueron muy raras las condenas a muerte, pues el período álgido de la

Inquisición medieval fue el siglo XIII. Y, prácticamente, sólo permaneció como Inquisición episcopal, dependiente de los

obispos, en Aragón y algunos puntos del sur de Francia.

¿Qué podemos decir de la Inquisición medieval? El gran historiador peruano Rubén Vargas Ugarte dice: La Inquisición, como

todas las instituciones que han perdurado a través del tiempo, nació de una necesidad social que hoy, tal vez, no somos

capaces de sentir, pero en los siglos XII y XIII no pudo menos de conmover a las multitudes y atraer la atención del poder

civil. La herejía... incitó a las masas a rebelarse contra los poderes constituidos y, especialmente, contra la Iglesia. La

inquisición fue el fruto de la reacción producida en los ánimos por el ataque lanzado contra la fe y las costumbres

tradicionales .


INQUISICIÓN MODERNA

La Inquisición medieval estaba prácticamente desaparecida, cuando en el siglo XVI, con el problema de los judaizantes

y moriscos, falsos convertidos del judaísmo y del islam, comienzan a presentarse nuevos problemas, acentuados con la

propagación de luteranismo en toda Europa. Por eso, se establecen las Inquisiciones portuguesa, romana y española con el fin

de controlar el desborde de estos herejes o apóstatas, que ponen en peligro la unidad nacional.


a) INQUISICIÓN PORTUGUESA

La Inquisición portuguesa fue creada en 1536. El Papa nombraba al inquisidor general, presentado por el rey, y el inquisidor

general con su Consejo, nombraba a los demás inquisidores. En Portugal había cuatro tribunales principales: Evora, Coimbra,

Goa para la India, y Lisboa para el sur del país y para Brasil. No se conocen cifras exactas de sentenciados a muerte, aunque

la mayoría fueron falsos judíos convertidos. Prácticamente, esta Inquisición, al igual que la española, actuaba con total

independencia. Por eso, no faltaron, de vez en cuando, algunos conflictos con el Papa. Fue suprimida en 1822.


b) INQUISICIÓN ROMANA

En cuanto a la Inquisición romana, instituida en los Estados Pontificios y otros lugares de Italia, comenzó oficialmente el

21 de julio de 1542 con la bula Licet ab initio del Papa Pablo III, con la finalidad de atajar el avance del protestantismo

en Italia. Se constituyó un tribunal central de seis cardenales como inquisidores generales, con la facultad de degradar a

los clérigos herejes y con la facultad de pedir la ayuda de las autoridades civiles para imponer las sentencias. Al

principio, se llamaba Santa, Romana y Universal Inquisición. El 29 de junio de 1908 se le cambió el nombre por Congregación

del Santo Oficio hasta 1965, en que se le dio el nombre actual de Congregación para la Doctrina de la fe.

Uno de los puntos importantes de esta Inquisición fue la censura de libros, que se había establecido poco después de la

implantación de la imprenta. Ya en 1544 la universidad de París había establecido el primer Índice de libros prohibidos. La

universidad de Lovaina lo hizo en 1546. Después, las Inquisiciones de España y Portugal establecieron sus propios Índices. En

ellos, generalmente, se establecía la prohibición de imprimir, vender y difundir libros prohibidos bajo penas pecuniarias y

pérdida de privilegios. Normalmente, se prohibieron los libros de herejes y de otros que incluían citas heréticas. Se

prohibió la impresión de libros espirituales de dudosa espiritualidad e, incluso, de Biblias que no tuvieran buena

traducción. No se prohibieron los libros científicos.

El primer Índice de la Inquisición romana es de 1548. El concilio de Trento preparó un nuevo Índice parecido al anterior. Pío

V instituyó expresamente una Congregación romana que se encargara del Índice en 1571. Esta Congregación fue suprimida por

Benedicto XV, al publicarse el código canónico de 1917, y sus atribuciones pasaron a la Congregación del Santo Oficio. La

última edición de libros prohibidos fue en 1948 y estuvo en vigor hasta 1966.

La Inquisición romana tenía jurisdicción en los tribunales de los Estados Pontificios, en la República de Génova, República

de Venecia, reino de Nápoles y en los ducados de Mantova, Módena, Parma, Saboya y Toscana; en el Estado de Milán y en las

ciudades de Besançon, Carcassonne, y Toulouse en el sur de Francia; uno en Malta y otro en Colonia, en Alemania.

Los archivos del Santo Oficio, que recogen toda la documentación relativa a estos tribunales, comprenden actualmente unos

4.500 documentos hasta 1903, aunque algunos se han perdido. En ellos, hay procesos a falsos místicos y a seguidores del

molinismo y quietismo, que eran desviaciones de la fe católica. También hay referencias a cuestiones de magia, brujería y,

por supuesto, a herejes protestantes. El único caso en que se trató de un científico es el caso de Galileo.

No se tienen cifras exactas de las sentencias de muerte en todas las sedes que dependían de Roma. Según el especialista

Andrea de Col, en las tres sedes de las que hay datos fidedignos, que son Roma, Venecia y Aquileia-Concordia, el total de los

ejecutados fueron 128. De ningún modo, miles y miles de que habla la leyenda negra .

Según el especialista Adriano Garuti: La pena capital era reservada al herético pertinaz, al reincidente. Contrariamente a lo

que se piensa frecuentemente, sólo un pequeño porcentaje de procedimientos inquisitoriales se concluia con la condena a

muerte .

El profesor Tedeshi afirma: Tengo la convicción de que las futuras investigaciones demostrarán que la pena de muerte fue

usada con menor frecuencia y con más respeto por la dignidad humana en los tribunales del santo Oficio (Inquisición) que en

los civiles .

Decía el cardenal Joseph Ratzinger, futuro Papa Benedicto XVI: Hace muy poco, un profesor italiano liberal,

estuvo investigando en unos cuantos procesos (en los archivos de la Inquisición), durante algún tiempo, y él mismo declaró

que le había defraudado bastante. En vez de encontrar grandes luchas entre la conciencia (de los reos) y el poder (de la

Iglesia), que era lo que él buscaba, lo que allí había eran procesos criminales ordinarios. Eso se debe a que el tribunal de

la Inquisición romana era bastante moderado. Los mismos procesados por algún delito civil, añadían cualquier factor religioso

como brujería, profecía, etc., a su delito, para que les enviaran ante el tribunal de la Inquisición .

Veamos ahora los tres casos más sonados y lamentables de la Inquisición romana por ser personajes importantes.

1. Jerónimo Savonarola (1452-1498)

Era sacerdote dominico, prior del convento de san Marcos de Florencia. Era muy rígido en moral y pedía que quemaran en la

hoguera a todos los que llevaban una vida libertina y eran gente de malas costumbres. El 7 de febrero de 1497 organizó en la

Plaza de la Signoria una hoguera de las vanidades, en la que ardieron objetos que simbolizaban los vicios: instrumentos

musicales, imágenes, joyas, naipes e, incluso, los libros de Boccacio y Petrarca por su contenido impúdico. Savonarola era

considerado como profeta por los florentinos y ejerció una enorme influencia en la población con sus ideales de pobreza y con

prédicas contra la corrupción, el lujo, el derroche y el afán de placeres de ricos y eclesiásticos de su tiempo.

Pero fue muy imprudente en sus denuncias de los abusos que se cometían. Profetizaba que Dios iba a mandar un salvador para

arreglar la situación de corrupción reinante y buscó la intervención del rey de Francia, Carlos VIII, para invadir la

república de Florencia y reformar la Iglesia y las costumbres, pero fue rechazado y se creó muchas antipatías ante la gente,

que antes lo seguía como a un profeta.

El Papa Alejandro VI tomó cartas en el asunto y el 7 de noviembre de 1496 le ordenó incorporarse a la nueva provincia

dominica toscano-romana, pero desobedeció. Por eso, el 13 de mayo de 1497, le llegó el decreto de excomunión, al que

respondió, reanudando sus prédicas y negando la validez del decreto de excomunión. Pero en la misma Florencia, sus opositores

asaltaron el convento de san Marcos, donde se encontraba, y lo hicieron prisionero. Fue condenado al patíbulo. Su cadáver

quemado, y sus cenizas echadas al río Arno. Murió con otros dos frailes, seguidores suyos, el 23 de mayo de 1498. Sus libros

fueron puestos en el Índice, pero fueron rehabilitados por el Papa León XIII en el siglo XIX.

Actualmente, ya no se le acusa de cismático o hereje por sus escritos e, incluso, hay quienes dudan de que la bula de

excomunión fuera válida. No fue un santo ni un hereje, fue un imprudente y desobediente, que, incluso, proyectaba un concilio

que juzgase y depusiese al Papa. Sin embargo, como en otros casos, se usó la violencia para imponer la verdad y la

obediencia, lo que realmente es de lamentar.


2. Giordano Bruno (1548-1600)

Fue un hombre genial, pero contradictorio. Rechazaba todo principio de autoridad. Irreverente hasta el punto de considerar a

los monjes como santos burros. Para él las religiones no eran más que supersticiones útiles. A Jesús lo veía como una

especie de mago y la Eucaristía como una blasfemia. Creía en la reencarnación y su filosofía personal era casi panteísta,

pues confundía a Dios con la naturaleza.

Viajó por toda Europa: Italia, Francia, Inglaterra y Alemania. Y fue excomulgado por calvinistas y luteranos. A los luteranos

los consideraba la peste del mundo y deseaba su represión violenta y su exterminio por parte de los Estados. Expulsado de

todas partes, regresó a Italia, donde fue arrestado en Venecia y llevado a Roma. Tras ocho años de prisión, fue condenado por

la Inquisición como hereje contumaz, que no quería abjurar de sus errores. Murió en la hoguera el 17 de febrero de 1600 a los

52 años de edad.

Con motivo del jubileo del año 2000, el cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado del Vaticano, en una carta enviada al

Congreso que, sobre este pensador, se celebró en la Facultad de Teología de Italia meridional, en Nápoles, manifestaba su

profundo pesar por la condenación de Giordano Bruno..., que fue un triste episodio de la historia cristiana moderna..., pues

la verdad debe ser testimoniada en el respeto absoluto de la conciencia y de la dignidad de cada persona.


3. Galileo (1564-1642)

Con relación al famoso caso Galileo, la mayor parte de la gente sólo conoce las cosas de oídas y, por falta de información,

muchos creen que fue condenado a la hoguera o poco menos. Pero veamos cómo sucedieron las cosas en la realidad.

Copérnico (1473-1543) era un sacerdote polaco que tenía un rudimentario observatorio en una torre de la catedral de

Frauenburg. Él fue el primero que afirmó que la tierra daba vueltas en torno al sol (sistema copernicano) y no, como hasta

entonces se afirmaba, que era el sol el que daba vueltas alrededor de la tierra. Su obra fundamental, Las revoluciones de los

mundos celestes, publicada en 1543, estaba dedicada al Papa Pablo III y su obra tenía el imprimatur (puede imprimirse) de un

cardenal dominico. Hasta la llegada de Galileo, se sucederán once Papas, que no sólo no desaprobaron esta teoría

heliocéntrica de Copérnico, sino que la alentaron como una hipótesis.

La teoría de Copérnico se enseñaba en las universidades de la Iglesia, al igual que la teoría de Tolomeo. Pero Galileo, que

seguía la opinión de Copérnico, la afirmaba con total seguridad, como verdad absoluta. Y tenía expresiones de desprecio para

quienes no compartían su teoría. En sus cartas hay expresiones como imbécil, con la cabeza llena de pájaros, apenas digno de

ser llamado hombre, alguien que se ha quedado en la niñez, una mancha en el honor del género humano, etc. Por eso, cuando le

pidieron pruebas objetivas, sólo dio una, que era totalmente equivocada y lo es todavía, la prueba de las mareas oceánicas.

Decía que las mareas eran provocadas por la sacudida de las aguas a causa del movimiento de la tierra. Ahora sabemos que el

flujo y reflujo del agua del mar se debe a la atracción de la Luna. Al no dar pruebas convincentes de su teoría y, según

algunos de sus jueces, ir en contra del texto bíblico de Josué 10, 12: Detente, sol en Gabón, según el cual parece ser que el

sol era el que daba vueltas alrededor de la tierra, como siempre se había creído, fue condenado el 22 de junio de 1633. ¿A

qué fue condenado?

No fue condenado a muerte ni a prisión ni a ser torturado. Fue obligado a no presentar su teoría como verdad absoluta sino

como hipótesis. El texto de la sentencia decía que era temporal donec corrigatur, es decir, mientras no sea corregida la

doctrina propuesta como absoluta y se presente como hipótesis, pero él no estuvo ni un día en prisión ni le pusieron un dedo

encima. Sólo tuvo arresto domiciliario y, muy pronto, se le levantó la prohibición de alejarse de su villa. Sólo le quedó la

obligación de rezar una vez por semana los siete salmos penitenciales, que sólo duró tres años. Según algunos, esta

obligación la cumplió por él su hija religiosa.

No perdió la estima y amistad de obispos y científicos, que venían a su casa a visitarlo y siguió trabajando. Su principal

obra Discursos y demostraciones matemáticas sobre dos nuevas ciencias, la escribió después del proceso. Y murió a los 78 años

en su casa, siendo miembro de la Academia Pontificia de Ciencias. Al final de sus días, pudo escribir: En todas mis obras no

habrá quien pueda encontrar la más mínima sombra de algo que recusar de la piedad y reverencia a la santa Iglesia . La

famosa frase que, según algunos, dijo al ser sentenciado: Eppur si muove (Y, sin embargo, se mueve), es una de tantas

fábulas inventadas por los anticatólicos. Esta frase fue inventada en Londres en 1757 por Giussepe Baretti .

Sobre el caso Galileo, debemos decir, en primer lugar, que es un caso único en la historia de la Iglesia, en que se haya

condenado a un científico. Por eso, hacer un mito del caso Galileo está fuera de contexto. También hay que tener en cuenta

que nunca fue condenado por el Papa, sino por un tribunal eclesiástico (siete jueces contra tres). No hubo, ni podía haber,

una sentencia infalible, porque el Papa sólo es infalible, cuando habla ex cáthedra, es decir, con toda solemnidad para

imponer una verdad de fe y costumbres. El Papa no tiene autoridad sobre temas científicos.

El error de los jueces del tribunal estuvo en interpretar literalmente la Biblia y creer que el texto de Josué defendía el

sistema de Tolomeo. El error grave de Galileo fue querer imponer como verdad absoluta algo que no podía probar. Por eso, la

misma sentencia le impone que enseñe su opinión como hipótesis, lo que no era un error para aquellos tiempos. La primera

prueba experimental, indiscutible, de la rotación terrestre data de 1748, un siglo después. Y, desde 1741, la teoría

heliocéntrica había sido reconocida oficialmente por el Santo Oficio.

Algunos científicos del siglo XXI podrían decir que Galileo tampoco tenía razón, porque el sol también se mueve y no está

fijo como creía Galileo. El sol se mueve en torno al centro de la galaxia y la galaxia en torno al centro de un conjunto de

galaxias. Todo el Universo se mueve.

Ahora bien, decir que la Iglesia, por este caso, va en contra de la ciencia es ir demasiado lejos. De hecho, el primer gran

observatorio astronómico, el más antiguo del mundo, y que funciona desde 1579, es el del Vaticano. Y las primeras

universidades europeas y americanas fueron fundadas por la Iglesia.

¿Qué hubiera pasado, si Galileo hubiera estado en territorio protestante? El astrónomo protestante Kepler, por seguir su

misma opinión, fue expulsado del colegio teológico de Tubinga por sus compañeros protestantes y tuvo que abandonar Alemania y

refugiarse en Praga. De allí recibió una invitación para enseñar en territorio pontificio en la universidad de Bolonia.

Si hubiera vivido en Ginebra, probablemente, hubiera sido decapitado; simplemente por ser concubino y no estar casado con su

esposa, como hacía Calvino con los concubinos.

Lutero mismo decía sobre el sistema copernicano: La gente le presta oído a un astrólogo improvisado, que trata de demostrar

en cualquier modo que no gira el cielo, sino la tierra. Para ostentar inteligencia, basta con inventar algo y darlo por

cierto. Este Copérnico, en su locura, quiere desmontar todos los principios de la astronomía .

En resumen, podemos decir que hay que diferenciar bien los campos de la fe y de la ciencia. Ambas se complementan y nos

llevan a Dios. No puede haber contradicción entre ellas. Si apareciera alguna contradicción, algo anda mal en alguna de las

dos partes. O no es verdadera fe lo que se propone como tal, o no es verdadera ciencia. La verdadera ciencia nos lleva a la

fe, y la fe nos ayuda a investigar las maravillas de Dios dentro de los límites de respeto a los derechos humanos.

La lección que debemos aprender es que hay que evitar los fundamentalismos al interpretar la Escritura de un modo literal,

pues, como decía el cardenal Baronio: La Biblia nos enseña cómo se va al cielo y no cómo van los cielos, es decir, nos habla

de Dios y de cómo ser buenos para ir al cielo, pero no habla de verdades matemáticas o científicas. Y la Iglesia sólo tiene

autoridad en cuestiones de fe y costumbres.

De todos modos, el Papa Juan Pablo II en 1981 nombró una comisión de expertos para estudiar el tema de Galileo y sus

conclusiones se dieron a conocer el 31 de octubre de 1992. Galileo no fue rehabilitado, porque no había nada de qué

rehabilitarlo. Simplemente, después de estudiar exhaustivamente el tema con los documentos que se conservan en los archivos

vaticanos, el Papa Juan Pablo II reconoció el error de algunas autoridades de la Iglesia en este caso.


c) INQUISICIÓN ESPAÑOLA

La Inquisición española fue fundada por el Papa Sixto IV en 1478, y dos años más tarde ya estaba definitivamente establecida.

En la bula de fundación se establecía, entre otras cosas, la obligación de los reyes, de luchar contra los musulmanes, que

amenazaban Europa y estaban dentro de las fronteras españolas. También era preocupante el problema de los falsos conversos

judíos o judaizantes, que seguían viviendo su fe y predicándola a otros. Todo lo cual iba en contra de la unidad nacional. La

Inquisición nunca se entrometió con los judíos y musulmanes que vivían su fe, sino con los que se habían convertido a la fe

católica para obtener ventajas sociales y no la practicaban. Además, hay que tener en cuenta que los judíos eran mal vistos

por la población, debido a los altos intereses que imponían en sus préstamos. En varias oportunidades, había habido

linchamientos de judíos por parte del pueblo. En cuanto a los moriscos o convertidos del islam, que no vivían su nueva fe,

eran un peligro constante, porque se podían aliar con los piratas musulmanes, que asolaban las costas españolas. Incluso, se

rebelaron contra el Estado y hubo que reprimirlos con las armas hasta que fueron expulsados.

Los judíos fueron expulsados en 1492; pero, mucho antes, habían sido expulsados de otros países. En Inglaterra en 1290, en

Alemania en 1375, en Francia en 1394, en Portugal lo fueron en 1496 y así en otros países. Muchos de estos judíos expulsados

fueron recibidos en los Estados pontificios, país que nunca los expulsó.

El tribunal de la Inquisición española era mitad civil y mitad eclesiástico. El rey proponía al inquisidor general, que era

aprobado por el Papa, y el inquisidor general con su Consejo (llamado la Suprema), nombraba a los demás inquisidores.

El primer inquisidor general de España, nombrado por el rey y aprobado por el Papa, fue el famoso Torquemada, del que tanto

se ha hablado maliciosamente, en contra de la verdad. Según las investigaciones actuales, era un hombre bueno, humano y

austero. Hizo más suaves los procedimientos. Se esforzó en todo lo posible en evitar los errores y abusos cometidos por los

primeros inquisidores... Y no pueden ser tachadas de hipocresía las actas de Torquemada en las que recomendaba justicia y

misericordia, pues estos documentos, destinados a ser estrictamente confidenciales, permanecieron ignorados durante siglos .

No existe ningún documento fidedigno, donde pueda sustentarse que fuera inhumano y cruel. El colaborador de los Reyes

Católicos era un observante fraile dominico. No era un fanático ni un intransigente. Era un hombre recio y sano, exponente de

una edad eminentemente cristiana, donde todo el mundo creía y, por consiguiente, donde no tenía vigencia la heterodoxia

condenada por todas las leyes civiles de aquella sociedad .

Sus detractores, que desean convertirlo en el símbolo del fanatismo católico, lo han considerado como a un hombre piadoso y

tenebroso, de una piedad tenebrosa. Fue sin duda un hombre riguroso, pero no un perseguidor implacable; un hombre ferviente,

pero no inhumano. Esto es lo que podemos deducir a través del solo examen de sus instrucciones, que él mismo hizo publicar .

En esto, como en muchas otras cosas, la leyenda negra inventa y calumnia sin piedad, pero la verdadera historia aclara la

verdad.

El tribunal de la Inquisición no sólo veía el caso de herejía y apostasía, también veía otras cosas para evitar el deterioro

moral como blasfemias, bigamia, supersticiones o prácticas contrarias a la verdadera religión, brujería, hechicería o magia

negra, bestialismo, pecados homosexuales, idolatría..., pero de este tribunal estaban exentos los indígenas americanos.

Con relación a los tribunales españoles, de España y América, hay que decir que las prisiones eran más limpias y holgadas, y

con mejor trato que las civiles. A los que se condenaba a cadena perpetua, sólo estaban como máximo unos ocho años. Cuando se

utilizaba la tortura, como ya hemos dicho, sin derramamiento de sangre ni mutilaciones, debía estar presente un médico para

supervisar que no se pusiera en peligro la vida del reo. El tiempo máximo de tortura era de una hora. Los reos tenían un

abogado defensor de oficio, para ayudarles en su defensa. Y, además, los reos podían buscar a dos testigos de abono, para que

hablaran en su defensa.

Según el historiador inglés Henry Kamen: La humanidad y benignidad de la Inquisición española contrasta agudamente con las

invariables ejecuciones de los acusados por los tribunales seglares . Las historias espeluznantes de sadismo, imaginadas por

los enemigos de la Inquisición, sólo han existido en la leyenda .

Los herejes, dejados en manos del poder civil, hubieran llevado muchísima peor parte, pues la intolerancia era la norma

general y hubiera habido más fácilmente venganzas y manipulaciones políticas. Otra cosa importante es que la tortura de la

Inquisición española quedó abolida cien años antes de que fuera abolida en los tribunales civiles de España y de otros países

. De este modo, la Inquisición dio los primeros pasos en este punto de respeto de los derechos humanos.

En cuanto a la prohibición de libros heréticos o prohibidos por ir en contra de las buenas costumbres, se ha satanizado

también mucho a la Inquisición y se ha dicho que era intolerante y que reprimió el desarrollo cultural y científico español.

Esto es una gran mentira, pues el siglo XVI, el siglo de mayor actividad del tribunal de la Inquisición, es el siglo de Oro

de las letras y del adelanto español. La Inquisición no centró la censura en obras científicas, sino en obras de herejes o

que contenían frases heréticas. Como diría el profesor Julián Juderías: Los tres siglos de Inquisición corresponden,

precisamente, al período de mayor actividad literaria y científica que tuvo España y la época en que más influimos en el

pensamiento europeo. Todo eso, que se suele decir, de que nuestra intolerancia levantó una barrera entre España y Europa, son

cosas que ya no creen ni los niños de la escuela .

Por otra parte, en aquellos tiempos, se consideraba tan importante conservar la fe católica, para salvaguardar la unidad

nacional, que, de vez en cuando, se tenían autos de fe, que eran fiestas religiosas en las que se hacía una gran

manifestación de fe. En ellas, desfilaban las máximas autoridades en procesión y había una misa con sermón importante para

enfervorizar al pueblo, que asistía en masa, para autoafirmar la fe. También asistían los condenados con sambenitos. La mayor

parte de las veces, no había condenados a muerte. Si ocurría esto, después de la ceremonia, eran llevados a otro lugar,

donde se los quemaba o se les daba muerte por los empleados civiles, por no haber querido retractarse, pues hasta el último

momento tenían esta oportunidad. Según Henry Kamen: Se celebraron centenares de autos de fe sin que encendiera una gavilla .

Y ¿cuántos fueron muertos o quemados por la Inquisición española? En los tres siglos y medio de existencia (1478-1834), según

los especialistas, aunque no hay cifras exactas, serían entre 1.500 y 2.000. En la América española existían tres tribunales

de la Inquisición. En Lima (1569-1820) murieron 32; en México (1571-1820), según unos, fueron 20 o, según otros, unos 30; en

Cartagena de Indias (1610-1819) solamente 5 muertos.

Supongamos que fueran un total máximo de 2.000 los muertos por la Inquisición española. De éstos, según Bernardino de Llorca,

solamente fueron sentenciados a muerte 220 protestantes.

Por eso, como dice el historiador peruano Fernando Ayllón: El número de condenados a muerte por el tribunal de la Inquisición

no fue tan exagerado como decían sus detractores... En todo caso, el número de condenados fue mucho menor que en los demás

países europeos en que las guerras religiosas y las quemas de brujas multiplicaron por decenas, cuando no por miles de veces,

esta cifra. La leyenda negra contra el tribunal, conforme lo sostienen la mayoría de los investigadores hoy en día, resulta

por demás insostenible .

En los Estados, en donde el protestantismo había calado profundamente, no existía es verdad la Inquisición; pero, en su

defecto, existía algo peor: el capricho y la voluntad omnímoda de los reyes y príncipes o de los jefes confesionales, como

sucedía en los cantones suizos... El mundo protestante fue mucho más cruel e implacable en la persecución de quienes

profesaban doctrinas diferentes de las profesadas por ellos. En suma, las llamadas crueldades de la Inquisición no eran ni

pecado de la Inquisición ni culpa de España, sino naturales consecuencias del criterio dominante en asuntos procesales y

penales. Por ello, podemos terminar este epígrafe, diciendo que la Inquisición fue en todo mejor que la fama que dejó de sí .


LA QUEMA DE BRUJAS

Dice Gustav Henningsen, un especialista en el tema, que muy en contra de lo que comúnmente se cree, las persecuciones de

brujas no se debieron a la iniciativa de la Iglesia, sino que fueron manifestación de una creencia popular, cuya bien

documentada existencia se remonta a la más temprana antigüedad... Puede comprobarse lo mucho que tienen en común las

creencias brujeriles europeas, asiáticas y africanas. Las ideas, por ejemplo, de juntas secretas de brujas que, en sus

aquelarres nocturnos, celebraban banquetes a base de la carne de sus propios parientes; y la de que la brujería sea un poder

innato para dañar a otro, transformarse en animales y volar por los aires, las comparten los tres continentes... Para una

mente teológica, la brujería, tal como la concebía el pueblo, resultaba absolutamente inaceptable. Por eso, la Iglesia

desechó, desde el principio, dichas creencias como supersticiones paganas... De acuerdo con dicha postura reacia de la

Iglesia, no encontramos nada sobre las brujas en los primeros manuales del Santo Oficio .

No fue la Inquisición quien inició la persecución de las brujas, sino la justicia civil en los Alpes y en Croacia... Parece

ser que la legalización de la caza de brujas se debió a exigencias del pueblo ante las que sucumbieron, primero los

tribunales civiles y, poco a poco, tuvo la Iglesia que adaptarse a esta corriente. En realidad, la Inquisición no aparece

involucrada en este tipo de persecuciones con anterioridad al siglo XV... La exagerada suposición de que el Santo Oficio

(Inquisición) en el siglo XV y XVI hubiera quemado a 30.000 brujas, hace tiempo que ha dejado de tenerse en consideración por

la ciencia .

Sin embargo, la prensa populista todavía sigue hablando de millones de brujas quemadas por la Iglesia. Con

frecuencia, se saca a relucir un libro de 1486, escrito por un inquisidor alemán, Heinrich Institoris, llamado Malleus

maleficarum (martillo de las brujas). Este libro se imprimió en varias lenguas y tuvo muchas ediciones, pues en él se

reproducía la bula papal de Inocencio VIII, donde apoya la persecución de las brujas. Quizás este libro tuvo alguna

influencia negativa, según Henningsen, en algunos lugares del sur de Alemania y del sur de Francia, pero no lo tuvo, en

absoluto, en las Inquisiciones de España (1478), Portugal (1531) ni en la Romana (1542).

En España, el 14 de diciembre de 1526, el inquisidor general y el Consejo de la Suprema (supremo tribunal

inquisitorial) dio unas instrucciones, que no tienen parangón en el mundo entero. Dice Henningsen: ¿Dónde, en el resto de

Europa, encontramos paralelos a ordenanzas como éstas?:

- Cualquier bruja, que voluntariamente confiese y muestre señales de arrepentimiento, será reconciliada y readmitida en

el seno de la Iglesia, sin confiscación de bienes, sino recibiendo penas menores.
- Nadie será arrestado en base a confesiones de otras brujas.
- Los casos referentes a esta delicada materia, deberán ser siempre remitidos al inquisidor general y a su Consejo, la

Suprema (anexo, doc 4).

Con estas instrucciones se consiguió librar a España de la quema de brujas durante la mayor parte de un siglo, con la

excepción de algún caso que otro, en que se procedió sin consultar la causa y su sentencia con la Suprema, como estaba

ordenado… Cuando la quema de brujas volvió a introducirse en 1610 en el norte de España, el inquisidor general Alonso de

Salazar recorrió todo el país vasco español, portando un edicto de gracia… La actuación de Salazar contribuyó a que se

dejasen de quemar brujas en todo el imperio español .

Precisamente, el doctor Henningsen ha escrito un libro sobre el inquisidor Alonso de Salazar, titulado The witches

advocate (el abogado de las brujas).

Podríamos preguntarnos: ¿por qué no se publican y difunden estas instrucciones de los inquisidores generales

españoles, que son un ejemplo a nivel mundial y salvaron miles de brujas? En Portugal hubo muchísimos menos casos que en

España. La inquisición romana, en Italia, también tomó una postura crítica frente a acusaciones de brujería y exigió la

presentación de pruebas fehacientes. Estas instrucciones de la Inquisición romana son de 1624.

Veamos las cifras exactas. Según las investigaciones de Gustav Henningsen, presentadas en el Simposio Internacional sobre la

Inquisición, las cifras de la quema de brujas por la Inquisición, por inesperadas, resultan asombrosas. Para Portugal es 4,

para España 59 y para Italia 36 . Realmente, esto es asombroso, si lo comparamos con los países que no tuvieron la

Inquisición. Según el mismo Henningsen, en Polonia quemaron 10.000; en Francia 4.000; en Suiza 4.000; en Inglaterra 1.500; en

Dinamarca – Noruega 1.350; en Checoslovaquia 1.000; en el condado de Lichtenstein 300, sobre un total de 3.000 habitantes; y

en Alemania, mayoritariamente protestante, 25.000.

En los tres países en que había Inquisición (Portugal, Italia y España) los tribunales civiles quemaron en total 1.300.

Solamente unas cien, como hemos dicho, fueron debidas a sentencias de la Inquisición. Por eso, dice Henningsen: La

Inquisición fue la salvación de miles de personas acusadas de un crimen imposible .

Por este servicio a la humanidad y a la verdad (de librar de la muerte a miles de acusados de brujería, pues hubo unos 20.000

juicios llevados a cabo en los tribunales inquisitoriales), la Inquisición española merece la gratitud de todos los hombres

civilizados . Y lo mismo podemos decir de la Inquisición portuguesa o romana.

Como vemos, la leyenda negra ha creado el mito de que la Iglesia quemó miles de brujas sin piedad, lo que es totalmente

contrario a la verdad. Pero no faltan los incautos que lo siguen creyendo por ignorancia, y lo siguen repitiendo sin

fundamento alguno, aceptando así las insinuaciones maliciosas de los enemigos de la Iglesia en contra de toda verdad

histórica.


REFLEXIONES SOBRE LAS INQUISICIÓN

En primer lugar, debemos observar que los tribunales de la Inquisición introdujeron mejoras en el derecho penal, que para

aquellos tiempos eran novedades. Debía haber un médico para controlar la tortura, tenían derecho los reos a un abogado de

oficio y testigos de abono a su favor. El tiempo de tortura era limitado a una hora y no podía haber derramamiento de sangre

ni mutilaciones, como en los tribunales civiles.

Por otra parte, si no hubiera existido la Inquisición, los tribunales civiles habrían enviado a la muerte sin compasión a

miles de herejes, considerados como enemigos del Estado. No era casualidad que los corsarios y piratas, que asolaban las

costas de España y América, eran protestantes, ingleses y holandeses. En ese caso, habría habido más crueldad y más errores

al no distinguir bien quién era y quién no era hereje. Y, por supuesto, habrían podido entremezclarse venganzas políticas o

personales.

Hemos anotado que en España, en tres siglos y medio, hubo un máximo total de 2.000 muertos. ¿Cuántos muertos habría habido,

si no hubiera existido la Inquisición? En Francia, las consecuencias de las guerras religiosas, fueron terribles. El 30 de

setiembre de 1566, los protestantes hicieron una masacre de católicos en la noche de san Miguel, que, por eso, se llamó

Miguelada. Y los católicos hicieron otra masacre de protestantes en la noche de san Bartolomé, en París, donde mataron unos

3.000, y otros tantos en provincias.

En Inglaterra, Enrique VIII se constituyó jefe de la Iglesia y, según el historiador Raphael Holisend, hizo matar a 72.000

católicos. Su hija Isabel I, en muy pocos años y también en nombre de un cristianismo reformado y, por tanto, purificado,

causó más víctimas (y con métodos más atroces) que la Inquisición (española, romana y portuguesa juntas) a lo largo de su

existencia . En 1649, los ingleses mataron en Irlanda, concretamente en Drogheda y Wexford, a miles de católicos; algunos

dicen hasta 40.000. Y negaron los derechos civiles a los irlandeses hasta 1913. Les prohibían poseer tierras, ejercer

profesiones liberales y el derecho al voto. No podían casarse con personas protestantes y tenían pena de muerte, si recibían

a un sacerdote o religioso.

Con relación a Calvino, enviaba mensajes al rey de Inglaterra, desde Ginebra, donde fue dictador religioso y civil durante 23

años, para exterminar a los católicos. Y le escribía: Quien no quiera matar a los papistas es un traidor, salva al lobo y

deja inermes a las ovejas .

El mismo Calvino, entre 1542 y 1546, en sólo cuatro años, envió a la muerte a 40 personas y 78 al destierro. Lutero mismo

consideraba normal la pena de muerte y él mismo incitó a los príncipes a la matanza de los campesinos, en la llamada guerra

de los campesinos, donde murieron unos 150.000.

Y podíamos seguir hablando de otros países protestantes o de lo que hacían los musulmanes con los cristianos, que

los esclavizaban y los mataban, si no aceptaban su religión. Por esto y por mucho más, podemos preguntarnos seriamente:

¿Hubiera sido mejor que no hubiera existido la Inquisición? A pesar de las muertes y torturas y de todos los errores y

excesos que pudo haber, ¿habría habido menos muertes sin la Inquisición? En los países que no tuvieron Inquisición como

Francia, Inglaterra, Alemania…, ¿no hubo muertos por cuestiones religiosas? ¿Cuántos habrían muerto en guerras de religión en

España y Portugal sin la Inquisición? ¿Y cuántas brujas habrían muerto? Por ello, sinceramente, creemos que el balance

general es muchísimo más positivo que negativo y que, por consiguiente, hablar de la Inquisición como de una institución

sanguinaria, cruel e inhumana, es lo menos acorde a la verdad. Sin ella, el mundo habría lamentado muchos más miles de

muertos.

Pero la enseñanza que debemos sacar de todo esto, es que la tolerancia religiosa debe ser una norma de vida y que nunca

debemos imponer la verdad por la fuerza de la violencia. La verdad no se impone de otra manera que por la fuerza de la misma

verdad . Por ello, el Papa Juan Pablo II pidió perdón el año 1982 y el 2000 por los excesos, errores e intolerancia de la

Inquisición.


2.- LAS CRUZADAS

Han sido descritas por algunos autores como guerras santas, en las que, en nombre de la religión, se cometieron muchas

masacres. Y esto suele decirse con el propósito de recalcar que la Iglesia siempre ha tratado de eliminar a sus enemigos en

nombre de su fe. Pero las cosas no son tan sencillas como parecen a primera vista. La historia es mucho más compleja de lo

que algunos creen y no se pueden poner clichés fáciles de intolerante, oscurantista, retrógrada, o cosas parecidas.

Según el historiador medievalista Franco Cardini, en un artículo aparecido en Avvenire, con el título Cruzadas, no guerras de

religión, las Cruzadas no fueron guerras para suprimir a los infieles o convertirlos a la fuerza. Los excesos y violencias,

que existieron, no se justifican. Pero no hay que olvidar que los seguidores del Islam destruyeron toda sombra cristiana en

Jerusalén entre 1009 y 1020. Los cristianos fueron perseguidos y sus casas saqueadas. La persecución duró unos diez años.

Después pudieron realizarse de nuevo peregrinaciones y se fueron reconstruyendo los lugares santos. El año 1078, los turcos

seléucidas conquistaron Jerusalén y de nuevo vinieron las persecuciones. Poco a poco, fueron cayendo las principales sedes

cristianas de Oriente. Incluso, Constantinopla estaba en peligro y pidió ayuda al Papa y a los reyes cristianos. En este

ambiente de defensa de la cristiandad y de Constantinopla en particular, comenzó un movimiento generalizado de querer

reconquistar los santos lugares. Este movimiento fue concretado en el concilio de Clermont en 1095 con el apoyo y el aliento

del Papa Urbano II, que fue el promotor de la primera Cruzada. Esta primera Cruzada, con todas sus vicisitudes, buenas y

malas, tuvo como resultado la conquista de Jerusalén el 15 de julio de 1099 por Godofredo de Bouillon. Durante cien años, los

cristianos estarán en Jerusalén; después serán expulsados y tratarán de reconquistarla sin éxito.

Según el historiador Thomas Madden, profesor de historia de la universidad de San Luis (USA) y autor del libro A concise

history of the crusades, hay muchos mitos con relación a las Cruzadas. Uno de ellos es que fueron guerras de agresión contra

un mundo musulmán pacífico. Esta es una afirmación completamente equivocada; pues, desde los tiempos de Mahoma, los

musulmanes intentaron conquistar el mundo cristiano. En el siglo XI, ya habían conquistado dos terceras partes del mundo

cristiano (Palestina, Egipto, Asia Menor, Norte de África, España…).

Otro mito es que, en la conquista de Jerusalén en 1099, masacraron a todos sus habitantes. Ciertamente, mataron a

muchos de ellos después de conquistarla, pero hay que recordar que, en aquellos tiempos, en todas las civilizaciones europeas

y asiáticas, la captura de una ciudad por la fuerza (por no haber querido rendirse) daba derecho a todos sus bienes e,

incluso, a sus habitantes. Lo mismo hacían los musulmanes. En cambio, en las ciudades musulmanas que se rindieron, los

cruzados respetaron a la gente y pudieron continuar libres profesando su propia fe.

Quizás parezca cruel el actuar de los tiempos medievales, pero hoy día se mata a un número muchísimo mayor en las

guerras, incluidos niños y mujeres inocentes, en bombardeos indiscriminados (recordemos Dresde, Hiroshima, Nagasaki…) y nadie

dice nada.

En cuanto a la Reconquista en España, tuvo carácter de Cruzada. Por ello los reyes españoles no participaron en las

campañas de Tierra Santa. Sin esta Cruzada de la Reconquista, España sería todavía musulmán y no habría dado al mundo tantos

misioneros y tantos santos.

Según el historiador Cardini: Las Cruzadas, entendidas como guerras santas contra los musulmanes, es una exageración.

En realidad, lo que interesaba era ayudar a los hermanos en Cristo, amenazados por los musulmanes.

Vittorio Messori dice: ¿Quién fue el agredido y quién el agresor? Cuando el año 638 el califa Omar conquista Jerusalén, ésta

ya era desde hacía más de tres siglos cristiana. Poco después, los seguidores del profeta invaden y destruyen las gloriosas

iglesias, primero de Egipto y luego del norte de África, llevando a la extinción al cristianismo. Toca luego a España, a

Sicilia, a Grecia, a la que luego se llamará Turquía, donde las comunidades fundadas por san Pablo mismo, se convierten en

cúmulos de ruinas. En 1453, tras siete años de asedio, capitula y es islamizada la misma Constantinopla, la segunda Roma. El

rodillo islámico alcanza los Balcanes y, como por milagro, es detenido y obligado a retroceder ante los muros de Viena...

Todavía hoy, ¿qué país musulmán reconoce a los otros, que no sean los suyos, los derechos civiles o la libertad de culto?

¿Quién se indigna ante el genocidio de los armenios ayer y de los sudaneses cristianos de hoy? El mundo, según los devotos

del Corán, ¿no está dividido en territorio del Islam y territorio de la guerra, esto es, todos los lugares todavía no

musulmanes que deben serlo, por las buenas o por las malas? Un simple repaso a la historia, incluso, en sus líneas generales,

confirma una verdad evidente: una cristiandad en continua postura defensiva respecto a una agresión musulmana, desde los

inicios hasta hoy... ¿Deberán ser quizás los católicos quienes se hagan perdonar por aquel acto de autodefensa, por aquel

intento de tener al menos abierta la vía de la peregrinación a los lugares de Jesús, que fue el ciclo de las Cruzadas? .

Evidentemente, no se justifican los abusos, excesos y masacres de los cruzados, sobre todo, en la conquista de

Constantinopla. Pero considero que nadie debe concluir de esto que la Iglesia es una institución que fomenta la violencia y

no la paz. Precisamente, no hay en el mundo entero una Institución que promueva más la paz que la Iglesia católica. Ya hace

muchos años, desde el concilio Vaticano II, la Iglesia ha hablado claro en favor de la libertad religiosa. Pero en muchos

países, los cristianos siguen siendo perseguidos y masacrados en pleno siglo XXI. Y no sólo en países comunistas como China y

Corea, también en países musulmanes y de mayoría budista e hinduista. Y ya sabemos que no faltan algunos musulmanes

extremistas que, en nombre de su religión, se creen con derecho a matar sin piedad en atentados terroristas. Por todo ello,

podemos concluir con algunas preguntas:

¿Fueron inútiles las Cruzadas? De ninguna manera. Desde el punto de vista comercial fueron extraordinariamente fecundas. Se

abrieron nuevas rutas comerciales. Los productos de Oriente se dieron a conocer en Europa y prosperó la industria. Se

desarrollaron las ciencias; cobró auge la geografía, la náutica, la medicina, las matemáticas, la astronomía, la

filosofía..., al contacto con los sabios bizantinos, judíos y musulmanes.

Por otra parte, no olvidemos que, como dice el historiador de la Academia francesa René Grousset: La catástrofe de 1453

(conquista de Constantinopla por los turcos) estuvo a punto de haber tenido lugar en 1090, y fue retrasada tres siglos y

medio .

Si eso no hubiera ocurrido, quizás ahora Europa sería musulmana y apenas habría cristianos en el mundo y menos en América. De

todos modos, creo que nadie puede dudar de que los últimos Papas han hecho y siguen haciendo más que cualquier otro líder

político o religioso del mundo por la paz. Con toda seguridad, sin la presencia de la Iglesia, el mundo sería mucho más

violento y peligroso. Ella es la mejor defensora de los derechos humanos. Sobre todo, con sus obras de caridad, de educación

y de ayuda a pobres, enfermos y necesitados del mundo entero.


3.- LA ESCLAVITUD

Éste es otro tema en el que gente sin escrúpulos y con supina ignorancia nombra a la Iglesia como causante de todos sus

males. Olvidan, o quizás no saben, que, incluso, antes del descubrimiento de América, ya los Papas habían hablado en contra

de la esclavitud. Por citar algunos Papas que la condenaron: San Gregorio Magno, Adriano I, Alejandro III, Inocencio III,

Gregorio IX, Pío II (año 1462), Leon X, Pablo III, Pío V (1568), Benedicto XIV (1714), Pío VII, Gregorio XVI y Leon XIII en

1888 con la encíclica Catholicae Ecclesiae.

La esclavitud era una práctica que se usaba desde muy antiguo y que los romanos habían legalizado. Pero, con el avance

musulmán sobre Europa, fueron muchos los miles de cristianos que tuvieron que soportar una dura esclavitud. Por esto, en la

Iglesia surgieron muchos grandes misioneros y santos, como san Juan de Mata, san Félix de Valois, san Pedro Nolasco, que

fundaron Órdenes religiosas como los Trinitarios y Mercedarios, para liberar a los cautivos.

Al descubrirse América, Colón, en su segundo viaje de 1496, llevó 300 indios esclavos a España, pero la misma reina Isabel la

Católica ordenó su regreso, imponiendo la libertad a todos sus súbditos americanos. En 1501, los Reyes Católicos dieron

rigurosas instrucciones al comendador Nicolás de Ovando para que los indios no fuesen tratados como esclavos sino como

hombres libres. Fueron muchas las cédulas reales y leyes para imponer esta norma de libertad para los indios. En los primeros

años de la conquista, no fue fácil imponer estas leyes puesto que tanto los indios como los españoles, pensaban que era

legítima la esclavitud como derecho de guerra. Según algunos historiadores, como fray Bernardino de Sahagún, los aztecas

hacían esclavos en las guerras y después los sacrificaban vivos a los dioses o se los comían. Los misioneros españoles

tuvieron mucho que hacer contra esta costumbre de los indígenas americanos y contra los mismos españoles. Incluso, las leyes

fueron duras para los que no acataban la ley, como ocurrió con Cristóbal Colón y con el mismo Hernán Cortés, que tuvo que dar

libertad a todos los esclavos que tenía trabajando en sus tierras y que había conseguido en la guerra.

Con relación a los indios, su esclavitud fue prohibida y los indios fueron dados en encomienda, como era el sistema usado en

España. Y la encomienda dio paso a la reducción de los indios en pueblos para ser mejor evangelizados. De este modo, como

dice el historiador Pereña, la corona española se adelantaba varios siglos a la abolición de la esclavitud en el mundo .

Con relación a la esclavitud de los negros, la situación fue totalmente distinta. Los Papas se opusieron rotundamente, pero

muchos teólogos y eclesiásticos la apoyaban en la práctica y hasta tenían esclavos negros en sus haciendas como trabajadores.

Los reyes españoles lo permitieron desde el principio como mano de obra, tanto para las minas como para las haciendas. El

tráfico de negros desde África fue realizado por compañías privadas, aunque con el beneplácito de los gobiernos. Los negreros

casi nunca fueron españoles. Eran la mayor parte portugueses, ingleses, holandeses, franceses y, por períodos más o menos

cortos, daneses, suecos, alemanes y norteamericanos. Normalmente, los españoles compraban los negros a los ingleses de

acuerdo a convenios. Los principales puertos españoles de América que los recibían eran Cartagena de Indias en Colombia y

Veracruz en México. Por Cartagena pasaron un millón de esclavos. No se sabe cuántos por Veracruz.

Según estadísticas, en 1872 había en Brasil 1.510.000 esclavos y 4.245.400 negros libres. En USA en 1860, 4.000.000 de

esclavos y 488.000 negros libres. En Cuba, en 1861, 370.000 esclavos y 232.000 negros libres. En Puerto Rico, en 1860,

41.000 esclavos y 240.000 libres. En México fueron liberados los 3.000 esclavos en 1810 y en Chile sus 4.000 esclavos en

1823. Perú lo hizo en 1824 y así en los demás países de habla hispana, que abolieron la esclavitud con la independencia.

Brasil fue el último país en abolirla en 1888.

Pero una cosa debemos observar, según el historiador inglés Henry Kamen: No se puede dudar que la legislación española para

los negros, como para los indios, era la más progresista del mundo en aquella época . Según varios historiadores de renombre

como Gilberto Freyre, Frank Tannenbau, Herbet S. Klein, Frederick Bower y José Antonio Saco, la crueldad no fue el signo

distintivo de la esclavitud de los negros en las posesiones españolas .

Una de las principales razones era, porque la mayoría de los negros habían sido catequizados y los consideraban como

cristianos con la misma dignidad ante Dios. Los eclesiásticos recomendaron constantemente la liberación de los esclavos.

Bower, por ejemplo, informa que, entre 1524 y 1650, fueron liberados incondicionalmente en Lima el 33.8% de los esclavos y en

ciudad de México el 40.4%. Por otra parte, es evidente que los españoles y portugueses no tuvieron prejuicios para asimilar

a la población negra y, por eso, había muchos matrimonios mixtos, lo que no ocurría en USA y en otras colonias británicas,

donde estaban prohibidos estos matrimonios.

Por poner un ejemplo, en 1830, en Surinam, Antillas holandesas, el gobernador ordenó que ningún negro fumara, cantara o

silbara en las calles de la ciudad; que, al acercarse un blanco a cinco varas, todo negro se descubriera y que no se

permitiera a ninguna negra llevar ropa alguna encima de la cintura. En USA, el liberador de los negros, el presidente

Abraham Lincoln, en un discurso en Charleston, Illinois, en 1858, dijo: No soy partidario de la igualdad social y política

entre la raza blanca y la raza negra. Existe una diferencia física entre ellas, que les impedirá siempre vivir juntas en

igualdad social y política. Existe, naturalmente, una situación de superioridad e inferioridad y mi opinión es asignar la

posición de superioridad a la raza blanca .

En USA se abolió la esclavitud en 1863, pero todavía tuvieron que pasar unos cien años hasta que los negros pudieran

disfrutar de sus plenos derechos civiles. Durante muchos años sufrieron discriminación. Martin Luther King (1929-1968), el

defensor de la resistencia no violenta a la represión racial, premio de la paz de 1964, fue asesinado por defender los

derechos de los negros en 1968. En Sudáfrica existía el apartheid... Pero lo peor de todo es la esclavitud en el mundo

musulmán.

En Zalzíbar, a fines del siglo XIX, había 200.000 esclavos en una población de 300.000 habitantes. En Mauritania, la

esclavitud fue abolida en 1982, y en algunos países, donde existe la sharia o ley extraída directamente del Corán, está la

esclavitud todavía vigente en pleno siglo XXI. Según Mahoma, el creyente puede suavizar la esclavitud, pero no abolirla y,

todavía hoy, las víctimas de las razzias de los árabes musulmanes tienen, como siempre, su meta los negros. Y en los países

donde conviven árabes y negros, como en el Sudán, los negros son sometidos a la fuerza a un trato cruel y permanente. En

cambio, la Iglesia ha rechazado oficialmente la esclavitud y, a través de sus misioneros, ha evangelizado a los negros como

no se hizo en los países protestantes. San Pedro Claver (1580-1654) en Cartagena de Indias bautizó y catequizó a 300.000.

También fueron grandes misioneros de los negros el Padre Alonso de Sandoval (1576-1652) y Diego de Avendaño (1594-1688). En

el Perú destacó Santo Toribio de Mogrovejo que trató a los negros como hijos y los liberó. El P. Francisco del Castillo fue

el infatigable apóstol de los negros en el Perú. Los eclesiásticos siempre aconsejaron la liberación de los esclavos y el

buen trato. Y, actualmente, la Iglesia sigue empeñada en liberar a los esclavos de la droga o del alcohol o de la pornografía

o de otros vicios.

La agencia de noticias Fides ha revelado el año 2004 que, cada año, un millón de niños son vendidos en los mercados de la

prostitución o son comprados para engrosar las filas de los ejércitos de países destrozados por la guerra, o, lo que es mucho

peor, son asesinados para extraer sus órganos vitales a precios astronómicos. En Tailandia, entre 1993 y 1995, la

prostitución infantil representaba entre el 10 y 16 por ciento del producto bruto. Un hígado de un niño, asesinado para

extraer sus órganos, alcanza en el mercado negro los 30.000 euros. Y muchos miles de niños son obligados a trabajar en

condiciones infrahumanas. Por eso, la Iglesia sigue levantando su voz a favor de los nuevos esclavos y ayudando a través de

sus obras sociales a todos los que puede.


4.- EVANGELIZACIÓN DE AMÉRICA

Otro de los puntos repetitivos de la leyenda negra son los abusos, injusticias y masacres cometidos en la conquista de

América por españoles y portugueses. Por supuesto que no faltaron abusos como en toda empresa humana, sobre todo, en las

guerras. Pero no hay duda de que los reyes españoles tomaron muy en serio la tarea de la evangelización y que ésa fue su

primera meta, sin descartar, por supuesto, otros intereses. La reina Isabel La Católica en su testamento, redactado en Medina

del Campo el 23 de noviembre de 1504, dice claramente: No permitan que los indígenas de las islas y tierra firme,

conquistadas o por conquistar, sufran el menor daño en sus personas y en sus bienes y, por el contrario, mando que sean

tratados con justicia y humanidad y que sean reparados todos los daños que hayan podido sufrir. El mismo Hernán Cortés dice:

Exhorto y ruego a todos los españoles que en mi compañía fuesen a esta guerra, que su principal motivo e intención sea

apartar y desarraigar de las dichas idolatrías a todos los naturales de estas partes y reducirlos, o a lo menos desear su

salvación y que sean reducidos al conocimiento de Dios y de su santa fe católica, porque si con otra intención se hiciese la

dicha guerra, sería injusta .

Ahora bien, es cierto que, con frecuencia, los españoles no se comportaron como buenos cristianos, sino como conquistadores

sin escrúpulos. Pero los incas y aztecas también lo eran y se mantenían en el poder gracias a la opresión violenta de los

pueblos sometidos. Cuando Pizarro llegó al Perú, los incas acababan de matar a 20.000 miembros de tribus rivales . Los incas

practicaban sacrificios humanos para alejar un peligro, una carestía o una epidemia. Las víctimas, a veces, eran niños,

hombres o vírgenes, que eran estranguladas o desolladas y, en ocasiones, se les arrancaba el corazón a la manera azteca .

Atahualpa, para subir al trono, exterminó a toda la familia real de su hermano Huáscar, a quien asesinó con centenares de sus

familiares. Su cráneo lo guardaba para beber y su pellejo lo usaba como tambor. Según informa el jesuita José Acosta

(1539-1599) en su Historia natural y moral de las Indias, Huayna Capac, padre de Atahualpa, era adorado como un dios y, a su

muerte, mataron mil personas de su casa para que fuesen a servirle en la otra vida (VI, 22).

Las mujeres eran propiedad del Estado y ciertos funcionarios las seleccionaban y distribuían. Tenían esclavos, que eran

prisioneros de guerra o de origen hereditario. Según dice el historiador Guamán Poma de Ayala (1534-1617) en su Nueva

Crónica y buen gobierno, el régimen incaico estaba basado en el miedo y en la obediencia total.

El imperio incaico, dice Pedro Voltes, era un coloso con pies de barro. Por eso, pudo ser conquistado por Pizarro con 170

hombres. En el Perú antiguo no se pensaba en otra cosa que en obedecer y, preso y muerto Atahualpa, se siguió obedeciendo a

quienquiera que mandara. Y así lo hizo el último obrero y lo hizo el astrónomo y lo hizo el cirujano que practicaba

trepanaciones y el constructor que levantaba obras, que hoy siguen pasmándonos con sus misterios técnicos insolubles en sus

picachos de vértigo .

Según Guamán Poma de Ayala, al referirse a las ceremonias fúnebres de los Antisuyos, escribe: Son indios de la montaña que

comen carne humana. Y así, apenas tienen al difunto, que luego comienzan a comerlo, que no dejan carne sino todo hueso .

En cuanto a los aztecas, se sabe que hacían continuas guerras para tener esclavos que sacrificar a sus dioses. En 1485

habían sido sacrificados al dios Hvitzilopoctli más de 84.000 indios . Según fray Toribio de Motolinía, franciscano y gran

educador de los indios: Después que los españoles anduvieron de guerra y ya ganada México hasta pacificarse la tierra, los

indios amigos de los españoles, muchas veces, comían de los que mataban, porque no todas las veces los españoles se lo

impedían, sino que, algunas veces, por la necesidad que tenían de los indios, pasaban por ello, aunque lo aborrecían .

De modo que, no sólo hacían miles de sacrificios humanos, sino que se comían a los vencidos. Sin embargo, hay muchos que

hablan de que los conquistadores aniquilaron su cultura. Pero, cuando llegaron los españoles a América, encontraron que

ignoraban la rueda, la bestia de carga, la bóveda, la escritura, la moneda... y desconocían las técnicas que hacen posible

amplios cultivos agropecuarios. Por supuesto que la conquista, no fue obra exclusiva de los españoles. Apenas si llegaban a

América, cuando más, unos quinientos españoles por año. Hubiera sido imposible que tan pocos hubieran conquistado tan grandes

imperios, si no hubieran tenido el apoyo de tribus amigas, que querían liberarse del yugo de sus opresores. Según dice Hernán

Cortés en su III carta al Emperador, la conquista de México, el 13 de agosto de 1521, fue obra de 900 españoles contra más de

150.000 hombres, pero ayudados por las tribus amigas. Por eso, el gran historiador Arturo Arnáiz pudo afirmar: La conquista

de México la hicieron los indios y la independencia los españoles. Pues la conquista fue fundamentalmente lucha entre tribus

rivales y la independencia fue obra de los criollos, descendientes de españoles. Sin embargo, la gran despoblación de América

no se debió a las guerras sino a los efectos devastadores de las epidemias. Los españoles contagiaron enfermedades

desconocidas en América, como la viruela y el sarampión, que ocasionaron millones de muertos. Pero también los españoles

murieron en grandes cantidades, debido a las enfermedades tropicales.

En cuanto a los abusos de los españoles, la mayoría de los historiadores actuales reconoce que fray Bartolomé de las

Casas, cuando habla de ellos en su escrito Brevísima relación de la destrucción de las Indias (año 1542), está exagerando

mucho. El Padre Las Casas había sido encomendero y, al convertirse, su celo desmedido a favor de los indios le llevó a

exagerar en contra de los españoles. Él dice, por ejemplo, que los aztecas no mataban en México al año en sacrificios humanos

ni a cincuenta, pero historiadores como Alfonso Trueba dice: En el imperio azteca se sacrificaban veinte mil hombres al año .

El primer obispo de México, fray Juan de Zumárraga, un hombre prudente y honesto, afirma en una carta de 1531, dirigida al

capítulo franciscano reunido en Tolosa, que los indios tenían la costumbre de sacrificar 20.000 hombres cada año .

Sin embargo, todas sus exageraciones sobre los atropellos cometidos, fueron recibidas en la corte y se dieron las normas

oportunas. El mismo emperador Carlos V lo defendió contra sus detractores y lo nombró obispo de Chiapas. Sobre él, escribió

fray Toribio de Benavente, Motolinía, al emperador en 1555: Todos sus negocios han sido con algunos desasosegados,

escribiendo cosas con su apasionado espíritu contra los españoles .

En cuanto a las encomiendas, no fue un sistema de esclavitud ni un invento de los conquistadores para explotar a los indios.

Era una institución establecida en España desde hacía varios siglos y que los españoles transplantaron a América como el

mejor medio de educarlos. Después, la encomienda dio lugar a las reducciones en pueblos, pero fue oficialmente suprimida en

1718.

Recordemos que los españoles tuvieron que luchar contra la esclavitud que practicaban los indios y que era una costumbre

ancestral entre ellos. Dice fray Toribio de Benavente: En esta provincia de Tlaxcala, el año pasado (1536), libertaron más

de veinte mil esclavos y pusieron grandes penas para que nadie hiciese esclavo ni lo comprase ni lo vendiese, porque la ley

de Dios no lo permite .

Sobre la poligamia, anotemos que Moctezuma, en Tepic, tenía en su palacio mil mujeres y algunos afirman que tres mil entre

señoras y criadas y esclavas; de las señoras, que eran muchas, tomaba para sí Moctezuma las que bien le parecía . Y de los

principales señores de esta tierra hubo algunos que tuvieron a ciento, a ciento cincuenta y hasta doscientas mujeres. Entre

los señores y principales se repartían la mayor parte de las mujeres casaderas, dejando muy pocas para los pobres, que apenas

tenían, con quien casarse. Además, los señores robaban a las niñas para agregarlas más adelante al número de sus mujeres .

Y no sólo hablamos de México. Según el gran estudioso Salvador Madariaga en su libro El auge y ocaso del imperio español en

América, era normal la poligamia, la esclavitud y el canibalismo en América antes de la llegada de los españoles.

Por eso, los misioneros tuvieron una gran tarea en la evangelización. En México, en cada convento, había escuela y hospital.

En el siglo XV en México, había 300 conventos, que tenían escuelas externas para los niños del pueblo común y otra interna

para los hijos de los indios principales. En 1540, fray Toribio de Benavente escribe: Hay tantos alumnos indios que, en

determinados monasterios, hay 300, 400, 600 y hasta mil alumnos .

En Lima, en 1549, el obispo Loayza fundó un hospital, exclusivamente para indios, y él mismo vivía en el hospital y los

cuidaba. Por otra parte, los religiosos misioneros prestaron un inmenso servicio para la preservación de las lenguas

indígenas. Entre 1524 y 1572, escribieron 109 obras de bibliografía indígena; se esforzaron en aprender las lenguas de los

indios y predicarles en su propia lengua; y eran los primeros que se oponían a las autoridades políticas y militares,

luchando para que los tributos fueran justos y se evitaran los abusos de los encomenderos. Algunos escribieron importantes

libros sobre la cultura, religión, historia, medicina, arte, etc., de los indígenas. También fundaron las primeras

universidades de América como la universidad de San Marcos de Lima, en 1551, para españoles, indios y mestizos.

Un capítulo aparte y especial es el que se refiere a las Reducciones del Paraguay. Fueron dirigidas por los jesuitas, que

tuvieron que defenderlas de los peligros del contacto externo con comerciantes españoles. Por eso, estuvieron prácticamente

aisladas, pero también tuvieron que defenderlas de las excursiones de los paulistas que, desde Brasil, hacían razzias para

llevarse indios como esclavos (la esclavitud de indios estaba permitida en Brasil). Entre 1628 y 1630 los paulistas se

llevaron 60.000 cristianos de las Reducciones como esclavos. Por este motivo, los misioneros tuvieron que armar un ejército

que, con permiso de las autoridades españolas, tenían hasta armas de fuego. Sólo así pudieron defenderse. Algunos autores,

dicen que habitaban en las Reducciones paraguayas unos 150.000 a 200.000 indios. No eran, pues, unas pequeñas reservas

indias, sino una verdadera nación fuerte y organizada. Como referencia, pensemos que, en 1725, Buenos Aires sólo tenía unos

5.000 habitantes.

En 1700 había unos 250 jesuitas a su cargo. Los visitantes se admiraban de la prosperidad, al ver allí relojes, órganos y

toda suerte de instrumentos musicales, fabricados completamente por los indios. En algunos lugares, tenían astilleros para

construir sus propias embarcaciones. Había imprentas para imprimir textos, gramáticas, catecismos y libros espirituales.

Hablaban en guaraní, lo que fue decisivo para que esta lengua se conserve hasta hoy. Los castigos impuestos por los

misioneros eran muy benignos: unos días de cárcel o algunos azotes. Entre 1608 y 1768 vivieron en las Reducciones unos 1.500

jesuitas y, entre ellos, hubo 32 mártires.

Voltaire, el famoso filósofo francés, blasfemo y anticristiano, decía sobre las Reducciones: Cuando se arrebataron a

los jesuitas las misiones del Paraguay en 1768, los indios habían llegado al grado más alto de civilización que un pueblo

joven puede alcanzar… En las misiones se respetaba la ley, se llevaba una vida limpia, los hombres se consideraban como

hermanos, florecían las ciencias útiles y aún algunas de las artes más bellas y en todo reinaba la abundancia .

Según el historiador francés Clovis Lugon: Ninguna región de América conoció en la época una prosperidad tan general ni un

desarrollo económico tan sano y equilibrado . Algunos autores hablan de estas Reducciones como de las comunidades utópicas,

ideales, más perfectas y duraderas de la historia humana. Al momento de su extinción, estaban en plena prosperidad. Y su

extinción provino de causas externas. El gobierno español, infiltrado por masones e ilustrados racionalistas, decidió la

expulsión de los jesuitas de los territorios españoles de la península y ultramar. En ese momento, año 1767, en las

Reducciones había 769.869 cabezas de ganado bovino; 38.141 ovino; 139.634 caballos, mulas y burros, para darnos una idea de

su prosperidad .

Al ser expulsados, había en toda América 2.700 jesuitas, de los que 420 murieron durante la travesía hasta Cádiz, debido a

malos tratos, pues iban como prisioneros. A principios del Siglo XIX, lo poco que quedaba de las Reducciones fue arrasado en

las guerras de la independencia. Ahora sólo quedan, en la selva, unas ruinas ciclópeas de iglesias misionales, restos de

casas, talleres, graneros, como triste testimonio de la victoria de la Ilustración, es decir, del dominio de la Razón, sobre

Dios y el Evangelio.

Más datos sobre el esfuerzo de España en la evangelización de América: En 1623 había en la América hispana 70.000 iglesias, y

cada año partían a América unos 130 a 150 misioneros. En ese año, había más de 11.000 religiosos y muchísimos sacerdotes

diocesanos, trabajando en América. Muchos de ellos murieron mártires a manos de los indios o por otras causas, como

aquellos 40 jesuitas, asaltados en su viaje a América por piratas holandeses y que fueron asesinados por el delito de ser

papistas, en junio de 1570.

Por supuesto que entre los sacerdotes también hubo algunos que no fueron dignos. Y también a ellos los condenaba la

Inquisición. Pero hubo más de 30 santos y un gran número de mártires, que brillaron en la América hispana como una luz de

Dios en las tinieblas. Entre ellos, podemos citar a san Juan Diego, el de la Virgen de Guadalupe, los 3 niños mártires de

Tlaxcala y los beatos Juan Bautista y Jacinto de los ángeles (indígenas). El Venerable Francisco de la Cruz y Antonio Roa,

san Roque Gonzáles, Alonso Rodríguez y Juan del Castillo, beato Sebastián de Aparicio, san Felipe de Jesús, mexicano mártir

en Japón. San Pedro de san José Betancourt, venerable Antonio Margil de Jesús, beato Junípero Serra, santo Toribio de

Mogrovejo, san Juan Macías, san Martín de Porres, santa Rosa de Lima, santa Mariana de Jesús, beata sor Ana de los Ángeles y

Monteagudo, san Francisco Solano, san Luis Beltrán, san Pedro Claver (1580-1654), venerable Vicente Bernedo, beato José de

Anchieta (1534-1597), y tantos otros más .

En resumen, podemos decir con Lewis Hanke, historiador norteamericano: La conquista de América por los españoles fue uno de

los mayores intentos que el mundo haya visto de hacer prevalecer la justicia y las normas cristianas en una época brutal y

sanguinaria .

Pero, a pesar de todo, pareciera que algunos hubieran deseado la conquista de América por los países protestantes, para

quienes los indios eran de raza inferior y no podían mezclarse con ellos en matrimonio. Ya es conocido lo que pasó en USA,

donde los indios fueron exterminados. En USA los indios que sobreviven son unos cuantos miles, mientras en América Latina la

mayoría de la población es india o mestiza. Pierre Chaunu, un historiador calvinista y, por tanto, nada interesado,

reconocía que la leyenda antihispánica en su versión norteamericana ha desempeñado el saludable papel de válvula de escape.

La pretendida matanza de los indios por parte de los españoles en el siglo XVI encubrió la matanza norteamericana de la

frontera oeste, que tuvo lugar en el siglo XIX. La América protestante logró liberarse de este modo de su crimen, lanzándolo

de nuevo sobre la América católica . Desde 1636 se inició la guerra de exterminio contra los indios norteamericanos, porque

los indios eran considerados por los puritanos ingleses como Satán. Así lo dice el especialista norteamericano Roy H. Pearce:

Allí donde el indio se oponga al puritano, es considerado como Satán que se opone a Dios .

Las matanzas de indios eran promovidas por los autoridades. En 1703 el gobierno de Massachussets pagaba 12 libras esterlinas

por cuero cabelludo, cantidad tan atrayente que la caza de indios, organizada con caballos y jaurías de perros, no tardó en

convertirse en una especie de deporte nacional, muy rentable. El dicho: El mejor indio es el indio muerto, puesto en

práctica en USA, nace no sólo del hecho de que todo indio eliminado constituia una molestia menos para los nuevos

propietarios, sino también del hecho de que las autoridades pagaban bien por su cuero cabelludo. Se trataba de una práctica

que, en la América española, no sólo era desconocida sino que, de haber tratado alguien de introducirla de forma abusiva,

habría provocado, no sólo la indignación de los religiosos, siempre presentes al lado de los colonizadores, sino también las

severas penas establecidas por los reyes para tutelar el derecho a la vida de los indios .

Si por un imposible, España con Portugal se hubieran pasado a la Reforma, habrían aplicado los mismos principios que los

puritanos de Norteamérica. Un inmenso genocidio hubiera borrado del mapamundi la totalidad de los pueblos indios. Los

historiadores no se hubieran tenido que molestar en elaborar interpretaciones llamativas sobre la encomienda, la

evangelización... Les hubiera bastado, como a los sociólogos, con agenciarse el aparato fotográfico del turista ingenuo para

ver las reservas indias, un pobre rebaño de supervivientes testigos .

Por ello, decía el gran historiador Maltby: Fueran cuales fuesen los efectos de su gobierno, en la historia no hubo ninguna

nación que igualara la preocupación de España por la salvación de las almas de los nuevos súbditos . Y mientras en Europa,

desde el siglo XVI, seguían matándose en las terribles guerras de religión entre católicos y protestantes, en América se

vivía en paz. Por eso, el historiador mexicano Octavio Paz decía en 1974: Desde la segunda mitad del siglo XVI hasta finales

del siglo XVIII, la Nueva España fue una sociedad pacífica y próspera .

¿Valió la pena la conquista y evangelización de América Latina por los españoles? ¿Hubiera sido mejor que hubieran seguido

con sus prácticas crueles y con su atraso cultural? ¿Hubiera sido mejor la colonización al estilo norteamericano? Al menos,

todos podrán concordar que, con todos los errores y abusos, la colonización española fue la menos mala, por no decir la

mejor.


5.- ¿INTOLERANCIA CATÓLICA?

Hay algunos que todavía ven a la Iglesia católica como la causa de todas las desgracias de la humanidad. Niestsche, en su

obra El anticristo, acusa a la Iglesia de ser la causante de todas las calamidades del mundo moderno. Para él, que no tenía

fe, nada era más vergonzoso que ser cristiano. Aunque Niestsche lo decía, hablando directamente de la Iglesia protestante de

Dinamarca, algunos se lo aplican también a la Iglesia católica o piensan de la misma manera. Para muchos, la Iglesia católica

es la institución más intolerante que ha existido. Pero no olvidemos que los ateos, agnósticos o racionalistas de la

Revolución francesa, que se proclamaban los defensores de la libertad y de los derechos humanos, destruyeron por puro

vandalismo tesoros culturales y artísticos de muchas bibliotecas eclesiásticas y los monasterios de Cluny, Longchamp, la

abadía de Lys, los conventos de Saint Germain-des-Prés, Montmartre, Marmoutiers, la catedral de Macon, la de

Boulogne-sur-Mer, la Sainte Chapelle de Arras, el castillo de los templarios de Montmorency, los claustros de Conques y otras

innumerables obras de arte y de cultura antigua. En 1815, veintiséis años después del 1789, Europa era un campo desolado por

las guerras napoleónicas y las nuevas ideas revolucionarias.

Aquellos, que habían derrocado a Dios y habían colocado en su lugar a la diosa Razón y tanto hablaban de los derechos del

hombre, cometieron el más grande genocidio de la historia moderna en la Región de la Vendée. El historiador Secher habla de

genocidio de todo un pueblo en un territorio de 10.000 kilómetros cuadrados, donde masacraron unas 120.000 personas. Incluso,

destruyeron sistemáticamente casas, cultivos y ganado para matar de hambre a los supervivientes. El general jacobino

Westermann, que fue quien venció a los rebeldes, que no aceptaban las nuevas ideas, escribió al gobierno de París: La Vendée

ya no existe, ha muerto bajo nuestra libre espada, con sus mujeres y niños. Acabo de enterrar a un pueblo entero en las

ciénagas y los bosques de Savenay. Ejecutando sus órdenes, he aplastado a los niños bajo los cascos de los caballos y

masacrado a las mujeres que así no parirán más bandoleros. No tengo que lamentar ningún prisionero. Los he exterminado a

todos .

Y la deshumanización de estos revolucionarios llegó hasta tal punto que, con las pieles curtidas de los vencidos,

hicieron botas para los oficiales. Y hervían los cadáveres para extraer grasa y jabón. Algo superado sólo por las cámaras de

gas de los nazis, otro régimen ateo que persiguió a la Iglesia sin compasión. Y no digamos nada de los regímenes ateos de

Rusia o Laos o Vietnam. En Rusia, ¿cuántos millones fueron enviados a Siberia por el único delito de ser opositores

políticos? ¿Cuántos sacerdotes y religiosos encarcelados y asesinados por el único delito de creer en Dios? ¿Y las purgas de

Stalin? ¿Y los asesinatos en China y en otros países comunistas? Según el premio Nóbel de literatura Alexander Solzhenitzyn,

entre 1917 y 1959 hubo 60 millones de víctimas del comunismo en Rusia, de los cuales 20 millones lo fueron por motivos

religiosos. Los comunistas rusos mataron a 150 obispos, 100.000 sacerdotes y 100.000 monjes, casi todos ortodoxos, pero

también católicos. Según el informe de la KGB, la policía secreta soviética, dado a conocer en 1994, entre 1928 y 1952 fueron

asesinados 92 millones de rusos. El número se amplía inmediatamente, si se mira al conjunto de naciones, donde estuvo vigente

el comunismo: el total se acerca a 100 millones . En España, en la guerra civil de 1936, mataron a 6.500 sacerdotes. Los

revolucionarios franceses a 3.000.

En 1794, mataron los revolucionarios franceses a Antoine Laurent Lavoisier que fue uno de los principales

protagonistas de la revolución científica, que condujo a la consolidación de la química, por lo que se le considera como el

padre de la química moderna. Cuando el jefe del tribunal revolucionario pronunció la sentencia para ser guillotinado, dijo:

La República no necesita sabios. Los revolucionarios de la libertad, al igual que los ateos y agnósticos, que tanto hablan

contra la Iglesia por el caso Galileo, parecen no recordar el caso Lavoisier o Duhem o de otros científicos, a quienes ellos

liquidaron por no tener sus mismas ideas. El 10 de noviembre de 1793 los revolucionarios consagraron la catedral de Notre

dame a la diosa Razón. Se transportó desde la Opera un escenario y lo colocaron delante del altar. Su pieza central era una

montaña en cuyo pico se alzaba una estatua de la Filosofía. Por el nuevo templo desfiló una joven actriz, Mademoiselle Aubry,

vestida con una larga túnica blanca y un manto azul y armada con la lanza de la Ciencia. Estaba acompañada de un coro de

bailarinas, vestidas de blanco, y quemaron incienso ante el altar. La multitud cantó: “Tú, santa libertad, ven a vivir en el

templo y sé la diosa de los franceses”. Esta profanación despertó tal entusiasmo que, casi inmediatamente, dos mil

trescientas cuarenta y cinco iglesias fueron transformadas en templos de la Razón .

En 1789, la Asamblea nacional francesa reconoció que los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos. Pero eran

derechos sin ninguna referencia a Dios, sólo porque así lo querían ellos y lo proclamaban. Por eso, podían dar leyes en

contra de Dios y de los derechos de los creyentes. Porque los derechos humanos, según ellos, sólo se fundamentaban en la pura

razón, que puede opinar de diferentes maneras, según convenga.

Por otra parte, consideraban que el poder procede del pueblo. Por tanto, cualquier autoridad que no venga del voto popular,

no tiene validez. Con esto estaban declarando la guerra abierta a la Iglesia, pues el Papa no es elegido por voto popular, la

Iglesia no es una sociedad democrática, sino jerárquica. De ahí que en 1790, en la Constitución civil del clero, se daban

normas para que las elecciones de obispos o párrocos fueran hechas por voto popular, incluso de no católicos y ateos. De la

misma manera, habría que votar para definir un dogma de fe. Como si todo lo legal fuera bueno o como si todo lo que se vota

por mayoría de votos fuera automáticamente bueno. En ese caso, ¿qué podríamos decir de las leyes del aborto o de la

eutanasia? Las autoridades deberían ser también automáticamente buenas, por haber sido elegidas por mayoría y ya sabemos por

experiencia que lo democrático no es siempre lo mejor, ni lo legal defiende siempre los derechos humanos.

Cuando la ONU elaboró la declaración de los derechos humanos en 1948 decía: Todos los seres humanos nacen libres e iguales

por dignidad y derechos. Ellos están dotados de razón y conciencia y deben actuar los unos hacia los otros con espíritu de

fraternidad. Aquí tampoco aparece Dios por ninguna parte. Por eso, la Iglesia no pudo firmar esta declaración. Y el Papa

Juan XXIII, en la encíclica Pacem in terris del 11 de abril de 1963, tuvo que aclarar bien los derechos humanos,

fundamentados en el Creador. Dice: Hemos de valorar la dignidad (de la persona humana), porque los hombres han sido redimidos

con la sangre de Jesucristo, hechos hijos y amigos de Dios por la gracia sobrenatural y herederos de la gloria eterna (No.

10) Y el Papa hace la conexión entre los derechos y los deberes del hombre y afirma que el orden espiritual, cuyos principios

son universales, absolutos e inmutables tiene su origen único en Dios verdadero, personal y que transciende la naturaleza

humana (No. 38).

Al respecto, es bueno saber que sólo gracias al cristianismo, ciertamente, se extendió el respeto a los seres humanos, en

cualquier situación. Es interesante saber, por ejemplo, que cuando el emperador Constantino reconoció el cristianismo, se

sintió obligado, desde el primer momento, a introducir cambios en las leyes dominicales, de modo que fuese fiesta para todos,

y a preocuparse de que los esclavos también pudieran disfrutar de algunos derechos .

Y en cuanto a los protestantes, ¿han sido más tolerantes que los católicos a lo largo de la historia? Comencemos diciendo que

Lutero odiaba a los judíos y escribió un libro en 1543 Sobre los judíos y sus mentiras, donde aconseja que quemen sus

escuelas y sinagogas, destruyan sus casas y les confisquen sus bienes. Incluso, afirma que quienes los toleren y protejan

tendrían que dar cuenta a Dios de sus abominaciones. En su libro Contra las hordas ladronas y asesinas de los campesinos,

incita a los príncipes a matarlos por sus desmanes en la llamada guerra de los campesinos, donde mataron a unos 150.000

campesinos. A los teólogos de la universidad de París los llama grandes burros y a la Facultad teológica, Madre de todos los

errores de la cristiandad y la mayor prostituta del espíritu. No podía soportar a sus oponentes como Münzer, Karlstadt,

Schurf, Karg, Agrícola, Osiander, Flacius, Ecolompadio, Zwinglio... El 10 de diciembre de 1520 quemó públicamente en

Wittenberg todos los libros de leyes de la Iglesia: Decreto de Graciano, Decretales de Gregorio IX, Libro sexto de Bonifacio

VIII, Las Constituciones clementinas, el Derecho canónico, la bula Exsurge Domine, la Summa Angelica de Angelo Carletti, el

Chrysopassus de Eck y otras muchas obras más.

Calvino mismo perseguía a sus contrarios como Castellion, Alciato, Bolsec, Grocio y Servet, a quien quemó en la hoguera. La

tortura que se aplicaba en Ginebra, siendo Calvino dictador, no tenía límite de tiempo como en la Inquisición. A Gruet lo

torturaron durante un mes entero, mañana y tarde, desde el 28 de junio al 25 de julio de 1547 por ser su adversario personal

.

En la universidad de Oxford, hasta 1871, se exigía, para poder estudiar, la declaración de aceptación de la profesión de fe

anglicana. En cambio, la universidad católica de Padua, del siglo XVII, fue la primera universidad que aceptó estudiantes de

otras religiones.

Y podemos seguir hablando de la intolerancia de los musulmanes, que es evidente en nuestros propios días del siglo XXI. Hay

países como Sudán, Egipto o Arabia Saudita, donde, si un musulmán se convierte a cristiano, tiene pena de muerte. En otros

países, los cristianos son perseguidos y les hacen la vida imposible. Por eso, entre 1975 y 1995, el 40% de los cristianos

del Líbano abandonaron el país. Los países cristianos conceden libertad para edificar sus mezquitas, pero ellos no lo

conceden en sus propios países.

A los no musulmanes se les niegan sus derechos civiles y, en algunos países musulmanes, la persecución es respaldada por la

ley. Está la ley de la blasfemia, en virtud de la cual cualquier ciudadano puede acusar a un cristiano de haber hablado mal

del profeta. Está la Sharia o ley musulmana, que impone a todos sin excepción las normas del Corán. Precisamente, los

musulmanes no se distinguen en cuestión de tolerancia. A Salman Rushdie le impusieron la pena de muerte por publicar un libro

en el que decía algunas frases no muy correctas sobre el profeta Mahoma. Algo parecido le ha sucedido a Jean Claude Barrau,

el ensayista católico, que ha escrito la obra De l’Islam en general et du monde moderne en particulier. Los musulmanes

franceses quieren matarlo. Y no le perdonan por más que haya pedido perdón. Eso sí es intolerancia. Y más cuando se acude a

actos terroristas para imponer sus ideas. Y esto sin olvidar que en 1915, los turcos masacraron a 1.500.000 cristianos

armenios, un verdadero genocidio de todo un pueblo.

Podríamos hablar también de la intolerancia de los aliados en la segunda guerra mundial y de las masivas masacres, producidas

por las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki en el Japón o de los bombardeos masivos contra ciudades alemanas. Sobre todo,

es dramático, como un ejemplo de horror, el caso del bombardeo de Dresde entre el 13 y 14 de febrero de 1945. Murieron

250.000, la inmensa mayoría civiles, indefensos e inocentes. Por eso, podemos preguntar: ¿quiénes son más intolerantes? ¿los

católicos, los protestantes, los ateos, los musulmanes? Que cada uno saque sus propias conclusiones, sin caer en las palabras

fáciles o aprendidas de memoria. Porque, como decía Jesús: El que esté sin pecado que tire la primera piedra (Jn 8,7).


6.- LA PENA DE MUERTE

Muchos anticlericales siguen considerando a la Iglesia como agresiva y violenta por haber permitido la tortura y la pena de

muerte en tiempos pasados. Ciertamente , la Iglesia a lo largo de los siglos consideró un derecho normal del Estado el

aplicar la pena de muerte a ciertos criminales.

En la actualidad, hay 90 países en el mundo que mantienen todavía en sus leyes la pena de muerte. Y no necesariamente en

países católicos, sino especialmente entre los musulmanes como Irak, Irán, Yemen o Arabia Saudita, donde pueden matar a

menores de 18 años. En otros países musulmanes, en donde está vigente la sharia, ley musulmana, hasta por adulterio se

condena a la pena de muerte, como a la señora Zafía de Nigeria. Y estas muertes, en países musulmanes, pueden ser por

degollación o lapidación.

Por supuesto que los países comunistas no se quedan atrás. Pero lo que más llama la atención es que en USA, el país de la

libertad, es donde más se viola el derecho a la vida, aceptando la pena de muerte en 38 Estados. Los medios para hacerlo

pueden ser inyección letal, cámara de gas, silla eléctrica o la horca. Pero antes de que se ejecute la sentencia, hay muchos

sentenciados a muerte que pasan años en el corredor de la muerte, con la consiguiente tortura y angustia mental.

El total de ejecutados desde 1977 a 1998 ha sido de 487 reos. Actualmente, hay más de 3.500 condenados a muerte. El año 1997

fueron ejecutados 74 en todo el país. Y lo más grave es que muchos eran inocentes. Según la revista Newsweek de USA y, de

acuerdo a investigaciones realizadas en 1998, de los últimos 487 ejecutados en ese país, 75 eran inocentes.

Y ¿qué dice la Iglesia en la actualidad sobre la pena de muerte? En el catecismo de la Iglesia católica, en la edición de

1997, en el N° 2267 se afirma: Hoy, en efecto, como consecuencia de las posibilidades que tiene el Estado para reprimir

eficazmente el crimen, haciendo inofensivo a aquel que lo ha cometido sin quitarle las posibilidad de redimirse, los casos en

los que sea absolutamente necesario suprimir al reo sucede muy rara vez, si es que ya en realidad se dan algunos.

Y en la encíclica Evangelium vitae decía: La medida y la calidad de la pena deben ser valoradas y decididas atentamente sin

que se deba llegar a la medida extrema de la eliminación del reo, salvo en casos de absoluta necesidad, es decir, cuando la

defensa de la sociedad no sea posible de otro modo. Hoy, sin embargo, gracias a la organización cada vez más adecuada de la

institución penal, estos casos son ya muy raros, por no decir, prácticamente inexistentes (No. 56). El Papa, en la noche de

Navidad de 1998, hablaba del recurso innecesario a la pena de muerte.¿Alguien le hace caso al Papa?

Sobre este punto de la pena de muerte, podríamos alargarnos, hablando del aborto, de la eutanasia, de la clonación,

de los anticonceptivos, de la fecundación artificial en laboratorio y de otros temas afines de bioética como los

experimentos con embriones humanos, en los que mueren miles y miles. Se fecundan los óvulos en el laboratorio y los embriones

sobrantes se congelan y se guardan en bancos de embriones, que después de cierto tiempo se desechan o sirven para suministrar

médula ósea y otro tipo de células compatibles para familiares enfermos. A esto se le llama progreso. Esta matanza de tantos

miles de seres humanos en laboratorio tiene la ventaja sobre el holocausto nazi en Auschwitz de que se hace en nombre de la

ciencia y está legalizado ya en muchos países. Y nadie protesta, porque se hace a ocultas sin mucha propaganda, aunque

realmente sea un verdadero genocidio de los seres humanos más indefensos, de los todavía no nacidos. Para algunos es muy

fácil decir que no son seres humanos hasta el momento de la implantación en el útero o hasta que tengan determinado

desarrollo. Pero ¿quién decide cuándo un embrión es un ser humano o no lo es? Quizás algún día el avance de la ciencia pueda

decir con claridad que la Iglesia tenía razón y que el ser humano comienza con la fecundación y que, desde ese momento, es

sujeto de derechos humanos y que no se le puede eliminar con la excusa de investigaciones científicas.

Es una contradicción que haya quienes estén en contra de la pena de muerte y sean partidarios del aborto. ¿Cuántos

millones de seres humanos inocentes mueren cada año por el aborto? Más de sesenta millones. Legalizar el aborto es declarar

legalmente la pena de muerte para millones de seres humanos no nacidos y, además, sin derecho a defensa.


7.- PÍO XII, LOS NAZIS Y LOS JUDÍOS

Antes de la muerte de Pío XII, en 1958, ya hubo algunos que lo acusaron de haber sido favorable al nazismo y de no haber

hablado en contra de las masacres de judíos. Esta acusación volvió a aparecer en 1963 con la publicación de El Vicario, una

pieza teatral de Rolf Hochhuth, un escritor alemán de izquierda. En esta obra polémica, sostiene que Pío XII estuvo más

preocupado por las finanzas vaticanas que por el exterminio de los judíos. Después de tres décadas, volvió a resurgir el tema

y, actualmente, hay muchos libros escritos sobre ello.

Comencemos por decir que en los años previos a la guerra, se produjo un constante acoso contra católicos y judíos por parte

del III Reich. Las persecuciones contra sacerdotes o seglares, enviados a campos de concentración, y las prohibiciones de

peregrinaciones, clausurando publicaciones católicas y escuelas, fueron constantes. Incluso, se intentaron múltiples

procesos a religiosos por abusos sexuales o tráfico de divisas. El más espectacular de estos procesos tuvo lugar en abril de

1936 contra 276 monjes y religiosas de Westfalia y Renania. En cuanto a los judíos, no podemos olvidar la noche de los

cristales (Kristallnacht) del 9 al 10 de noviembre de 1938 con la quema de negocios judíos y sinagogas.

Heydrich, jefe de la Gestapo, ya en 1935, en su escrito Metamorfosis de nuestro combate, (Wandlungen unseres Kampfes),

hablaba de las dos grandes amenazas contra Alemania: el judaísmo y el catolicismo. ¿Qué hizo la Iglesia? Pío XI, en 1931, en

la encíclica Casti Connubii había condenado la ley de esterilización obligatoria que entró en vigor en 1934. En 1941, la

valiente denuncia de algunos obispos, especialmente del obispo de Münster Mons. Clemens August Graft von Galen reveló

detalles de cómo fueron asesinados 800 enfermos en casas, especialmente preparadas para ello y la manera cómo comunicaban

noticias falsas a sus seres queridos sobre su fallecimiento. El obispo condenó con fuerza estos atropellos y denunció que ese

programa de eutanasia llevaría a la muerte a personas discapacitadas para el trabajo, a enfermos graves, ancianos y a los

soldados heridos, que regresaban del frente. Los tres sermones del obispo sobre este tema causaron mucha conmoción entre la

población civil y entre los soldados alemanes del frente. Por eso, los jefes nazis decidieron suprimir el programa y aplazar

el ajuste de cuentas con la Iglesia después de la victoria. No querían que los católicos se soliviantaran en el preciso

momento en que acababa de comenzar la guerra con la URSS.

En 1937, el Papa Pío XI publicó la encíclica Mit Brennender Sorge, en la que tuvo mucha influencia su secretario de Estado el

futuro Pío XII, y donde se habla claramente contra el nazismo y sus ideales racistas. El efecto de la encíclica, lejos de

calmar a los nazis, significó una asfixiante represión, volviéndose a las hostilidades por parte de las SS. y de la Gestapo .

El año 1939, al poco tiempo de asumir el Pontificado, Pío XII publicó la encíclica Summi Pontificatus, donde hablaba de la

necesidad de la paz y que su tarea sería buscar la paz entre los beligerantes. El periódico New York Times publicó un

artículo sobre la encíclica en primera página, el 28 de octubre de1939, donde decía: El Papa condena a los dictadores,

violadores de los tratados y al racismo. Fuerzas aéreas aliadas arrojaron miles de copias de la encíclica en tierra alemana

en un intento de avivar los sentimientos antinazis.

Entre el otoño de 1939 y la primavera de 1940, el Papa en persona aceptó hacer de intermediario entre los ingleses y los

militares alemanes que conspiraban contra el nazismo... Un grupo de generales estaba proyectando un golpe de Estado para

deponer a Hitler. Los conspiradores querían el retorno de Alemania a una democracia moderada y conservadora. Sin embargo,

antes de actuar, necesitaban la garantía inglesa de que las democracias occidentales no intentarían imponer a Alemania una

paz Wilsoniana. El Papa tendría que proporcionar estas garantías... Para el Papa se trataba de un plan sumamente arriesgado,

podía verse envuelto en una conspiración para eliminar a un tirano, lo que no sólo significaba exponerse él y exponer a sus

colaboradores, sino poner en grave peligro la vida católica en Alemania, Austria, Polonia e, incluso, Italia. Se trataba,

pues, de un hecho absolutamente desconcertante en la historia del Papado. El Papa fue consciente de ello y se tomó un día

para reflexionar y decidir. Al final, el Papa aceptó decidiendo, al mismo tiempo, mantener al margen a los responsables

oficiales de la política de la Santa Sede, es decir, a la Secretaría de Estado... Pero, poco a poco, la iniciativa

diplomática se desinfló, convirtiéndose en una desilusión para Pío XII .

El Papa hizo que el 23 de febrero de 1940, el Santo Oficio condenara la esterilización; y el 27 de noviembre de 1940 condenó

el homicidio eugenésico como proponían los nazis.

En 1940 envió telegramas de solidaridad a los soberanos de Bélgica, Holanda y Luxemburgo, cuya neutralidad había sido violada

por los alemanes (los habían invadido). Los telegramas causaron un gran revuelo y las violencias nazis contra L´Osservatore

Romano, que publicó los telegramas del Papa, mostraron las dificultades con que tropezaba cualquier intento de hablar por

parte del Vaticano .

En la crisis político diplomática con Hitler y Mussolini, provocada por los telegramas, el Papa declaró al embajador italiano

ante la Santa Sede que no tenía ningún temor a terminar en el campo de concentración o en manos hostiles .

En enero de 1940, el Papa dio instrucciones a radio vaticana para que revelara la espantosa crueldad de la tiranía salvaje

que los nazis estaban aplicando a los judíos y católicos polacos. Sobre estas transmisiones, el New York Times escribió una

editorial, donde decía: Ahora el Vaticano ha hablado con una autoridad indiscutible y ha confirmado los peores presagios de

terror, que emergen de las tinieblas de Polonia. En Inglaterra, el Manchester Guardian elogió al Vaticano como el más

enérgico defensor de la Polonia torturada.

Ese año, más de la tercera parte del clero secular alemán y la quinta del regular, o sea, más de 8.000 sacerdotes fueron

sometidos a medidas coercitivas, 110 murieron en campos de concentración, 59 fueron ajusticiados, asesinados o perecieron a

causa de los tratos recibidos .

El 20 de julio de 1942, una carta pastoral de los obispos de Holanda fue leída en todas las iglesias, donde se condenaba el

despiadado e injusto trato reservado a los judíos. La respuesta fue inmediata: la deportación de todos los católicos hebreos,

unos 40.000, llevados a la muerte.

Sor Pascualina Lehner, la franciscana alemana que durante cuarenta años, fue ama de llaves del Papa, dice: Cuando llegó la

noticia de lo que había sucedido en Holanda, yo recuerdo ver al Santo Padre entrar a la cocina a la hora del almuerzo,

llevando en sus manos dos folios escritos. Dijo: Contiene mi protesta contra la cruel persecución de los judíos y estaba a

punto de mandarla a publicar en L´Osservatore Romano de esta tarde. Pero ahora pienso que, si la carta de los obispos de

Holanda le ha costado la vida a cuarenta mil personas, mi protesta, que tiene un tono aún más fuerte, podría costarle la vida

quizás a doscientos mil judíos. No puedo asumir una responsabilidad tan grande. Es mejor permanecer en silencio ante el

público y hacer en privado, cuanto sea posible .

En el mensaje de Navidad de 1942, el Papa hizo mención de los centenares de miles de personas que, sin ninguna culpa de su

parte, y, a veces, por el solo hecho de su nacionalidad o su raza, han sido llevados a la muerte o a un progresivo

exterminio.

Este mensaje fue tomado en serio por las autoridades alemanas, que encargaron al embajador ante la Santa Sede decir que por

algunos síntomas, da la impresión de que el Vaticano esta dispuesto a abandonar su actitud de normal neutralidad y a tomar

decisiones contra Alemania, que, en tal caso, no carece de medios de represalias.

El 10 de setiembre de 1943, las tropas alemanas entraron en Roma. El 20 de setiembre, Herbert Kappler, representante de la

Gestapo en Roma, exigió a los judíos italianos que entregaran, en las 24 horas siguientes, cincuenta kilos de oro bajo pena

de deportación inmediata. El gran rabino de Roma, Eugenio Zolli, que después de la guerra se hizo católico, acudió al Papa,

porque sólo habían podido recoger 35 kilos y el Papa, con la ayuda de las comunidades católicas de Roma, le prometió los 15

kilos restantes, que después no fueron necesarios. Sin embargo, el 16 de octubre de 1943, las SS. por orden directa de

Himmler, arrestaron a 1.259 judíos, que fueron llevados a Alemania, donde la mayoría murió en las cámaras de gas.

Pero el Papa no permaneció inactivo, a pesar de tener en Roma a los alemanes que lo vigilaban. Desde setiembre, había

dado órdenes de que en todos los conventos, incluso de clausura, se recibieran judíos para evitar su arresto. Sólo en Roma,

155 conventos, (algunos de clausura), dieron asilo a cerca de 50.000 judíos. Al menos 30.000 encontraron refugio en la

residencia veraniega papal de Castelgandolfo. Sesenta judíos vivieron durante nueve meses en la universidad Gregoriana y

varios centenares en el mismo Vaticano. El cardenal Boetto de Génova salvó al menos ochocientos; el obispo de Asís escondió

trescientos judíos durante más de dos años; el obispo de Campagna salvó a 961 en Fiume. En total, más de 85.000 judíos

italianos fueron salvados por la acción directa de la Iglesia católica.

La gravedad de esconder judíos en conventos y edificios de la Iglesia era evidente dada la neutralidad vaticana,

pues esto podía ser considerado como un acto hostil contra los alemanes. La noche del 26 al 27 de noviembre de 1943, las SS.

y los fascistas irrumpieron en algunas instituciones católicas de Florencia e hicieron arrestos y deportaciones. El 21 de

diciembre, una irrupción también en Roma, en el Seminario Romano, en el Lombardo y en el Russicum preocupó mucho a la Santa

Sede, pues podía ser acusada de favorecer a los enemigos del Reich, pero la cosa no fue a mayores.

Mientras tanto, el Papa se preocupaba del abastecimiento de víveres de la población de Roma y usaba toda la

diplomacia para conseguir de ambos bandos en guerra, que Roma no fuera campo de batalla y así fuera protegido el gran tesoro

artístico y cultural de la ciudad. Por esto, después de la liberación, el Papa Pío XII fue considerado como el defensor de la

ciudad por los italianos. En cuanto a los judíos, mientras el 80% de los judíos europeos hallaron la muerte durante la

guerra, el 80% de los judíos italianos se salvó.

Por otra parte, el Papa, desde 1939, organizó un sistema de comunicaciones para entregar información a los familiares

de judíos, prisioneros o desplazados durante la guerra. Los datos sobre estas informaciones han sido sacadas del archivo

secreto del Vaticano y han sido publicadas en dos volúmenes, titulados Inter Arma Caritas, donde se puede observar la red de

asistencia a las víctimas de la guerra con listas de prisioneros, civiles y militares. Al principio, había 100 empleados para

atender las peticiones de información. En 1943, eran ya 600 empleados y se atendía a decenas de miles de peticiones diarias.

Según Pinchas Lapide (que prestó servicios de cónsul de Israel en Milán y entrevistó a los judíos italianos

sobrevivientes), en su libro Three Popes and the Jews dice que Pío XII contribuyó sustancialmente a salvar a 700.000 judíos,

y tal vez a 860.000, de la muerte segura a manos de los nazis. Y sigue diciendo: La Iglesia católica salvó más judíos durante

la guerra que todas las demás iglesias, instituciones religiosas u organizaciones juntas. Esto en contraste con lo conseguido

por la Cruz Roja o las democracias occidentales .

Sin embargo, a pesar de todo lo que hizo el Papa, muchos siguen diciendo que no fue valiente para hablar de los

horrores nazis y que debía haber hablado con más claridad y con más fuerza para descubrir los horrores que estaba perpetrando

el régimen nazi contra los judíos. Lo acusan de demasiada prudencia, de sus silencios culpables y de actuación insuficiente.

Lo que sí es cierto es que no se le puede tachar de pro-nazi ni de antijudío, ni de cobarde, pues, varias veces, manifestó

estar dispuesto a morir. Su secretario, el jesuita Robert Leiber, manifestó claramente, después de la guerra, que Pío XII no

conocía la realidad de los hechos (de la solución final judía) y que no era cierto que poseyera material informativo

absolutamente fiable y cuya fiabilidad considerase personalmente incontestable . Cierto que nunca en sus discursos pronunció

la palabra nazis o judíos. Habló en general. Decidió actuar mucho y hablar poco. Quizás para algunos debería haber hablado

más y con más fuerza contra los nazis. Pero olvidan que los aliados hablaron mucho menos que el Papa, porque tenían miedo de

aceptar a miles de refugiados judíos en sus propios países. Ellos estaban mejor informados y no quisieron hablar.

La Cruz Roja internacional y otras naciones neutrales como Suecia y Suiza optaron también por no protestar, dado que temían

que sus actividades humanitarias pudieran ser interrumpidas en los países bajo control alemán . Pero, si el Papa hubiera

denunciado a los nazis con fuerza, ¿hubieran éstos dejado de seguir con su política anticatólica y antijudía? No es oportuno

denunciar a un asesino que tiene a las víctimas a su merced, si no se tienen los medios de alejarlo inmediatamente de la

oportunidad de hacerles daño. Documentos nazis, publicados en 1998 y recogidos en el libro Pio XII e gli ebrei de Margherita

Marchione, revelan la existencia de un plan alemán, denominado Rabat-Fhon, que hubiera debido llevarse a cabo en enero de

1944 y que preveía que soldados de la octava división de caballería de las SS., disfrazados de soldados italianos,

conquistaran el Vaticano y eliminaran a Pío XII con todo el Vaticano. La causa de la represalia aparece explícitamente: la

protesta del Papa a favor de los judíos.

El diario de Goebbels confirma la información que ya se temía por aquella época de que Hitler pensó varias veces en

arrestar al Papa y hacerlo prisionero en Lichtenstein o en Munich. Si el Papa hubiera hablado fuerte, los nazis habrían

tenido el motivo apropiado para su propaganda de que el Papa era antialemán y lo habrían arrestado, los conventos hubieran

sido privados de su inmunidad y el Papa no habría podido salvar a tantos miles de judíos italianos con su acción directa.

Asimismo hubiera dado motivo para una sangrienta masacre de sacerdotes y seglares católicos en el III Reich. Si el Papa

hubiera hablado más, hubiera expuesto a la represalia la vida de millones de católicos en los territorios ocupados.

Una deliberada condena de Hitler y una condenación pública ¿hubiera arreglado algo? Pinchas Lapide dice: Ninguno de

nosotros quería que el Papa hablase abiertamente. Nosotros éramos todos refugiados. La Gestapo habría aumentado e

intensificado las persecuciones .

El obispo católico Jean Bernard, internado en el campo de Dachau, dice en sus Memorias que los sacerdotes temblaban

cada vez que llegaba una protesta de una autoridad religiosa, especialmente del Vaticano.

Robert Kempner, delegado de los Estados Unidos en el Consejo del tribunal de crímenes de guerra de Nuremberg,

escribió: Cualquier tentativa de propaganda de la Iglesia católica contra el Reich de Hitler, no sólo hubiera sido un

suicidio provocado, como ha declarado actualmente Rosenberg, sino que habría acelerado la ejecución de un número mayor de

sacerdotes y de judíos .

Los nuncios en Eslovaquia, Croacia, Rumania y Hungría consiguieron también evitar muchas muertes de judíos. El 14

de febrero de 1943, el nuncio en Bucarest recibía del presidente de la Comunidad judía de Rumania su agradecimiento por la

asistencia y protección de la Santa Sede a favor de los judíos. Mons. Roncalli, futuro Papa Juan XXIII, delegado apostólico

en Turquía, el 22 de mayo de1943, enviaba al Vaticano una comunicación en la que informaba que el secretario de la Agencia

judía para Palestina, Sr. Ch. Sarlas, había agradecido el apoyo de la Santa Sede a favor de los judíos de Eslovaquia. El

rabino jefe de Jerusalén, Herzog, manifestaba el 19 de julio y el 22 de noviembre de 1943 los sentimientos de sincero

agradecimiento y profundo aprecio por la actitud benévola hacia el pueblo de Israel y por el validísimo apoyo prestado por la

Iglesia católica al pueblo hebreo en peligro.

En 1943, Chaim Weizmann, que llegaría a ser el primer presidente del Estado de Israel, escribió: La Santa Sede está

prestando su poderosa ayuda donde es posible para aliviar la suerte de mis correligionarios perseguidos. En setiembre de

1945, Leon Kubowitzky, secretario general del Congreso judío mundial, agradeció personalmente al Papa sus intervenciones y

donó 20.000 dólares al Óbolo de San Pedro como signo de reconocimiento por la obra desarrollada por la Santa Sede, salvando a

los judíos de las persecuciones fascistas y nazis.

En 1955, la Unión de comunidades judías italianas proclamó el 17 de abril jornada de agradecimiento por la asistencia

recibida por el Papa durante la guerra.

El más ilustre de los judíos, Albert Einstein, dijo en Time magazine el 23 de diciembre de 1940: Las universidades como los

periódicos fueron reducidos al silencio en pocas semanas. Sólo la Iglesia católica permaneció sólidamente firme e hizo frente

a la campaña de Hitler, que suprimía la verdad. Yo no he tenido ningún interés en la Iglesia, pero ahora tengo un gran afecto

y admiración, porque sólo la Iglesia ha tenido el coraje y la constancia de defender la verdad intelectual y la verdad moral.

Yo debo confesar que lo que, alguna vez, he despreciado, ahora lo debo elogiar sin reservas.

Por eso, en 1954, el judío León Poliakov escribió que los extraordinarios esfuerzos humanitarios hechos por la Iglesia tras

el terror de Hitler, jamás podrán ser olvidados .

Francis Osborne, ministro pleniplotenciario británico ante la Santa Sede, no católico, que estuvo alojado en el Vaticano

desde junio de 1940 hasta el otoño de 1944, y que conoció bien al Papa, dice en una carta al Times de Londres, el 20 de mayo

de 1963: Pío XII era muy benigno, gentil, generoso, comprensivo. Una persona que he tenido el privilegio de encontrar a lo

largo de mi vida. Sé que, por su naturaleza sensible, estaba constantemente afligido por el trágico sufrimiento humano

causado por la guerra y, sin duda, él hubiera estado listo para ofrecer su vida por aliviar a la humanidad de las tragedias

del conflicto. Pero ¿qué cosa podría haber hecho más eficazmente?. Domenico Tardini, un cercano colaborador del Papa, dice

que en los meses de guerra, redujo su alimento y multiplicó sus penitencias hasta prescindir, entre otras cosas, de la

calefacción de sus habitaciones durante el invierno.

El general Montgomery escribió en el Sunday Times de Londres, del 12 de octubre de 1958, a los tres días de su muerte: He was

a great good man and I loved him (él fue un gran hombre y un buen hombre, y yo lo quería).

Golda Meir, primer ministro de Israel, con motivo de su muerte, envió un mensaje que decía: Cuando el terrible martirio se

abatió sobre nuestro pueblo, la voz del Papa se elevó por las víctimas. Lloramos por un gran servidor de la paz . Al conocer

la muerte del Papa, el gran director de orquesta, el judío Leonard Bernstein, detuvo su batuta y pidió un momento de silencio

para honrar al Papa que había salvado la vida de tantas personas sin distinción de raza, nacionalidad o religión .

De hecho, al final de la guerra, los sobrevivientes y los primeros historiadores celebraron con unanimidad la solidaridad de

la Iglesia y de Pío XII con los judíos y su resistencia al nazismo .

¿Es preciso decir más? ¿Ochocientos mil judíos salvados no fueron suficientes? ¿Hubiera sido mejor hablar más alto y fuerte?

Entramos en un terreno de suposiciones, pero lo más probable hubiera sido que las represalias hubieran sido inmensamente

mayores y con muchos miles de muertos más. Por eso, estamos de acuerdo con el rabino David Dalin, que en un artículo

publicado, en The Weekly Standard, dice que Pío XII debe ser reconocido como justo en virtud de cuanto hizo por salvar a los

judíos del Holocausto .

En el verano del 2001 dijo: Si se leen atentamente los doce tomos publicados por la Santa Sede, si se consideran los

testimonios y los reconocimientos de los hebreos durante y después de la segunda guerra mundial y, si se leen los discursos

pronunciados por Pío XII en aquellos años, la conclusión es una sola: Pío XII ha estado tan cerca de los judíos como ellos

podían esperar .


8.- LOS TESOROS DEL VATICANO

No falta gente mal intencionada que habla de los tesoros del Vaticano, como si el Papa, y quienes viven con él, vivieran a

todo lujo como grandes multimillonarios, que se aprovechan de la ignorancia de la gente. Pero nada más falso. El Papa es un

trabajador que nos da ejemplo a todos de esfuerzo y sacrificio, que trabaja hasta altas horas de la noche, a pesar de sus

años. Quienes hablan de tesoros parecen imaginar cuartos llenos de lingotes de oro, de cofres llenos de joyas o de millones

de dólares. ¿Podrían decirnos cuáles y cuántos son estos tesoros y dónde están? Si se refieren a los tesoros culturales que

hay en el Vaticano, les diremos que estos tesoros, como cuadros, imágenes, ornamentos y libros antiguos, no tienen ningún

valor comercial. Están expuestos en museos, que todos pueden admirar. ¿Acaso hay alguna persona inteligente que cree que,

vendiendo todas las obras de arte del Vaticano o de las iglesias del mundo entero, se acabaría la pobreza del mundo?

¿Serviría para algo regalar todo el dinero recaudado? ¿Se solucionaría la pobreza del mundo, dando el dinero a los pobres?

Si no hay madurez personal, si no hay justicia social, no habrá desarrollo, sino más vicios y gastos en cosas inútiles.

Cuando el Papa Juan Pablo II hizo su primer viaje a Brasil, visitó a una familia en una favela. Conmovido, les dejó su anillo

de Papa, pero no lo vendieron. Lo conservan en la capilla del barrio como una muestra del amor del Papa por los pobres. Hay

que aclarar bien que no hay relación ninguna entre las supuestas riquezas del Vaticano y la pobreza en el mundo. No hay

relación de causa-efecto. A nivel oficial, la Iglesia recoge en todas las iglesias del mundo el óbolo de San Pedro, unos 70

millones de dólares, y los destina, exclusivamente, a lugares pobres del tercer mundo. Por otra parte, no hay que olvidar que

la Iglesia atiende a miles y miles de alumnos pobres, de enfermos (la mitad de los enfermos del Sida), leprosos y

discapacitados en todo el mundo, Tiene muchas instituciones dedicadas a la caridad. Recordemos las cuatro mil religiosas de

la Madre Teresa de Calcuta, por poner sólo un ejemplo. ¡Cuántos institutos religiosos dedicados a la educación de la

juventud como los Salesianos! ¡Cuántas instituciones para promover una vida más digna para los pobres!

No está de más recordar que la Iglesia fue quien comenzó a construir hospitales y universidades en Europa, quien promovió la

educación durante siglos, quien luchó contra la esclavitud y quien se preocupa más que nadie de los inmigrantes, huérfanos,

minusválidos o niños de la calle.

El Vaticano, como Estado independiente, tiene un presupuesto, que, en el año 2003, según Monseñor Sergio Sebastián,

presidente de la Prefectura de Asuntos Económicos, tuvo déficit, debido a obras de restauración de edificios dentro del

territorio vaticano.

Su presupuesto, en 1989, era menor que la mitad del que tiene el Parlamento italiano. Los católicos del mundo entero ofrecen

donaciones anuales menores a las que ofrecen a su iglesia los dos millones de americanos adventistas, o los testigos de

Jehová o los de la secta de Unificación o secta Moon, que invierten sus capitales en todo el mundo y, a veces, en cosas no

muy lícitas. Por eso, hablar de riquezas del Vaticano parece ridículo.

Y no olvidemos que las famosas riquezas vaticanas en obras de arte, fueron acumuladas por los Papas a lo largo de los siglos

y ahora son patrimonio de la humanidad. De hecho, en Roma, casi la mitad de la gente vive de los ingresos del turismo,

surgido precisamente por las inversiones de los Papas. Si se vendieran esos tesoros, sólo servirían para el disfrute de unos

pocos millonarios que las podrían comprar; ahora están al servicio y para el disfrute de todos, y lo mismo digamos de los

archivos y bibliotecas vaticanas con libros muy antiguos.

En cuanto al presupuesto de la Santa Sede como organización eclesial, el año 2003, según Mons. Sergio Sebastiani, tuvo un

déficit por tercer año consecutivo. El año 2003, el déficit fue de 9.5 millones de euros. Sus ingresos fueron de 203 millones

y sus gastos fueron casi 213 millones de euros.

En conclusión, nadie, en su sano juicio, podrá proponer que el Vaticano venda sus tesoros artísticos para regalar el dinero a

los pobres, pues el mundo perdería estos tesoros para beneficio de la humanidad, y los pobres no dejarían de ser más pobres.

El hecho de que, a lo largo de la historia, haya habido y pueda haber eclesiásticos, apegados a los poderosos y amantes del

lujo y la riqueza, no quiere decir que todos sean iguales. En la Iglesia ha habido, y siempre habrá, santos y pecadores.


9.- ESCÁNDALOS DE LA IGLESIA

La Iglesia, como institución humana, formada por seres humanos, ha sido, es y seguirá siendo, una institución imperfecta y

llena de errores y pecados. Felizmente, Cristo ha prometido que el poder del mal no la podrá destruir y, por tanto, que

permanecerá en pie hasta el fin de los tiempos (Mt 16,18).

Ya desde los primeros tiempos de cristianismo, aparecen muchas señales de debilidad humana. San Pablo habla de uno que vivía

con la mujer de su padre (1 Co 5,1). Habla de discordias (1 Co 1,11) y de falsos hermanos (2 Co 11, 26). Y dice: Cuando os

reunís en común, cada uno come primero su propia cena y, mientras uno pasa hambre, otro se embriaga. ¿No tenéis casas para

comer y beber? ¿Es que despreciáis a la Iglesia de Dios y avergonzáis a los que no tienen? ¡Qué voy a deciros! ¿Alabaros? En

esto no os alabo (1 Co. 11, 20-22).

Si leemos la historia del pueblo de Israel del Antiguo Testamento, observaremos igualmente la debilidad humana por todas

partes. El pueblo, con frecuencia, se alejaba de Dios y caía en la idolatría, que era una especie de infidelidad a la alianza

prometida. Y Dios enviaba profetas para hacerles volver al camino del bien y al cumplimiento de la Ley. Asimismo, a lo largo

de la historia de la Iglesia, siempre Dios ha enviado santos eminentes para reformar las costumbres y volver al pueblo al

camino de Dios.

Sin embargo, ciertamente, hay muchas cosas que lamentar en la Iglesia. Muchos de sus hijos actuaron con violencia y crueldad,

tuvieron costumbres indignas y apoyaron la mentira y la corrupción. Y no sólo los laicos, muchos sacerdotes llevaron vidas no

conformes a su estado, no respetaron sus compromisos y abusaron de los débiles. Incluso, no faltaron obispos, en ciertas

épocas, que compraban sus cargos al señor feudal, que era quien los elegía, pues los obispos eran en la práctica señores

religiosos, políticos, y militares. Por eso, la política se mezclaba con la religión.

Lo peor ocurrió en el siglo de hierro, siglo X, cuando familias poderosas de Roma, intervinieron en la elección del Papa y

nombraron Papas indignos. Los Papas eran también reyes de los Estados Pontificios, donados por Pipino el Breve el año 756. En

aquellos tiempos, el Papa era elegido por el voto popular de los romanos. Y ellos exigían normalmente italianos, que fueran

de su agrado. Ahí venía la actuación de las familias poderosas para imponer sus candidatos, como la tristemente famosa

Marozia.

Ella mandó matar a León VI el año 928, en que fue elegido. Esteban VII fue elegido ese mismo año por presiones de ella. Y,

después de dos años, también lo mandó matar. Entonces, Marozia decidió que debía ser elegido su hijo con tan sólo 25 años,

que se llamó Juan XI (931-935) y que murió en la cárcel.

Uno de los escándalos más tristes fue el de Esteban VI (896-897). Mandó desenterrar el cadáver de su antecesor Formoso y lo

juzgó ante un tribunal y echó sus cenizas al Tíber. Poco después, a Esteban VI lo asesinaron en la cárcel.

El cisma de Aviñón fue uno de los momentos más lamentables de la Iglesia y también en los que Dios manifestó más su poder. No

sólo con grandes santos, sino también no permitiendo que el cisma se prolongara indefinidamente. A la muerte de Gregorio XI,

el pueblo romano presionó a los cardenales a elegir un Papa italiano, gritando: Elegid un italiano o moriréis. Los

cardenales eligieron a Urbano VI, arzobispo de Bari, y comunicaron la elección a toda la cristiandad, pero Urbano VI resultó

ser un Papa austero, que quiso poner orden en la vida relajada de los cardenales y otros altos eclesiásticos. Entonces, un

grupo de cardenales, disgustados, declararon que la elección había sido nula por la coacción del pueblo romano y eligieron a

Clemente VII, que fijó su residencia en Aviñón. Muchos católicos, que no conocían las circunstancias, no sabían cuál era el

verdadero Papa y la cristiandad se dividió en dos bandos, según las simpatías. Por fin, en el Concilio de Constanza, después

de haber renunciado el verdadero Papa de Roma, fue elegido Martín V. Era el año 1417.

Ciertamente, ha habido Papas pecadores, pero Cristo no prometió la impecabilidad, sino la infalibilidad: Lo que ates en la

tierra será atado en el cielo y lo que desates en la tierra será desatado en el cielo (Mt 16,19).

En cuanto a los escándalos, siempre hay que tener un mínimo de comprensión histórica del asunto y, sobre todo, no creer todo

lo que dicen los anticatólicos, que siempre exageran y fabrican leyendas negras. Ellos sólo ven lo malo. Y una historia,

donde sólo aparece lo malo, es falsa. Por eso, decía san Agustín que las medias verdades son mentiras enteras.

Un escándalo, suscitado en 1982, tuvo lugar con la quiebra del Banco Ambrosiano, cuyo principal accionista era el Banco del

Vaticano, que ahora se llama IOR (Instituto para Obras Religiosas). Parece que el encargado de las finanzas vaticanas,

Monseñor Paul Marcinkus, llevó una mala gestión. Pero hay que decir con claridad que los acreedores afectados del Banco

Ambrosiano, recibieron del Vaticano todo lo que se les debía por voluntad expresa del Papa Juan Pablo II. Algunos hablan de

500 millones de dólares en pérdidas. El escándalo fue mayor por motivo de que el gerente del Banco Ambrosiano, el Dr. Calvi,

se suicidó.

A raíz de esos sucesos, fue destituido Mons. Marcinkus y el Papa nombró un consejo rector de las finanzas vaticanas, dirigido

por cinco banqueros católicos de distintos países, y ahora el banco del Vaticano o IOR sólo invierte en obligaciones de

Estado.

Otro escándalo, suscitado en estos últimos años, es el de los sacerdotes pedófilos en Estados Unidos. Los medios de

comunicación han tenido la oportunidad de airear a toda página y durante mucho tiempo este tema que ha desprestigiado a la

Iglesia, como si fuera la única institución perversa del mundo, donde todo es apariencia y mentira. Han hablado de miles de

casos, implicando, a veces, a empleados de colegios o parroquias u otras instituciones eclesiales.

Según un estudio serio de la universidad de Pensylvania, publicado el 2001, titulado Pedophiles and priests, serían

60 los sacerdotes suspendidos por abusos sexuales en 17 diócesis. Según datos de la Santa Sede, citados por ellos, en los

últimos 23 años, ha habido 56 casos de abuso sexual comprobado.

Según el instituto de criminalística John Jay de la universidad de Nueva York, durante 52 años (1950-2002), se presentaron

10.667 denuncias contra sacerdotes y diáconos. Sólo se tomaron en cuenta 6.700, de las que 1.000 fueron desestimadas y 3.200

no pudieron ser investigadas por muerte del supuesto agresor. La mayoría de estas denuncias fueron presentadas a partir de

1993, pero, según los expertos, es muy difícil comprobar las acusaciones por falta de pruebas. De hecho, los tribunales

norteamericanos sólo han condenado en estos 52 años a unos cien sacerdotes y diáconos entre los 109.694, que vivieron durante

ese tiempo. Lo cual quiere decir que la inmensa mayoría de sacerdotes ha sido y sigue siendo fiel a su ministerio y que no se

puede desprestigiar a una institución por unos pocos.

Sin embargo, lo importante de todo esto es que la Iglesia ha tomado las cosas en serio y el presidente de la

Conferencia Episcopal norteamericana ha podido decir públicamente que, después de las medidas tomadas, actualmente ya no hay

ningún sacerdote o diácono acusado que esté ejerciendo el ministerio pastoral. Otro punto a notar es que, según los

cardenales norteamericanos reunidos el 24-4-2002: Se ha destacado el hecho de que prácticamente todos los casos han visto

implicados a adolescentes, por lo que no puede hablarse de pedofilia auténtica. La inmensa mayoría de estos casos, se refiere

a sacerdotes homosexuales. Por eso, el Papa Benedicto XVI ha prohibido ser sacerdotes a quienes practican la homosexualidad,

presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas o sostienen la llamada cultura gay.

Pero lo triste del asunto es que el problema del abuso de menores es un problema social en USA. Según Charol Shakeshaft, el

15 % de los alumnos de colegios estatales sufren abusos sexuales por parte de profesores y personal del centro en algún

momento de su vida escolar. Esto sin contar que la mayoría de los abusos sexuales los sufren los niños y niñas en sus propios

hogares por sus mismos padres, padrastros, familiares... Incluso, según investigaciones recientes, el 10% de los

sicoterapeutas cometen estos mismos abusos. Y lo mismo ocurre con ministros de otras religiones. Por eso, según estudios, se

puede decir que, entre los sacerdotes católicos, el porcentaje de abusos es mucho menor que en cualquier otra profesión.

Otro caso, que se ha difundido por todo el mundo, es el de los sacerdotes pedófilos de Brasil. La revista brasileña

ISTOÉ publicó el 16 de noviembre del 2005 un informe en el que se decía que en Brasil, según una investigación del Vaticano,

había 1.700 sacerdotes comprometidos en crímenes sexuales. Sin embargo, nunca se ha realizado ninguna investigación por parte

del Vaticano sobre esto. Además, esos datos fueron tomados irresponsablemente de una encuesta, organizada por la Conferencia

episcopal brasileña, en la que se pedía información a 1.700 sacerdotes; sacerdotes encuestados, no culpables de ningún abuso.

Por eso, el cardenal Geraldo Majella, presidente de la Conferencia episcopal, envió una carta a la revista ISTOÉ para que

rectificara la información, diciendo que esa gravísima afirmación, que se publica como algo seguro, es una afirmación

calumniosa, carente de todo fundamento. ¿Algún medio de información a nivel mundial, de los que propagaron la noticia, ha

rectificado, diciendo que fue una calumnia de la revista? Pareciera que existe a nivel mundial una campaña manipulada para

desprestigiar a la Iglesia, y que por unos pocos se quiere manchar la honra de todos.

Para terminar este capítulo, nos referiremos también el escándalo protagonizado por Monseñor Emmanuel Milingo,

ex-arzobispo de Lusaka (Zambia), conocido sanador y exorcista, que provocó el desconcierto de millones de católicos del mundo

entero y ocupó las portadas de los periódicos durante varios meses por casarse con la divorciada doctora coreana María Sung

en la secta Moon. Había conocido a su esposa cinco días antes de la ceremonia, que se realizó en el hotel Hilton de Nueva

York, el 27 de mayo del 2001. Este matrimonio, no reconocido por las leyes italianas ni norteamericanas, duró dos meses.

Monseñor Milingo, en su libro El pez rescatado del fango, donde es entrevistado, dice: Fui de alguna manera,

obnubilado por los honores que me ofrecían, por los elogios de la gente que me escuchaba. Tal vez me manipularon

sicológicamente . Tenían, incluso, la idea de desarrollar su presencia en África gracias a mi nombre y a mis capacidades,

fundando una Iglesia católica paralela, aunque con abundante financiación, por lo que pude saber. Yo habría sido la cabeza de

la nueva Iglesia .

Cuando el Papa me recibió (después de todo el suceso) no discutió conmigo, no me acusó de nada… Juan Pablo II me edificó, vi

en él a un padre, que trataba de captar lo bueno que había en el hijo, porque era él mismo quien sentía que podía transformar

su corazón. Sólo me dijo: Vuelve a la Iglesia católica. Y yo volví. En ese momento, tomé conciencia de todos mis errores, las

cosas absurdas que había hecho, el perdón que tenía que pedir. Era como si se me hubiesen caído escamas de los ojos .

El infierno es terrible. Me salvé al borde del abismo . A todos los que me han conocido antes del profundo agujero negro,

pero también a quien me ha conocido únicamente a través de los medios de comunicación, quiero pedirles perdón, como ya lo

hice con las cartas al Papa .

¿Qué podemos decir sobre estos y otros tantos escándalos que han azotado y seguirán azotando a la Iglesia a través de

los siglos? ¿Justificarlos? No, cada protagonista tendrá su propia responsabilidad ante Dios. Nosotros debemos comprender,

orar y perdonar. Es muy fácil criticar; a veces, sin ponernos en el lugar del otro, sin comprender la mentalidad de la época.

¿Qué fácil les resulta, por ejemplo, a muchos evangélicos decir: la Iglesia católica está corrompida, ha habido Papas

pecadores, hay muchos sacerdotes pecadores. Por tanto, no puede ser la Iglesia fundada por Cristo. Pero Cristo no fundó una

Iglesia santa. Desde el principio, tenemos Judas. Por otra parte, podemos decirles a los hermanos protestantes que, hasta el

siglo XVI, los pecados de la Iglesia son pecados también suyos, pues ellos aceptan la Iglesia hasta la Reforma protestante.

Y, si ellos no se consideran parte de esa Iglesia primitiva-medieval con todos sus defectos, ¿dónde estaban ellos? ¿Pueden

contarnos su propia historia santa, sin ningún pecado?

Es fácil criticar el pasado. Veamos el presente de la Iglesia y comparémoslo con otras instituciones actuales, a ver si hay

alguna perfecta y con menos escándalos, proporcionalmente hablando. No olvidemos que la Iglesia tiene 1.100 millones de

fieles en todo el mundo. Y todos los escándalos de los católicos se los achacan a ella. Lamentablemente, muchos millones de

católicos son no-practicantes, católicos de nombre, que no aceptan las enseñanzas de la Iglesia en puntos importantes como el

aborto. ¿Serán ellos los que la acusarán? ¿No tendrá la Iglesia muchas más razones para avergonzarse de ellos? ¿La acusarán

los ateos y agnósticos? ¿Dónde ha habido regímenes ateos perfectos? ¿Pueden ellos gloriarse de su historia?

En la Iglesia católica, los santos abundan más que en ninguna otra institución y siempre ha sido así. Entre los Papas, ha

habido más de 80 santos, más de la tercera parte. Y lo mismo podemos decir entre obispos, sacerdotes y religiosas. La Iglesia

es un instrumento de Dios en el mundo, y nos proporciona los medios para llegar a la santidad. El ser santo o pecador

dependerá de la respuesta personal. Por eso, quisiera terminar con unas palabras de san Francisco de Asís.

Una vez, un hermano, muy susceptible a los escándalos, le preguntó: Hermano Francisco, ¿qué harías tú, si supieras que el

sacerdote que está celebrando la misa tiene tres concubinas a su lado? Francisco, sin dudar, un solo instante, le dijo muy

despacio: Cuando llegara la hora de la sagrada comunión, iría a recibir el cuerpo de mi Señor de las manos ungidas del

sacerdote.

San Francisco quiso dejar en claro que, por muy pecador que sea el sacerdote, sigue siendo un ministro de Cristo. Al

confesar, perdona los pecados, y, al celebrar la misa, Cristo se hace presente a través de él. Por eso, debemos lamentar los

pecados de nuestros hermanos, debemos ayudarlos a corregirse, pero también debemos orar por ellos. Y el que no crea en la

Iglesia, por considerarla anticuada, inhumana, falsa o retrógrada, que busque en la historia de los últimos dos mil años una

institución, dinastía o religión, más perfecta que haya ayudado más a los hombres en su superación personal, humana y

espiritual.



10.- DESPRESTIGIAR A LA IGLESIA

En el mundo en que vivimos, pareciera que muchos medios masivos de comunicación y muchos periodistas, escritores o

directores de films, no tuvieran otra meta que desprestigiar a la Iglesia católica. Ciertamente que todo lo que suene a

escándalo de sacerdotes o de instituciones católicas parece ser un buen negocio. Por eso, con frecuencia, se inventan cosas o

se exageran o, aun en el caso de que sean ciertas, se repiten y se repiten, dando así la impresión de que la Iglesia católica

está podrida por dentro y no de que se trata de algunos casos aislados.

Para confirmar esto bastaría ver algunas películas como Mala educación, El crimen del Padre Amaro, Las hermanas

Magdalenas…

Precisamente, en este último film, que en algunos países tiene el título de En nombre de Dios, el director Peter

Mullan trata de insinuar que las religiosas Magdalenas, que regentaban unas lavanderías en Galway, Du Laoghaire y Kerry, en

Irlanda, que eran una especie de reformatorios para chicas, eran unas religiosas inhumanas, crueles y poco menos que

infernales. Para darle más veracidad al relato, dice el director que es una película de ficción, pero basada en hechos

reales.

El hecho de que la película recibió el León de oro del festival de Venecia, según algunos críticos, indica que no se

ha premiado su valor estético, sino el impacto que iba a producir en el público sin plantearse la cuestión de la verdad

histórica de todo lo que presenta. En realidad, las hermanas Magdalenas o hermanas de la misericordia de las Américas, como

se llaman, con 4.960 religiosas en el mundo entero, se dedican a la educación en escuelas y universidades, y atienden a

pobres y enfermos, incluso con sida. Puede verse su página web www.sistersofmercy.org.

Hasta la fecha no ha sido condenada ninguna religiosa por abusos como los que presenta la película, a pesar de que se

hicieron graves acusaciones contra una hermana. A esas casas – lavanderías – reformatorios eran llevadas las chicas por el

juez o por su propia familia, y estaban en régimen de privación de libertad. Las autoridades judiciales controlaban el centro

y lo supervisaban. De hecho, ha habido y sigue habiendo muchos reformatorios en todos los países del mundo. En Inglaterra

eran regidos por la Iglesia anglicana y no eran diferentes a los irlandeses, pero pareciera que sólo lo católico es digno de

ser acusado.

Como dice el gran periodista italiano Vittorio Messori: Toda esta película está construida para crear en el espectador un

sentido de opresión, de ausencia de aire y de libertad en una sociedad aplastada por el peso despótico, oscuro e insoportable

de la Iglesia. Pero la historia de Irlanda narra algo totalmente diverso: para seguir teniendo esos sacerdotes, esas monjas y

esos obispos, este pueblo ha sufrido siglos de martirio infligido por los protestantes ingleses… Este pueblo ha sembrado su

fe con heróica obstinación en una Commonwealth hostil, fundando la Iglesia católica en USA, Australia, Sudáfrica y Nueva

Zelanda. Un pueblo que, impulsado por la miseria y las persecuciones, partió desde su isla por pueblos enteros, con los

párrocos y monjas a la cabeza, hermanas Magdalenas incluidas .

En la Iglesia católica hay miles de casas de religiosas que se dedican a la educación de los pobres, al cuidado de

enfermos, a la recuperación de personas con problemas sicológicos o morales. ¿Es justo que solamente se hable de lo malo y

exagerándolo para que impacte más? Las hermanas Magdalenas tuvieron la valentía de pedir perdón en 1996, a todas las personas

que pudieron sentirse ofendidas, al momento de cerrarse estas tres casas lavanderías – reformatorios, que tenían en Irlanda.

Y también lo hicieron en el 2003, después de salir a luz esta película, que, en realidad, quiere presentar sólo cuatro casos

entre los miles de chicas que vivieron en esos establecimientos a lo largo de los años.

También hay infinidad de libros en los que se ataca a la Iglesia católica. El libro de Dan Brown, El Código da Vinci,

publicado en el 2003, ha sido un best-seller, presentando a la Iglesia como una institución poderosa, antifeminista y

mentirosa. Según el libro, la Iglesia ha ocultado al mundo la gran verdad de que Jesús no era Dios y que había sido un simple

hombre, casado con María Magdalena, de la que tuvo una hija, llamada Sara, cuyos descendientes perduran hasta hoy. Según el

autor, el emperador Constantino, en el concilio de Nicea del año 325, recopiló los textos de los evangelios en los que se

hablaba de la divinidad de Cristo y prohibió los que lo negaban. Prácticamente, se dice que Constantino inventó la religión

cristiana, y que el Papa y las autoridades de la Iglesia han tratado de reprimir siempre por la fuerza (léase Inquisición) a

todos los herejes que querían defender la verdad de que Cristo no era Dios. Por otra parte, se presenta al Opus Dei como una

organización criminal, que no duda en matar a quienes se le oponen con tal de ganar dinero y poder dentro de la Iglesia. Y lo

peor de este libro es que presenta sus afirmaciones como científicas y afirma que todas las descripciones de obras de arte,

de edificios, documentos y rituales secretos, que aparecen en esta novela, son veraces.

Entre las grandes afirmaciones del libro, hay una que dice: Durante trescientos años de caza de brujas, la Iglesia

quemó en la hoguera nada menos que a cinco millones de mujeres . Pero ya hemos afirmado, al hablar de la Inquisición, que,

según las últimas investigaciones de los especialistas en el tema, sólo mató a 100 brujas. Mientras que en otros países no

católicos, como Alemania, fueron 25.000.

El autor, en ningún momento, menciona a los protestantes ni a los ortodoxos, como si la única culpable fuera siempre

la Iglesia católica. Pero el libro contiene gravísimos errores históricos. Si leemos los escritos de los santos Padres

anteriores al concilio de Nicea, podremos comprobar que todos ellos, sin excepción, creían en la divinidad de Jesucristo,

antes de que existiera Constantino. Afirma que el Papa Clemente V eliminó a los templarios en un plan maquiavélico y echó sus

cenizas al Tíber, cuando fueron eliminados por el rey de Francia y Clemente V no podría haber echado sus cenizas al Tíber,

pues vivía en Avignon. Habla de que los juegos olímpicos de la antigüedad eran en honor de Afrodita, cuando eran en honor de

Zeus. Y así hay otras muchas inexactitudes, que no lograrían pasar una prueba de la enciclopedia escolar. Pero para

desprestigiar a la Iglesia, parece que todo vale. Lo más lamentable es cuando este desprestigio viene de personas que se

consideran católicas.

A ellos habría que decirles lo que decía el gran teólogo Henri de Lubac: No puedo menos de admirar la conciencia de

tantos católicos que, sin haber hecho nada grande, sin haber pensado ni sufrido, sin ni siquiera tomarse el tiempo de

reflexionar, se convierten cada día, ante los aplausos de una multitud extranjera, en acusadores de su madre y de sus

hermanos. Muchas veces, al oírles, se me ha ocurrido pensar: ¡Cuánto más derecho tendría la Iglesia de avergonzarse de ellos!

.

Para terminar este apartado, veamos un caso concreto en el que el afán de desprestigiar a la Iglesia terminó en

alabanza a Ella, aunque estos casos no se difundan.

En los años siguientes a la primera guerra mundial, un joven llamado Gétaz, que ocupaba un alto cargo dentro del

socialismo suizo, recibió de su partido el encargo de elaborar un dossier para una campaña que se pretendía lanzar contra la

Iglesia católica. Gétaz puso manos a la obra, con la seriedad y el rigor propios de un político helvético, y recogió multitud

de testimonios, estudió la doctrina católica y la historia del cristianismo desde sus primeros siglos, de modo que en poco

tiempo logró reunir una amplísima documentación.

El resultado de todo aquello fue bastante sorprendente. Paso a paso, el joven político llegó al convencimiento de que

la Iglesia católica no podía ser invención de hombres. Dos mil años de negaciones, sacudidas, cismas, conflictos internos,

herejías, errores y transgresiones del Evangelio, la habían dejado, si no intacta, sí al menos en pie. Las propias

deficiencias humanas, que en ella se advertían a lo largo de veinte siglos, mezcladas siempre con ejemplos insignes de

heroísmo y de santidad, las veía como un argumento a favor de su origen divino: Si no la hubiera hecho Dios, concluyó, habría

tenido que desaparecer mil veces de la faz de la tierra.

El desenlace de todo aquel episodio fue muy distinto a lo que sus jefes habían planeado. Gétaz se convirtió al

catolicismo, se hizo fraile dominico, y en su cátedra del Angelicum, en Roma, enseñó durante muchos años, precisamente, el

tratado acerca de la Iglesia. Sus clases tenían el interés de ser, en buena medida, como un relato autobiográfico, como el

eco del itinerario de su propia conversión .


11.- PETICIÓN DE PERDÓN

El Papa Juan Pablo II tuvo la valentía de reconocer públicamente los pecados pasados de la Iglesia. Con motivo del jubileo

del año 2000, el 12 de marzo, en una ceremonia penitencial única y singular en la historia del cristianismo, pidió perdón y

dijo: Señor, Dios de todos los hombres, en ciertas épocas de la historia, los cristianos han consentido en ocasiones con

métodos de intolerancia y no han seguido el mandamiento del amor, desfigurando así el rostro de la Iglesia. Ten misericordia

de tus hijos pecadores y acoge nuestro propósito de buscar y promover la verdad con la dulzura de la caridad, plenamente

conscientes de que la verdad no se impone, sino por la fuerza de la misma verdad.

En la carta apostólica Tertio millennio adveniente decía: Es justo que la Iglesia asuma con una conciencia más viva

el pecado de sus hijos, recordando todas las circunstancias en las que, a lo largo de la historia, se han alejado del

espíritu de Cristo y de su Evangelio, ofreciendo al mundo, en vez del testimonio de una vida inspirada en los valores de la

fe, el espectáculo de modos de pensar y actuar que eran verdaderas formas de antitestimonio y de escándalo (N° 33).

Un capítulo doloroso, sobre el que los hijos de la Iglesia deben volver con ánimo abierto al arrepentimiento, está

constituido por la aquiescencia, manifestada especialmente en algunos siglos, con métodos de intolerancia e, incluso, de

violencia en el servicio a la verdad. Es cierto que un correcto juicio histórico no puede prescindir de un atento estudio de

los condicionamientos culturales del momento, bajo cuyo influjo muchos pudieron creer de buena fe que un auténtico testimonio

de la verdad comportaba la extinción de otras opiniones o, al menos, su marginación... Pero la consideración de las

circunstancias atenuantes, no dispensa a la Iglesia del deber de lamentar profundamente las debilidades de tantos hijos

suyos, que han desfigurado su rostro, impidiéndole reflejar plenamente la imagen de su Señor crucificado .

El 26 de marzo del 2000, en su viaje a Tierra Santa y ante el muro de las lamentaciones de Jerusalén, pidió perdón a

los judíos: Dios de nuestros padres, Tú has elegido a Abraham y a su descendencia para que tu Nombre fuera dado a conocer a

las naciones, nos duele profundamente el comportamiento de cuantos en el curso de la historia han hecho sufrir a estos tus

hijos y, a la vez, te pedimos perdón, queremos comprometernos en una auténtica fraternidad con el pueblo de la Alianza.

El 4 de mayo del 2001, visitando Grecia y ante el arzobispo ortodoxo de Atenas, dijo: Soportamos el peso de controversias

pasadas y presentes y de persistentes incomprensiones. Sin embargo, en espíritu de caridad recíproca, pueden y deben ser

superadas, pues el Señor nos lo pide. Es necesario un proceso liberatorio de purificación de la memoria. Que el Señor nos

conceda el perdón que le imploramos por ocasiones pasadas y presentes en las que los hijos e hijas de la Iglesia católica

pecaron, con acciones u omisiones contra sus hermanos y hermanas ortodoxos.

El 23 de junio del 2001, en Kiev (Ucrania), pensando en Rusia, dijo: Mientras pedimos perdón por los errores

cometidos en el pasado y presente, aseguramos por nuestra parte el perdón por las ofensas recibidas. El deseo más vivo que

surge del corazón es que los errores de antaño no tengan que repetirse en el futuro.

El 6 de mayo del 2001, llegó a Siria y se descalzó para entrar en la mezquita de los Omeyas de Damasco y desde allí

pidió formalmente que no se hiciera mal uso de la religión para promover o justificar el odio y la violencia. La violencia

destruye la imagen del creador en sus criaturas y no debería ser nunca considerada como fruto de las convicciones religiosas.

Cada vez que los musulmanes y los cristianos se ofenden unos a otros tenemos que buscar el perdón que viene del todopoderoso

y ofrecernos mutuamente el perdón. Jesús nos enseña que tenemos que perdonar las ofensas de los otros para que Dios pueda

perdonar nuestros pecados.

En 1995 pidió disculpas en nombre de todo los católicos por los errores ante los no católicos a lo largo de la

historia. También en una carta, en 1995, habló de la discriminación histórica a las mujeres y afirmó que, entre los

responsables, se encontraban no pocos miembros de la Iglesia, lo que lamentaba profundamente. Parecidos pronunciamientos ha

tenido en diferentes ocasiones con relación a la esclavitud, el racismo, la cercanía a los dictadores y hasta el caso

Galileo.

Sin embargo, como dice el Padre Bruno Forte, uno de los teólogos que elaboró el documento Memoria y reconciliación: La

Iglesia y las culpas del pasado, es importante anotar que el reconocimiento de los pecados ha sido siempre de modo

unilateral. ¿Quiere decir que sólo la Iglesia ha pecado? ¿Quiere acaso significar que es la más pecadora de todas las

religiones e instituciones? No. En absoluto. No estaría de más que los protestantes hicieran algo parecido o los mismos

ortodoxos que tanto han estado unidos a los gobiernos nacionales con todos sus errores, excesos, pecados e intolerancias.

Como dice le historiador italiano Cardini: Sería gratificante escuchar, por ejemplo, expresiones de pesar por parte de la

reina de Inglaterra por el tratamiento que se les dio a los católicos en su país, donde hasta el siglo XIX no tenían derechos

civiles. Y dice también: Tal vez los musulmanes deberían hacer su propia reflexión sobre las numerosas guerras santas

proclamadas en el pasado. Y yo añadiría: Y en el presente.

La Iglesia ha pedido perdón públicamente, ha reconocido que sus hijos, incluso los dirigentes eclesiásticos, no han sido

siempre santos. La Iglesia es una institución formada por hombres humanos y pecadores. El Papa ha pedido perdón por todos los

pecados de los católicos de todos los tiempos. Pero ¿acaso ella sola es pecadora? ¿Alguna institución humana puede decir que

es más santa que la Iglesia católica? Porque no debemos olvidar que, entre los pecadores, también han existido muchos santos.

La Iglesia es santa y pecadora al mismo tiempo. Ha tenido sus luces y sus sombras, y las seguirá teniendo, pero creemos poder

afirmar sin temor a equivocarnos que no ha existido en el mundo una Institución con más santos y con más obras de bien a

favor de la humanidad necesitada. Sin la Iglesia, la historia del mundo hubiera sido muy diferente, pero en negativo. Por

eso, a pesar de todo, la amamos y pedimos perdón con ella y por ella.


12.- LA IGLESIA CATÓLICA

Que la Iglesia no sea oscurantista e inhumana lo podemos ver en los Estados pontificios, que era el reino donde el

Papa ejercía como jefe de Estado. El último Papa rey fue el beato Pío IX, contra el que se ensañó la propaganda liberal del

siglo XIX, presentando a los Estados pontificios como los más terribles lugares y más atrasados del mundo. Durante casi

veinte años, con chorros de dinero y multitud de agentes secretos, se intentó por todos los medios provocar una mínima

apariencia de rebelión de los romanos contra sus “opresores clericales”. Habría bastado con un pequeño tumulto para permitir

que los Saboya intervinieran para “garantizar el orden”. No se consiguió provocar ninguno, de modo que los “italianos”

tuvieron que entrar en Roma, abatiendo las murallas a cañonazos, aprovechándose de la derrota francesa en la guerra contra

los prusianos de 1870. Roma estaba desprotegida tras la retirada de las tropas francesas, destinadas por Napoleón III a la

guerra contra Prusia.

Una vez abierta la brecha en la muralla de Roma, encontraron una ciudad desierta, con los postigos cerrados a modo de

protesta silenciosa. Y en lugar de ser aclamados como liberadores, a los recién llegados se les dio el calificativo de

“buzzurri” (forasteros). En los días que siguieron, ni un solo religioso fue maltratado por los romanos ni fue saqueada

ninguna iglesia, pese a tener, por fin, la posibilidad de vengarse del catolicismo y de sus sacerdotes, tras mil quinientos

años de “opresión”. Si no pasó nada, a excepción de algún alboroto provocado por los partidarios de Garibaldi y Mazzini, que

trajeron delincuentes de fuera y soltaron algún que otro “preso” de las cárceles, fue porque no había nada de que vengarse .

De hecho, si hoy Roma es una gran ciudad y quizás la más hermosa, artísticamente hablando, es debido a los Papas católicos,

que invirtieron mucho dinero para fomentar la cultura y el arte durante siglos. ¡Y cuántas veces intervinieron directamente

para salvarla de la destrucción, desde los tiempos de Atila hasta los de la segunda guerra mundial!

Desde el punto de vista puramente histórico, el papado es de hecho un fenómeno muy asombroso. Es la única monarquía, como

suele decirse, que se mantiene desde hace más de dos mil años, algo en sí inconcebible… Creo que fue Voltaire quien dijo que

había llegado el momento de que, al fin, desapareciera ese Dalai Lama europeo (el Papa) y la humanidad se librase de él. Pero

continuó. Esto nos indica que su supervivencia no se debe a la eficacia de esas personas, sino que ahí subyace otra fuerza.

Precisamente, la que se concedió a Pedro. Los poderes del infierno, de la muerte, no vencerán a la Iglesia .

Por eso, a pesar de los puntos oscuros de la Iglesia, es necesario reconocer sus puntos luminosos para valorarla en su justa

dimensión. Se habla muy fácil y ligeramente de los casos escandalosos de la Iglesia o de los sacerdotes malos, pero no se

habla de los millones de sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos, que han sido encarcelados, torturados y asesinados a lo

largo de la historia por su fe católica. Para no irnos muy lejos, digamos que, el 8 de diciembre del 2000, el Padre Marco

Gnavi presentó al Papa Juan Pablo II nueve volúmenes con un catálogo de mártires del siglo XX en el que son recogidos 13.400

mártires documentados, de 106 países y de más de 300 Órdenes religiosas.

Sólo en España, durante la guerra civil de 1936-1939, murieron 6.832 sacerdotes, religiosos y religiosas. En el campo de

exterminio de Dachau, en Alemania, durante la segunda guerra mundial, murieron unos 3.000 sacerdotes. Pero esto parece que no

interesa mucho a los periodistas. El año 2000 murieron 31 sacerdotes y religiosos. El año 2001, fueron 30; el 2002,

asesinaron a 25. El año 2003 murieron 29 sacerdotes y religiosos. Sólo en Colombia mataron a 5 sacerdotes y una mujer laica

misionera. Y estos mártires se dan en distintos países del mundo. Si desean saber sus nombres concretos pueden verlos en

www.corazones,org/sacramentos/orden_sac/ clero_delitos.htm.

Y no hay que olvidar a los cientos de grandes santos que, en todas las épocas, ha dado la Iglesia para servir a la humanidad.

Solamente el Papa Juan Pablo II ha beatificado a 1.338 y canonizado a 482. Y hay cientos de Congregaciones religiosas, como

las misioneras de la Madre Teresa de Calcuta con sus 5.000 religiosas, que se dedican al cuidado de los pobres, enfermos y

necesitados. El año 2000 el Vaticano publicó un CD Rom Catholic Aid Directory (CAD) en el que el Consejo Pontifico Cor Unum,

organismo de la Santa Sede, encargado de promover y organizar las instituciones de caridad y asistencia de la Iglesia

católica, proporciona, en cuatro idiomas, la guía de 1.100 organismos u ONG’S, oficinas nacionales e internacionales

comprometidas en el campo socio – caritativo con sus direcciones, mails, etc. Son 1.100 instituciones de caridad de la

Iglesia, que ayudan, especialmente, en casos de catástrofes o necesidades sin distinción de religión y, para ello, piden

ayuda a las parroquias católicas del mundo entero o a otras instituciones. Ninguna institución en el mundo ha contribuido más

que la Iglesia a promover la paz y la unión entre los hombres. No olvidemos la inmensa labor realizada a favor de la cultura

ante la invasión de los bárbaros y cómo los benedictinos salvaron la cultura escrita, copiando los antiguos códigos y

salvándolos de la destrucción. La mayor parte de los sabios de la Edad Media eran eclesiásticos.


Además, la Iglesia ha transmitido la fe a través de los siglos. Ha sabido superar las herejías y mantener pura la fe

revelada. Nos ha transmitido el amor a Jesucristo y los valores humanos y espirituales, junto con la esperanza cierta en un

más allá eterno junto a Dios en el cielo. Por todo ello y por mucho más, la Iglesia es merecedora de nuestro reconocimiento y

de nuestra gratitud por siempre.

Quisiera citar unas palabras de Carlo Carretto en su libro Mañana será mejor:

¡Oh Iglesia, cuán contestable me resultas y, sin embargo, cuánto te amo! Querría ver desaparecer muchas cosas de ti

y, a pesar de todo, te necesito. Me has dado muchos escándalos y, sin embargo, me has hecho entender la santidad. He visto en

ti muchas cosas falsas, pero no he tocado nada más puro y bello.

¡Cuántas veces he sentido la tentación de separarme de ti y cuántas veces también he deseado morir entre tus brazos!

No puedo liberarme de ti. Además, ¿a dónde iría? ¿a construir otra? Y, si la construyera, sería mi iglesia y no la de

Cristo...

La Iglesia tiene el poder de darme la santidad y, sin embargo, desde el primero hasta el último de sus miembros son

pecadores. Tiene el poder omnipotente e invencible de celebrar el misterio eucarístico y está formado de hombres que se

debaten en la oscuridad y la tentación todos los días...

La Iglesia está edificada sobre piedras débiles, pero ¿qué importan las piedras? Lo importante es la promesa de

Cristo de que nunca fallará...

Los motivos para creer en la Iglesia no son las virtudes de los Pontífices, de los obispos o de los sacerdotes. La

credibilidad está en el hecho de que, no obstante los dos mil años de pecados cometidos por sus miembros, ella ha conservado

íntegra la fe y esta mañana he visto un sacerdote celebrar la misa y decir: Esto es mi cuerpo y he creído en la promesa de

Jesús y en que el pan que me daba en comunión era el mismo cuerpo de Jesucristo .

Como diría el Papa Benedicto XVI, cuando era todavía cardenal: La Iglesia católica se puede comparar con la luna. La luna no

tiene luz propia, sino que la recibe del sol, sin el cual sería oscuridad completa. La luna resplandece, pero su luz no es

suya, sino de otro. Los astronautas descubrieron que la luna es sólo una estepa rocosa y desértica. La luna es en sí y por sí

misma sólo desierto, arena y rocas. Sin embargo, es también luz y, como tal, resplandece en la oscuridad nocturna de la

tierra.

¿No es ésta una imagen exacta de la Iglesia? Quien la explora, descubrirá, como en la luna, solamente desierto, arena y

piedras, las debilidades del hombre y su historia a través del polvo, los desiertos y las montañas del mundo. Pero el hecho

decisivo es que también es luz en virtud de otro, del Señor.

Yo estoy en la Iglesia, porque creo que hoy, como ayer, no puedo estar cerca de Jesús, si no es permaneciendo en su Iglesia.

Yo estoy en la Iglesia; porque, a pesar de todo, creo que, en el fondo, la Iglesia no es nuestra sino suya. La Iglesia, a

pesar de las debilidades humanas, nos da a Jesucristo. Solamente por medio de ella puedo yo recibirlo como una realidad viva

y poderosa, aquí y ahora. Sin la Iglesia, Cristo se evapora, se desmenuza, se anula. ¿Y qué sería de la humanidad privada de

Cristo?

Si estoy en la Iglesia, es por las mismas razones, porque soy cristiano. No se puede creer en solitario. La fe sólo es

posible en comunión con otros creyentes. La fe, por su misma naturaleza, es fuerza que une. Ésta, o es eclesial o no es tal

fe. No se puede tener fe por iniciativa propia o por invención .







REFLEXIÓN FINAL

Antes de terminar, quisiera dejar hablar a André Frossard, el gran convertido francés, que a los 20 años era un ateo

perfecto, como él mismo dice, y que se convirtió en un instante al entrar en una capilla del barrio latino de París, donde

estaba expuesto el Santísimo Sacramento en una custodia. Allí experimentó a Dios de una manera tan real y profunda que, a

los cinco minutos, salía de la capilla convertido en un católico de pies a cabeza.

No fue una emoción pasajera, fue algo que lo transformó para toda la vida. Él había sido socialista de izquierda, como su

padre, y, por experiencia personal, puede hablar de sus prejuicios y de cuán equivocado estaba al juzgar a la Iglesia

solamente por sus cosas negativas.

Al hablar de su conversión, dice: Habiendo entrado a las cinco y diez de la tarde en una capilla del barrio latino en busca

de un amigo, salí a las cinco y cuarto en compañía de una amistad que no era de la tierra. Habiendo entrado allí escéptico y

ateo de extrema izquierda..., volví a salir algunos minutos más tarde católico, apostólico y romano, elevado, alzado,

recogido y arrollado por la ola de una alegría inagotable... Fue un momento de estupor que dura todavía. Nunca me he

acostumbrado a la existencia de Dios .

Al abandonar la capilla de la calle Ulm sabía cuatro cosas, o mejor dicho veía cuatro cosas evidentes que todavía me

asombran: hay otro mundo, Dios es una persona, estamos salvados y, paradójicamente, estamos por salvar, la Iglesia es de

institución divina .

La Iglesia es de institución divina, porque es Dios quien le confía las almas, y no al contrario. Yo no le he dado mi

adhesión, más bien he sido conducido a ella como un niño a quien se lleva a la escuela cogido de la mano, o llevado a su

familia, a quien él no conocía. Esta sensación de connivencia, entre la Iglesia y lo divino ha sido tan fuerte, que siempre

me retuvo, no de evaluar los errores cometidos cada siglo por la gente de Iglesia, sino de tomar la parte por el todo... Su

santidad invisible me impresiona, sus debilidades e imperfecciones de aquí abajo me tranquilizan y me la hacen más próxima.

Sucede que tampoco yo soy perfecto. Desde el primer día, la Iglesia me ha parecido hermosa. Los cristianos de cuna, que a

menudo me han preguntado si la Iglesia no ha decepcionado al joven converso que yo fui, no se daban cuenta del contraste

absoluto que la Iglesia presentaba con el tinglado ideológico de mi infancia, donde se vivía, ahora lo veo claramente, a

expensas de algunas ideas cristianas desviadas de su fin, cortadas de sus raíces naturales, puestas en conserva y que

presionaban la tapadera.

El cristianismo y su Iglesia poseía los colores de la vida... Pero ¿cómo yo habría podido aprender algo útil y

verdadero sobre la Iglesia? Mis libros, mis Voltaire, mis Rousseau, mis exploraciones de la nada filosófica y mis fabricantes

de guerra civil, solamente me habían hablado de ella en términos difamatorios; se agarraban a sus pequeñeces y acentuaban sus

faltas; olvidaban sus buenas obras e ignoraban sus grandezas. Mis libros reconocían el antiguo poder de la Iglesia, pero lo

hacían para mejor censurar el uso que la Iglesia había hecho de él. Su historia era la de una larga y fructuosa empresa

dominadora con máscara filantrópica. La Iglesia predicaba humildad para obtener resignación y enseñaba la esperanza para no

oír hablar de justicia. Esos libros citaban gustosamente a los inquisidores, a los Papas pendencieros o a los gatitos

mitrados, según expresión de una dama. Pero nunca hablaban de los mártires ni de los santos, exceptuando a Juana de Arco,

que había sido víctima de los clérigos; y a Vicente de Paúl, cuya caritativa actividad evidenciaba las miserias y

deficiencias sociales de su tiempo. Se mostraban prolijos, hablando de la cabeza política de la Iglesia terrestre, pero mudos

en cuanto a su corazón evangélico. Yo conocía todo sobre el comportamiento despótico de Julio II, e ignoraba absolutamente

los encendimientos poéticos de Francisco de Asís.

No me habían dicho que, si la Iglesia no siempre había arrostrado en este mundo el buen combate, por lo menos había guardado

la fe y que únicamente la fe nos había hecho amistosa esta tierra. No habían dicho que la Iglesia nos había dado un rostro a

quienes no sabemos con exactitud, si somos dioses o gusanos cenagosos, si somos el adorno supremo del universo o un débil

retorcimiento de moléculas en una parcela de fango perdido en un océano de silencio. La Iglesia sabía, y constatamos que era

la única en saberlo en este siglo de terror, lo que son la deportación y la muerte, sabía que el hombre es un ser que no

cuenta finalmente más que para Dios.

No, no me habían dicho mis libros que la Iglesia nos había salvado de las desmesuras a las que, indefensos, estamos

entregados desde que no se la escucha, o cuando ella se calla. No me decían que la Iglesia, por sus promesas de eternidad,

había hecho de cada uno de nosotros una persona insustituible, antes que nuestra renuncia al infinito hiciera de nosotros un

átomo efímero, e indefinidamente recambiable, de baba o de espinazo del gran animal estático... No me decían mis libros que

sus dogmas eran las únicas ventanas horadadas en el muro de la noche que nos envuelve; y que el único camino abierto hacia la

alegría era el pavimento de sus catedrales, gastado por las lágrimas .

André Frossard, como tantos ateos convertidos, encontró en la Iglesia una familia y en Jesús Eucaristía el amor de su vida.

Por eso, la última frase de su libro es: Amor, para llamarte así, la eternidad será corta . Lo cual, dicho de otro modo, es:

Dios mío, ni toda la eternidad será suficiente para decirte cuánto te amo.

¡Dios mío! Entro en tus iglesias desiertas, veo a lo lejos vacilar en la penumbra la lamparilla roja de tus sagrarios y

recuerdo mi alegría. ¡Cómo podría haberla olvidado!... Porque hay otro mundo. Y no hablo de él por hipótesis, por

razonamiento o de oídas. Hablo por experiencia .
Yo no vi a Dios, pero vi su luz..., una luz de verdad, una luz enseñante que, al iluminar, informa y que, en un instante,

enseña más sobre la religión cristiana que diez libros de doctrina... La verdad cristiana es la misma, tanto si te llega como

un rayo de sol espiritual, como por el canal de la fe transmitida por la tradición. La coincidencia es absoluta y

perfecta... Creo que este argumento aboga con fuerza por la veracidad de la enseñanza cristiana (católica) .

Por eso, él decía con claridad y con la fuerza de la verdad, que conocía por experiencia sobrenatural, que la Iglesia

católica es de institución divina. Y nosotros debemos amarla, como él, a pesar de sus errores y pecados, con sus luces y

sombras, porque es nuestra Madre, que nos guía y nos enseña el camino hacia Dios.




CONCLUSIÓN

Después de haber analizado algunos temas polémicos, podemos decir que la Iglesia, como institución humana, a la que

pertenecen 1.100 millones de personas, tiene y ha tenido en el pasado sus luces y sus sombras. No todo se puede justificar.

No todo es santo en su historia de dos mil años. La Iglesia ha pedido perdón por ello.

De todos modos, cuando se habla de las culpas históricas de la Iglesia, no hay que desestimar el hecho de que la Iglesia es

la única realidad que ha permanecido idéntica en el curso de los siglos. Y, por eso, todo el mundo le pide cuentas y se cree

con derecho a criticarla. Pero ¿quién se atreve a criticar a los reyes de ciertos países, porque sus antepasados no fueron

tan buenos como debieron? ¿Quién le pide cuentas al ministro de justicia por los pecados en la administración de justicia

de varios siglos atrás? ¿A qué otra iglesia o religión le piden cuentas de sus hechos como lo hacen a la Iglesia católica?

Quizás, porque es, ha sido y seguirá siendo, una gran autoridad moral en el mundo, a muchos no les gustan sus intervenciones.

Puede ser que no estén de acuerdo con su doctrina o sus enseñanzas, pero deben reconocer, al menos, que la Iglesia ha tenido

muchísimas más luces que sombras, en su historia.

Para concluir, queremos citar las palabras de un gran profesor de historia y sociología de la universidad de Bruselas, que es

agnóstico, racionalista y ex-masón y, por lo tanto, poco favorable a la Iglesia. Sin embargo, es sincero y reconoce sus

valores. El doctor León Moulin dice: Los católicos habéis permitido que todos os pasaran cuentas, a menudo falseadas, casi

sin discutir. No ha habido problema, error o sufrimiento histórico que no se os haya imputado. Y vosotros, casi siempre,

ignorantes de vuestro pasado, habéis acabado por creerlo hasta el punto de respaldarlos. En cambio, yo, agnóstico, pero

también historiador que trata de ser objetivo, os digo que debéis reaccionar en nombre de la verdad. De hecho, a menudo no es

cierto lo que os imputan. Pero, si en algún caso lo es, también es cierto que tras un balance de veinte siglos de

cristianismo, las luces prevalecen ampliamente sobre las tinieblas. ¿Por qué no pedís cuentas a quienes os las piden a

vosotros? ¿Acaso han sido mejores?

Sí, la Iglesia con todos sus errores y excesos del pasado, es una luz en la oscuridad y sigue siendo, con los miles de

santos, mártires, misioneros, educadores..., la institución más honorable y digna de respeto del mundo, que promueve la paz

entre las naciones, el amor entre los pueblos y difunde a todos los hombres la luz de la verdad, que Jesucristo vino a traer

a la tierra.
P. Ángel Peña O.A.R.
Parroquia La Caridad
Pueblo Libre
Lima –Perú
Telf. 4615894
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